EL DERECHO DE NACER Y MORIR EN PAZ

El Derecho de Nacer y Morir en Paz

 

Cuando surge en el seno de una madre

la palabra libertad,

cuando ve que algo se le retira

y siente

que algo empieza a alimentar,

cuando van pasando los días

y comienza a palpitar,

cuando el alma se llena de gozo

y grita a la humanidad:

vida tengo

existe en mí la fecundidad.

Cuando día a día va pasando

la mano por su vientre

y le dice: aquí estás

no te esperaba

pero te amo más y más

quiero para ti

toda la felicidad.

Tú, querido hijo

me haces vivir en paz,

yo no sé lo que serás

pero a ti quiero respetar

como carne de mi carne

y amor unido a tu padre.

No me importa que llegues mal,

sólo te quiero amar

y educar para la felicidad,

enseñarte que Dios en mí

te quiso engendrar

y que tú le perteneces,

y le alabes más y más.

Quiero querido hijo

que vivas en unidad,

y hoy que estás en mi seno

mañana te pueda acariciar,

no dejes de respirar.

Aborrezco hoy

todo lo que te pueda dañar

no quiero en ningún momento

a mi hijo perjudicar.

Rechazo el alcohol

y el fumar,

las riñas y los enfados,

los pensamientos malos

y todo lo que te hace daño.

Quiero un hijo,

un ser humano,

no un capricho

ni un mal educado.

Quiero que ame su vida,

que goce día a día,

que venza la mentira,

la soberbia y la codicia,

que ayude a los demás

viviendo la fraternidad.

Y ahora hijo mío

que te haces realidad

que sales a este mundo

donde existe poca paz,

tú que has sido alimentado

con el gozo y la unidad

brota desde lo más hondo

tu SÍ, a Dios

y a la fidelidad.

Sigue pequeño adelante,

compartiendo a los demás

tu alegría y tu mensaje

de amor y de unidad.

Compañero bueno eres

has sabido así luchar

venciéndote en cada instante

dando paso a los demás.

Dolor surgirá en tu vida,

sufrimiento sin medida,

lucha, muerte,

encrucijadas casi sin salidas,

pero recuerda que un día

el “sí” nació de tu vida

renunciando a todo mal

y lo que atenta la vida.

Hoy quiero morir en paz

aceptando el mal

de mi enfermedad

no me alarguéis por favor

el encuentro con la Eternidad,

pero no la adelantéis

si no es su Voluntad.

Creo en la vida

que va más allá,

el paso de una muerte

ya vencida

por Cristo que vivo está.

Dadme hermanos

un beso y una caricia,

ayudadme a aceptar

que se me acaban los días,

pero no me mintáis

fingiendo vuestras huidas.

Quiero queridos hermanos

que hoy estáis a mi lado

vuestra sincera acogida,

una sonrisa,

el calor de vuestras manos tendidas,

el amor que dura toda la vida.

Gracias por vuestra compañía,

por el sacrificio

que ha supuesto en vuestras vidas,

por las noches y los días,

gracias por todo.

Gracias porque muero en paz

y con la sonrisa

porque me espera la VIDA.

Divina Pastora

DIVINA PASTORA

 

         Que bonita eres Divina Pastora

tienes a tus hijas como seguidoras,

sólo tu presencia es congregadora

y tu voz alegra a las juguetonas,

tu mirada alenta a las que están cojas

y a las debiluchas tu planta enamora,

de las revoltosas eres sanadora

y el rebaño viene donde su Señora.

         Divina Pastora, que siembras de vida los pastos que tocas,

que tu luz alumbra a las pecadoras,

también las enfermas la salud recobran.

Tu fe, Señora,

la esperanza anima al pueblo que llora,

aquella que perdió la ruta por ser cabezona,

aquel a quien tiemblan sus piernas porque el miedo aflora,

aquel que vacila cuando ve las olas,

y ahí estás Tú, querida Señora

alentando la vida que Dios adora,

creciendo semillas que el hombre arroja,

llenando de paz al que se acongoja,

levantando del suelo y haciendo que acojan

las manos que levantan, puras y sanadoras.

Tú, Divina Pastora que en el silencio el hombre te adorna

señalas el sol que por la puerta asoma

y dices que esa estrella al hombre le adorna

y haces que mire hacia atrás y a ese Dios coronas.

         Haced lo que él os diga dices en la boda

y Juan en su crisis ante Dios se postra,

y tu mano guía, mano sanadora

y tu mano levanta, a la que está floja,

y Maria Magdalena de tu amor rebosa

y avivas nuestra fe como buena pastora.

         Madre, a tus plantas estaré como esa pecadora

que dice: ruega por mi, humilde Señora

y la Iglesia entera a ti te suplica,

guíame al redil Madre Protectora.

                                            

 Bendícenos Madre, Tierna, Acogedora,

vuélveme a llamar cuando no te oiga

porque con tu voz ya no estaré sorda,

gracias Madre buena, porque ruegas por mi a cualquier hora.

HABITADOS POR LA PALABRA

HABITADOS POR LA PALABRA

 

            Que inmensidad Señor y qué gozada

haber puesto en nuestro ser los sentidos que de Ti nos hablan,

los cinco sentidos graban en nuestra mente y también en nuestra alma,

ellos nos dicen: recuerda lo que hay en la Palabra,

descubre en los cielos y la tierra los testigos que proclaman,

caminante no te puedes esconder de la luz de su mirada,

y en la bendición de Jacob nos bendices y nos llenas de esperanza,

y tú, madre nos revistes con la túnica del que amas,

y tú, nos concedes la reconciliación y que el hombre y la mujer recuperen su palabra.

            No queremos Señor ser como los ídolos que tienen manos y no palpan,

no queremos ser narcisos sino testigos que celebran el misterio de la gracia,

la comida, el banquete, el perdón, el encuentro que nos salva.

            Queremos Señor ser conscientes del Dios que nos ama,

que no quiere la muerte del hombre que anda,

que no quiere la muerte del ser que desgarra,

y nos muestra su pacto, en el arco de su alianza,

y nos muestra al Cordero que nos salva,

y nos presenta el fuego que no cesa ni se apaga,

sino que entrega la vida a un pueblo que le llama,

y ¿qué nos dicen los profetas? Que Dios es un Ser que se enamora y que nos ama.

            Señor, en Jesús restableces y nos das una nueva y única Alianza,

pero a veces Señor nos perdemos y cortamos con aquellos que nos guardan,

y nos buscan y buscamos entre nuestras caravanas,

y decepcionados bajamos a la ciudad en busca de la esperanza,

y nuevamente fracasamos en la búsqueda de quien es la luz de la mirada.

            Señor ya llevo tres días, se me debilita la fe, la espera y el corazón ya no aguanta,

y vamos al encuentro Contigo, al templo, a suplicarte y entregarte nuestro ser y nuestra alma,

porque Tú, Señor, siempre escuchas mis palabras.

            Danos Señor el don del silencio, de acoger tu Palabra que nos habla,

de contemplar la naturaleza y descubrir las huellas que a Ti te señalan,

ese cosmo preparado para acoger a la Carne de la Mujer más humana.

            Señor, que no crea que los méritos pueden conquistar tu mirada,

sino graba en mi ser que, desde antes de nacer Tú ya me amas.

            Señor que en la boda de Caná, en el lago, en el monte o en las plazas

me dirija hacia Ti porque Tú me acompañas,

que de noche, por la tarde, a las tres o también de madrugada

te dirija mi oración, mis súplicas y te entregue mi confianza,

que cuando sea funcionario, leproso, Nicodemo o más aún samaritana

deposite en tu pecho mi ser de hija amada,

ya sabes Señor que no soy digna de desatar tu sandalia,

pero acoge mi pobreza, mi sencillez y mi nada.

            Que María Madre de la Iglesia Mujer siempre habitada,

Impulsada por el Espíritu a entregar lo que más ama,

Ella es la casa del pan y nos da el alimento que a todos los hombres salva.

     Que Jesús en el Sagrario, es Amor que nos aguarda,

convierta mi corazón para vivir con Él, la Pascua.    

                                                              Madrid  7 – 3 – 10

LA BIBLIA

LA BIBLIA

             Tu Palabra, Señor, es fuente de vida,

es corriente que purifica,

es agua que cae en tiempo de sequía,

y renace la esperanza como flor de la alegría.

             Tu Palabra susurra y deja melodía,

y alivia la pena que viví aquel día,

y aviva la llama y ata la caña partida.

             Tu Palabra enciende la lámpara que está escondida,

y señala a la barca que está perdida,

y orienta el alma que está aturdida,

y da de beber al que está en sequía.

             Tu Palabra renueva mi vida

y hace tilín al que va de puntillas,

y al hombre que cae le levanta sus rodillas,

y para el hombre que no sabe se hace la encontradiza.

             Tu Palabra, agua que suaviza,

aire fresco que anima,

ocaso que ilumina,

pincelada que acaricia,

alimento que aviva,

oración que levanta la mirada del hombre que se humilla.

             La Biblia, Señor, donde está escrita la historia de cada vida:

su pecado, su pequeñez, sus luchas y huidas,

sus problemas, sus dificultades, sus entradas y salidas.

             Tu Palabra, mi Señor, la esperanza de mis días,

la luz en la noche, tus abrazos y acogidas,

y la voz que pronuncia tu Palabra a mediodía,

no conoce la fuerza con que ella santifica,

y genera en los hombres una especie de energía

y al que ama lo visita con la fuerza de María,

y lo sella con la fe que se llama valentía.

             Tu Palabra, mi Señor, que te escuche cada día,

y sea en mi interior esa dulce melodía,

y sea mi voz transmisor de tu alegría,

porque la Biblia es el Dios que nos visita,

la Buena Nueva que anuncia la Salvación Divina,

tu Palabra, Señor, encarnada en nuestra vida, 

el Dios que levanta nuestro ser en abrazo y acogida,

y perdona nuestro pecado llenándonos de su Vida.

             Tu Palabra, Señor, se llama Eucaristía.

                                                       Mª Elena Hernández Glez

                                                        Madrid 27-07-09

NIÑOS TRISTES

NIÑOS TRISTES

             Hoy busqué en internet

niños tristes y a ti te encontré,

al principio me alegré

de encontrar lo que busqué

pero más tarde reflexioné:

y me hizo caer en la cuenta, y su dignidad qué

y la protección de sus datos a quién se las pediré?

¿dónde están tus padres? y ¿por qué estás en Internet?

¿quién te habrá colgado? me pregunto, y también ¿por qué?

 ¿a quién le interesas como pequeño o gran ser?.

Sólo será la economía o quizás por placer.

            Niño pequeño con ojos de ayer,

sin esperanza, sin vida, sin un plato que comer,

sin zapatos, sin escuela, sin familia que querer.

            Mueve Señor el corazón del hombre que lo puso en internet,

que sabe su nacimiento y el lugar de donde es,

que tiene los medios para hacerle crecer:

ropa, medicinas, zapatos, alimentos para que pueda correr,

para que pueda jugar y reír con todo el ser,

para que pueda escribir y leer también,

para que sea niño y exprese su querer,  

para que salga del barro y levante ya sus pies.

            Pon, Señor, en la mente de aquel hombre el deseo ya del bien

y pon en nosotros el ayudarle también,

que evitemos en el mundo que se mueran por la sed,

que evitemos en el mundo que no tengan que comer,

y las lágrimas de sus mejillas conmuevan nuestro deber.

            Sana, Señor, sus heridas del presente y del ayer,

siembra en su corazón el deseo de querer,

y también de perdonar al que le quiso ofender.

            Siembra Señor en su vida la semilla de la fe,

la esperanza, la alegría y las ganas de aprender

y que experimente el gozo de quién lo vio nacer.

Pongo Señor en tus maños la vida de este pequeño y gran ser.             

Mª Elena Hernández González

 

Salamanca     9 – 10 – 09

La isla de la Palma

LA PALMA

            ¿Qué tiene Señor La Palma que el fuego la visita?

Manos trabajadoras sus casas ven perdidas,

el viento aliado hace estragos sin medida,

y al corazón palmero le nacen las heridas,

daños materiales y bosques hacia arriba

pero gracias a Dios no lamentamos víctimas.

            Tú, querida isla que el verde te caracteriza

no dejes que el fuego te quite la armonía.

            Pino de la isla, savia escondida,

el fuego te quema pero no te mutila,

porque tu vida va más allá de la ceniza,

y del fuego que en ti hoy aviva

eres fuerte en tu interior porque la vida en ti germina

y nos llenas de esperanza dentro de unos años y unos días.

            Isla de La Palma verde es tu sonrisa

te vea desde el cielo, desde el mar o poniendo mi rodilla, 

nos das la tranquilidad que el alma necesita.

            Dale a tus habitantes la paz que en ti germina,

y a los hombres que sufren la esperanza que reaviva,

y al niño abandonado sé para él su cobija,

y al anciano maltratado la mano que lo acaricia,

y a la mujer que llora límpiale sus mejillas,

dale a tus habitantes el calor que necesitan 

para que tu paz inunde así sus vidas.

            Isla de La Palma regálanos tu armonía

y a todo el que te cuida bendición a su Familia,

que los campos den cosechas y las plantas sus semillas,

que la mar y los bosques alimenten nuestras vidas,

y el palmero o extranjero que está en esta isla

tenga por su Madre y su Señora a la Virgen María.

            Virgen de las Nieves danos tu sonrisa

porque nuestra fe en ti se cobija,

y confía en ti como mano amiga,

como mano que levanta a la persona caída,

y tu manto nos ofrece protección y acogida,

llevándonos a Jesús regalándonos su Vida.

            Isla de La Palma estás bien protegida

porque los hombres buenos recogen tu semilla,

tu esperanza, tu verdor, el amor y la alegría,

la paz, el ardor y también tu fe viva.

            Bendice Madre a todo el que piense y haga bien a nuestra Isla.

                                                        Mª Elena Hernández González

                                                         La Palma  en  Julio del 2009