JESUCRISTO VERDADERO DIOS, VERDADERO HOMBRE

JESUCRISTO VERDADERO DIOS, VERDADERO HOMBRE
(PARA MIS ALUMNOS DE 6º DE EDUCACIÓN PRIMARIA)

Señor, sería una ilusa si te quisiera explicar,
porque lo que conozco de Ti es del tamaño de una gota del mar,
o quizás una estrella de las que veo brillar,
y de éstas sólo sé que me invitan a contemplar.
¡Es tan difícil comunicar a los niños de 6º de primaria el Dios – Trinidad!.

Algunos creen que Jesús es una persona especial,
que Dios le da poderes para poderle expresar
pero no hay ningún paso más,
otros ni siquiera saben que contestar,
y entre ellos, uno me pregunta si Jesús al ser Dios se reza a sí mismo cuando lo está pasando mal.

Como ves Señor, ni los ejemplos del árbol, ni del río les han podido clarificar.

Ven, Espíritu Divino porque eres Tú, el que debes enseñar,
el que a nuestras mentes con sus dudas debes despejar,
el que a nuestros oídos has de capacitar,
enseña también a nuestro tacto dejarse sensibilizar,
y a nuestro gusto al recibirte, concédele el don de disfrutar.

Ven, Espíritu Divino para que podamos a las Tres Personas aunar,
ya sé que la lógica matemática aquí no nos va ayudar,
por eso concédenos palabras adecuadas para saber orientar.

Yo sí creo, Jesús, que eres hombre, que eres Dios y que estás en la Trinidad,
yo sí creo, que sufriste y moriste de verdad,
yo sí creo, que nos presentas al Padre que ha pensado en nosotros desde la eternidad, (2ª Timoteo 1, 8 – 10)
yo sí creo, Señor, que nuestras vidas pueden cambiar,
también creo que nos ayudas a todos cuando lo pasamos mal,
y que no debemos sentir envidia del injusto aunque parezca brillar.

Yo te pido Señor que nos enseñes que, con lo bueno podemos disfrutar,
que haciendo el bien, nuestras heridas se pueden aliviar,
y que si perdonamos ellas se sanarán.

Señor de la esperanza, que llevaste contigo a Pedro, a Santiago y a Juan
(Mt 17, 1-9)
que le revelaste tu misterio en la intimidad,
haz también a mis alumnos de 6º, amigos que te puedan proclamar,
que tengan experiencia de Ti cuando te vayan a hablar,
hazles sentir la alegría interior que nadie les podrá quitar,
y que por María y José se dejen educar,
y a nosotros los adultos, enséñanos a tener fe como la de Abrahán
(Gén 12, 1 – 4)
a salir de nuestra tierra, es decir, a dejar de cultivarla mal,
y en este tiempo de cuaresma: la oración, el ayuno y la limosna nos pueden ayudar
para que juntos con los otros a la tierra prometida podamos llegar.

Y sigo meditando y descubro que, ni siquiera conozco el funcionamiento de mi cuerpo y a Ti te quiero explicar,
que a veces el dolor me sorprende y no he sabido evitar,
que hay sentimientos que afloran que ni siquiera podía imaginar,
y que todo esto pasa dentro de mí y mi mente tampoco ha podido sospechar.

Y esto pasa en mí y pienso que, las personas todo esto lo tendríamos que controlar,
y a la vez me digo: tan cerca que estamos de nosotros y apenas conocemos nuestra realidad,
¡cómo queremos conocer, explicar y entender al Dios de la Trinidad!,
sigamos con el empeño de dejarnos por Él abrazar,
confiar que pondrá en nuestras torpes palabras alguna que a los demás pueda ayudar,
y poner todo lo demás en sus manos y que sea Él a quien nuestros niños les comunique el misterio de los Tres y a la vez de la Unidad.

Alumnos de 6º en Dios confiad,
niños y niñas de 6º con Dios hablad,
Él es vuestro Amigo y quiere vuestra amistad,
Él sabe que contigo puede contar,
y que con tu buen corazón le puedes ayudar.

¡Qué gran alegría porque en Él podéis confiar!,
porque es el Dios cercano, el Dios fiel, el Dios de la verdadera amistad,
el Dios Uno, el Dios Trinidad.

Y sabemos que nuestro compañero Mario está de suerte porque a su lado él está,
por eso le pedimos a Dios que también él nos lo pueda contar.

Salamanca 19 – 03 – 2011

Fiesta de San José

Anuncios

ORQUÍDEA (ADOLESCENTES)

ORQUÍDEA
(PACIENCIA Y ESPERA DE DIOS)
(PARA LAS PERSONAS QUE TRABAJAMOS CON ADOLESCENTES)

Tenemos en nuestras manos una maceta,
se llama Orquídea, su flor es muy bella,
pero hay que esperar muchos meses para que florezca,
sus hojas son grandes y están cerca de la tierra,
son verdes oscuras expresan firmeza,
sin embargo su tallo desnudo nos desespera,
nos hace dudar, para qué tanta riega,
para qué tanto mimo si pasan los meses y parece que se seca,
baja nuestro ánimo pero aún así nuestro corazón espera,
pasan los días y cada vez me parece más muerta,
la riego, la pongo a la luz y continua mi espera,
pasan los meses pero nada llega,
y me planteo si merece la pena.
Ten paciencia parece que me dice una voz interna,
tiene raíz y esta es muy buena,
mira hacia abajo, sus hojas están frescas
aunque su estatura un poco la estropea
sigue mirando ahora hacia arriba y verás algunos brotes que verdean,
en ella puedes descubrir la vida de los niños que tienes cerca.
Su infancia, las hojas verdes cerca de la tierra,
la tierra, los educadores que siempre le enseñan,
las raíces son la experiencia de amor que en su corazón queda,
el tallo, es la adolescencia,
su físico les estropea,
aunque son altos la mente no piensa,
y eso nos desespera,
pero al igual que Dios debemos tener paciencia,
creer en la raíz que les alimenta,
sin dejar de cuidarles poniéndolos al sol o a la sombra donde convenga,
no podemos abandonarlos por la apariencia externa,
porque al igual que la orquídea sus brotes verdean,
porque en algunos niños descubres gestos de sencilla entrega,
de palabras honestas y sinceras,
de vidas un poco quemadas por la tristeza
pero a la vez maduras por su fuerte experiencia.
Nuestros niños, nuestros adolescentes qué flores nos darán, cuantas flores bellas nos esperan,
cuantas variedades de orquídeas el mundo va y contempla,
y nosotros y nuestras familias aprenderemos de la espera,
y crecerá nuestra fe porque sabe que en el interior y en el silencio está la vida más bella,
y cuando llegue el tiempo, el tiempo de Dios la flor sale fuera.
Señor alimenta de esperanza nuestra pobre espera,
aviva nuestra fe para creer en la siembra,
llénanos de amor para estar a su lado mientras crezcan,
pon en nuestros labios las palabras adecuadas para que a Ti te sientan cerca,
para que descubran en sus vidas la presencia de María, que con ella les lleva,
creer siempre en el niño, en el hombre y en el anciano porque tienen semillas de eternidad y tarde o temprano esa vida, su flor entrega.
Salamanca 6 – 3 – 2011

AGRADECIMIENTO AL PADRE ANTONIO ROMO

AGRADECIMIENTO AL PADRE ANTONIO ROMO

Con los alumnos de 1º de la ESO estoy escribiendo una carta,
una carta de agradecimiento por la ayuda prestada
a los hombres y mujeres que tienen que levantarse de madrugada,
y a los hombres y mujeres que en la noche tienen en vela su ser, sus manos y espalda.

Es verdad que a veces el sueldo juega malas pasadas,
y lo que era vocación ha recortado sus alas,
o la rutina ha quebrado la esperanza,
o los problemas han cegado su mirada;
hay hombres y mujeres que por diversas situaciones simplemente trabajan.

Pero esta carta va dirigida a ti, Padre Antonio, que has mantenido tu calma;
que el paso de los años ha fortalecido tu alma;
que no has dejado que la miseria apagara tu esperanza,
como Tobías siempre dando gracias.

Han pasado los años y aún recuerdo en unas Navidades la expresión de tu cara,
un simple detalle lo convertías como si te hubiéramos regalado una casa amueblada,
porque lo más pequeño es una gracia.

Yo poco sé de ti, pero puedo decir que a mis alumnos les gustan tus palabras,
que se alegran cuando saben que en misa les acompañas.

Gracias por tu entrega y dedicación hacia los hombres con quienes trabajas,
gracias por los enfermos que visitas y reavivas su esperanza,
gracias porque aunque tus venas se rompen a Dios le sigues dando gracias,
gracias por tu disponibilidad porque siempre que te llamo tienes tu respuesta alzada,
porque puedo contar contigo o con Paco en cualquier circunstancia;
gracias por tu labor, por esa tierra que plantas,
por los cuidados que dedicas y la semilla plantada;
gracias porque a quienes están a tu lado les enseñas paciencia, fe, amor y esperanza.

Gracias porque tienes tu mirada en María, en sus manos que te guardan,
en el Espíritu, que te concede ver más allá de tu mirada;
en ese Padre, que la palabra Abbá ha conquistado tu alma;
en ese Dios que te cuida, que te ama y derrama en ti su gracia.

Ruega siempre por nosotros cuando en la Eucaristía celebres la Acción de Gracias.

Salamanca
8 – 3 – 2011