AYUNO, LIMOSNA Y ORACIÓN

AYUNO, LIMOSNA Y ORACIÓN

 

      ¿Quién dice que el tiempo de cuaresma es un horror?,

¿quién dice que la cuaresma es tiempo de tristeza y de dolor?,

¿quién dice que es el tiempo del diluvio y de la destrucción?.

            Hoy y en este tiempo tenemos otra visión,

es verdad que es tiempo de esfuerzo y de privación,

privación de algunas cosas que tampoco nos hacían mucho mejor,

hoy estamos en el tiempo de Dios,

el Dios que nos hace una invitación,

el Dios que nos propone ser mejor,

el Dios que nos ofrece un nuevo camino para nuestra relación.

            Ayuno, limosna y oración, ¿se puede dar una sin tener en cuenta las otras dos?.

            Yo creo que no,

porque el ayuno debe de estar cargado de amor,

y el amor lo experimentamos en la misma oración,

y al sentirnos tan amados y bendecidos se desprende inmediatamente nuestro corazón,

corazón hecho limosna con mirada al otro yo,

con mirada y mente hacia nuestro alrededor,

se abren nuestros oídos y nuestras manos se extienden para ofrecer calor,

calor que se ha ausentado porque el paro les llegó,

calor que se ha esfumado por perder a su hijo o quizás a su progenitor,

calor que se ha congelado por la ruptura, el odio y la separación.

            Ahora sí tiene sentido el ayuno, el ayuno exterior,

ahora sí tiene sentido porque tiene un gran motor,

ahora sí vale la pena sacrificar nuestro tiempo, comida, comodidad y vencer al egoísmo de nuestro yo,

ahora sí puedo dar un paso firme movido por mi interior.

            Este tiempo, el más propicio para nuestra conversión,

conversión, palabra que asusta porque parece que indica cambio de vida anterior,

sin embargo la cuaresma te invita a aumentar la relación.

¡Qué suerte! La cuaresma me invita a la conversión y esto significa que aumente mi tiempo con Dios,

No significa cambio, significa aumentar la amistad con el Amor.

            ¿A quién no le gusta pasar horas con quien te escucha, te anima, te sonríe y te enseña a ver la vida con otro color?,

¿a quién no le gusta simplemente estar sentado al lado de quien te transmite su paz interior?,

¿a quién no le gusta perder el tiempo con quien escucha tu misma canción?,

¿quién no se acerca a Aquel que cuando les dices tu pecado, tus fallos siempre te perdonó?,

¿quién no desea estar al lado de quién saca de ti lo mejor?.

            Este es el tiempo de cuaresma que te propone Dios.

¿Quién después de vivir así no tiende su mano, su vida y su tiempo al mundo que está a su alrededor?,

¿quién no es capaz de levantar a un pobre corazón?,

¿quién puede ir por la calle y no mirar a quien te dirige su voz?,

¿quién puede dejar una mano tendida sin ofrecerle alimento, un don?,

¿quién puede evadir la tristeza de unos niños que te suplican amor?.

       Esa es la limosna de cuaresma que nos pide nuestro Dios,

y también sostener la esperanza de quien lucha por un mundo mejor,

de avivar en nuestros alumnos los gestos de solidaridad que brotan de su interior,

de felicitar a aquellos que nos hablan de parte de Dios,

de hacerles profundizar en su vida interior,

de orientar sus actitudes para que sean los signos de comunión,

es importante ayudarles a descubrirse como grupo que caminan en la misma dirección.

            Señor enséñanos a ser sembradores del amor,

enséñanos a plantar semillas de esperanza que nos llenen de color,

y que en medio de la sequía el verde sea nuestro resplandor,

que sepamos ver el milagro de los 6 días y que nadie lo cuidó,

que aprendamos a creer que todas las cosas tienen una única misión,

y que cada hombre es hijo de Dios.

            Señor que nos invitas a ser restauradores de casas en ruinas, es decir, de hombres que han perdido su norte e ilusión,

concédenos ser transmisores de fortaleza y valor.

            Ya sabes Señor que siempre pido por los niños, jóvenes, adultos, ancianos que viven en el sin sentido o campos de concentración,

enséñanos a llevarles tu luz, más aún, que puedan escuchar tu voz,

aparta de mi boca, de mi mente y de mi mirada cualquier gesto o pensamiento de juicio o condenación,

vuelve mi ser humilde para proclamar Contigo el amor,

y así experimentemos tu abrazo de comunión,

el abrazo de Dios que nos salvó,

sintiéndonos habitados por el Padre creador.

            Santa María, Madre del Dios Salvador

ruega por nosotros y danos tu protección.

            Espíritu Divino guíame por la senda de tu compasión

y haznos instrumentos tuyos en esta restauración

para hacer realidad tu sueño, el sueño del mismo Dios.

                                                                                                        Salamanca  26 – 02 – 12

                                                                                          Mª Elena Hdez Glez

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ECOS DE INSPIRACIÓN

ECOS DE INSPIRACIÓN

  

            Este fin de semana he recibido mucha información,

la mayoría experiencia, alguna teoría pero todas llenas de gran convicción.

            Empezamos cantando y luego seguido la exposición,

nos hablaron del árbol, del mundo e incluso dijeron que la savia era yo.

            La savia éramos nosotros, es decir, el educador,

nuestros niños los protagonistas, los que muestran la acción,

los que colaboran, los que tienden la mano y quieren expresar su voz,

los que el mundo escucha y aquellos que engordan a sus familias el yo,

y en el colegio comienza su entrega, su solidaridad por un mundo mejor.

            Nuestros niños y niñas tienen un buen corazón,

sin embargo no los dejamos solos debido a la gran influencia y a tan alta manipulación,

sus compañeros ven sus rostros y también su labor,

pero no, las manos que les sostienen, las manos de su educador

educador cristiano, no sólo por vocación

sino porque todo él es una pasión.

            Profesión, vocación, pasión todo inundado por Dios.

            La gloria de Dios es la vida del hombre he escuchado hoy.

¿Qué es primero la relación con el hombre o la experiencia de Dios?.

            Creo que no hay una línea o una respuesta porque limitaríamos la acción de Dios,

Él, es creativo. ¿Quién puede dudar que a veces la solidaridad no parte en el hombre de la misma naturaleza o creación?.

            Cada persona es una historia, una historia de amor,

no una historia desigual por nacer aquí o en otra nación,

porque: ¿qué hombre no sufre, ríe, llora, ama o se le rompe el corazón?,

¿qué hombre no enferma, no crece, no sueña o inventa un cuento, un chiste, una historia o tal vez una canción?,

¿qué hombre no ora para dar gracias, suplicar o pedir perdón?,

¿qué hombre no mira al cielo e incluso sin creer en ninguna religión?,

¿qué hombre no siente el dolor del otro, se estremece dentro de sí y  brota de él la compasión?.

            Ya sé que hay momentos en la vida que somos jueces de aquel que vemos a nuestro alrededor,

Que juzgamos y decimos: merecido lo tenía por ser un gran vividor,

e incluso vamos más allá porque sin conocerlos de nada los condenamos simplemente por escuchar cierta conversación.

            Eso qué quiere decir: ¿qué yo soy mejor?

qué está ¿pagando su precio porque así lo creo yo?,

sin embargo a los seres que queremos es injusto su dolor,

y si nos toca a nosotros surge irá, el rechazo y muchas veces la desesperación.

            Si nos vamos a los estoicos, filósofos y pensadores griegos descolocan nuestra razón,

nos hablan de dignidad, de igualdad destruyendo a la vez la compasión

porque piensan que tener simpatía destruye al otro yo.

            Y yo me pregunto: puede salir el hombre, él sólo de su dolor?

Si la compasión hunde ¿cómo puede uno levantarse sin ir a las rodillas del abuelo de Kiricú para sentir calor?,

¿cómo ha podido Jesús mirar a los hombres sin haber experimentado de su Madre su abrazo y su amor?.

            Educadores Tellistas, que entregamos a los niños: alma, vida y corazón

no importa que seamos pocos e incluso que critiquen nuestra entrega y labor,

somos pocos pero creemos en la obra de Madre Matilde inspirada por Cristo, nuestro Señor,

quien da la dignidad al hombre sea de cualquier tierra, raza o nación.

            Queremos colaborar con su obra y también con su misión,

queremos ser solidarios hermanando nuestros días, obras, sentimientos, dignidad y colaboración,

queremos tender las manos para ofrecer oportunidad, cercanía, amistad y formar un mundo mejor

pero a la vez recibir la humildad, la sonrisa, el esfuerzo, la paciencia y bendición

todos tenemos algo que dar, quizás hoy puedo ayudarte a que construyas tu techo entregándote un sol,

pero tú me regalas las palabras que construyen mi interior.

            Ser voluntario no es una idea que de pronto surgió,

ser voluntario ha nacido de algo que a mi estómago revolvió:         

las manos de mi abuela cuando armaba los juguetes que no servían para dárselos a un niño que ni siquiera jugó,

los cuentos que decía mi padre al hablarme de las tribus que cantaban su canción,

canción cuando me gestaron, canción cuando nací yo,

canción cuando caminé y en el centro mi madre me sentó,

canción cuando crecí y cuando perdí el norte por coger el camino que me desvió,

canción que forma parte de mi vida aún en la equivocación,

canción que me acompaña porque mi tribu, mi familia siempre me arropó.

            Educadores Cristianos, Educadores Tellistas tenemos una gran labor

en nuestros centros, en las calles, con los enfermos, con las familias y cuando hay separación,

queremos que nuestros niños vivan desde la pasión,

provoquémosles la experiencia y el encuentro con Dios

ya sabemos: encuentros con el hombre, encuentros con el Señor, encuentros con la tierra y con toda creación,

encuentros con el que sufre, encuentros con el dolor,

encuentros con el otro que siente lo que yo.

            Soñemos juntos y mis deseos, mis juguetes, mis abrigos y todo lo que yo tengo lo pueda tener ese niño de la calle que a su madre ya perdió.          

            Que aprenda Señor a ahorrar no sólo por ayudar a los pobres sino por hacer presente el mismo Reino de Dios,

que aprenda a vivir con poco para aprender que no por tener más, soy más feliz ni tampoco superior.

Señor lo tenemos muy difícil para aprender a ahorrar, para no confundir deseos con necesidad,

para poder comprender qué es esto de la crisis en nuestra sociedad,

¿ego economía o economía de alteridad?.

            Si fuera verdad que el tener muchas cosas da felicidad

¿cómo podrían los pobres encontrar la libertad?.

            Un esclavo le dice a su amo: Amo al final de mis días quiero ser libre pues siempre te he servido con gran lealtad.

            El amo enfadado le manda un reto que está convencido que no va a lograr.

El esclavo entristecido a su amigo va a llorar,

y este al escucharlo le dice: acepta el reto, yo te voy a ayudar.

            Vuelve el pobre a su amo diciéndole que lo va a intentar

y éste con un grito lo manda a desnudar,

el esclavo ya anciano, sin fuerzas, con un bastón, desnudo y nada más, comienza a caminar,

con los pies doloridos, las manos y el cuerpo y su ser sin calentar,

levanta la cabeza y ve en la cima, entre nieve algo que le hace dudar,

¿será un espejismo o eso será realidad?

y ve una luz, ve un fuego y vislumbra algo más

lo que ve es una llama, el fuego de la amistad,

lo que encuentra es un abrazo que le da la libertad.

            Querido Educador, Tallista de sueños y realidad,

escaladores de nieves, de montañas, de cimas por escalar,

siempre tendrás una mano que te abrace de verdad,

siempre hay Alguien que te espera y te dará la fuerza que viene de lo alto y te pueda calentar,

siempre habrá Alguien que convertirá tus esfuerzos, tus sacrificios en alas de libertad,

porque has tratado al hombre, al anciano, al niño con dignidad,

no por sus ropas, ni zapatos, o porque esté sucio o huela mal,

sino porque le has invitado al banquete cuando no tenías más,

porque le has invitado a tu casa cuando todo le iba mal,

cuando te pidió ayuda y miraste más allá.

            Que no sea Señor la túnica, los zapatos, la presencia lo que en mi vida valga más,

que no sea la apariencia por lo que mis ojos se dejen llevar,

enséñame a escuchar, esa voz de la verdad,

esa voz del invitado, la voz de la humildad,

la voz que nos hace iguales en respeto y dignidad,

la voz que nos hace hermanos aun no teniendo la misma oportunidad,

esa voz del Maestro que nos dice: Ven porque te quiero curar,

más aun el que sana mi parálisis y me da su libertad,   

el que me abraza con su fuego, la llama de la amistad.

            Madre de la inspiración, mirada de la belleza sin igual guarda nuestra pasión de educadores y haz que nuestro ser se extienda cada vez más.

            Haz que nuestros niños tellistas te conozcan y experimenten tu abrazo maternal

que sea para ellos el fuego y la pasión de su solidaridad.

María, Madre dela Iglesia, Madre de Dios y de toda la humanidad

ruega por nosotros y por toda nuestra Hermandad,  

ruega por Cáritas diocesana, internacional y parroquial,

por todos los hombres y mujeres que ayudan a los demás,

por los que construyen raíles sin saber cuando el tren va a pasar,

por aquellos que tienden los puentes de la hermandad,

por aquellos que creen cada mañana en los otros aunque estos no den más,

por aquellos que levantan la mirada y pueden ya saludar,

por aquellos conocedores de la diversidad,

de los mundos tan complejos que quieren ya levantar,

une las voces de las familias para juntos poder cantar

y que todos los niños, jóvenes, adultos y ancianos experimentemos la sonrisa de verdad,

la alegría que levanta el alma y que nos enseña a amar,

que cada uno de nosotros sembremos en este mundo el fuego de la amistad

y el abrazo que nos da la libertad.

            Bendito y alabado sea Dios Trinidad.

 

                                                           Salamanca 12 – 2 – 12          

                                                         Mª Elena Hdez Glez

 

                                                        Jornadas de Pastoral en Madrid 10 al 12 de febrero

SANA LOS CORAZONES QUEBRANTADOS

SANA LOS CORAZONES QUEBRANTADOS

(Sal 146, 1-6; Mc 1, 29-39; 1ª Cor 9, 16-23)

 

            Sólo el hecho de escuchar: sana los corazones quebrantados

deja en mi vida la paz de una fuente sanadora.

A través de mi oído estas palabras recorren no solo el corazón sino la mente que es la gran impulsora,

la que no deja de pensar y de ser soñadora,

la que ve lo que está mal y quiere ser correctora,

y hace mis noches inquietas aún sabiendo que no es hora,

no es hora de solucionar problemas sino de descansar de la jornada agotadora.

            Así que al venir ala EucaristíaDiosme regala esta palabra pacificadora:

Yo sano los corazones destrozados, vendo tus heridas y me invita a proclamar una alabanza armoniosa,

y sigue el salmo diciendo: cuenta el número de las estrellas y a cada una la llama por su nombre. Y yo me digo:¡vaya memoria!

Y esto me alegra y mi alma se goza,

se goza porque sabe que mi nombre lo pronuncia su boca,

y la boca dice lo que en el corazón rebosa,

y estoy en su recuerdo, en su vida, en su ser y me tiene presente en su memoria,

¡que gozo! No soy parte del pasado ni de la historia,

sino que soy parte del presente, del aquí y del ahora,

porque Él es el Dios de los vivos, es decir, la Vida que comienza en el Génesis y llega hasta la luz del Apocalipsis con la Resurrección y la Gloria,

pero antes nos detenemos en Marcos que nos habla de Jesús en la sinagoga,

Jesús lee el texto que alimenta su obra,

lo coge entre sus manos y lo toca,

acoge el mensaje que configura su ser y su persona,

su vida está en sus manos y el Espíritu le sopla,

le impulsa a salir del templo porque alguien necesita de su presencia y persona,

no sólo la suegra de Pedro a quien de la mano toca,

sino  Santiago, Juan, Simón y Andrés que todavía no saben muy bien con quien se relacionan.

            Salen de la casa y al anochecer el acontecimiento nuevamente les choca,

les choca, porque le llevan a Jesús enfermos y poseídos y todo el mundo se agolpa

y sale de Jesús una fuerza sanadora,

y aquellos que tienen fe, la vida se les transforma,

los males se han convertido en fuerza liberadora,

la enfermedad y las fuerzas del mal han sido los medios para que las gentes conozcan al Dios en persona.

            Señor que de nosotros brote la gratitud, pero por favor, nuestro ser enamora,

que no acudamos a Ti solamente por tus obras,

no me dejes escuchar: me voy a otra aldea dejándome a la puerta,

concédeme ir Contigo y escucharte: vámonos a las afuera,

vámonos a las trincheras,

vámonos a orar a la luz de las estrellas,

allí están nuestros niños, nuestros jóvenes desvalidos sedientos de palabras sinceras,

allí están los enfermos, el mundo del dolor que te espera,

nuestros alumnos tellistas solidarios tendiendo mi mano a aquellos que se les acercan,

y nuestros adolescentes buscando personas que les alientan,

y padres y madres preocupados por formarse y que sus hijos den al mundo una respuesta.

            Que este mundo sea mejor desdela Familiay también desde la Iglesia,

que juntos trabajemos en el cole para que la calle jóvenes cristianos tenga,

jóvenes comprometidos con su ser desde la entrega,

ya sea en el matrimonio, religiosos, religiosas, sacerdotes o solteros y solteras,

ya sea en la educación, en la sanidad, en la política, en la casa o incluso en cualquier tienda.

            Concédenos Señor ir Contigo a las aldeas,

concédenos orar Contigo en tu casa, en la montaña, en las sinagogas e Iglesias,

concédenos curar Contigo a los enfermos, caídos, poseídos y a aquellos que se desorientan,

concédenos predicar Contigo siempre la Buena Nueva,

y decir, como San Pablo no tengo más remedio que entregarte los dones que Dios me entrega,

enséñame a regalar el amor y la paz que Tú me dejas,

y proclamar al mundo a Jesús Eucaristía, con María y con José que mi vida Ellos llevan.

            Santísima Trinidad pongo en tus manos a toda la humanidad para que ninguna se pierda,

Tú que conoces a cada una, es decir, a cada estrella.

                                                                                                                                                  Salamanca 5 – 02- 2012

                                                                       Mª Elena Hdez Glez.

AL HILO DE LA PALABRA DE DIOS

AL  HILO DE LA PALABRA DE DIOS

(1ª Sam 8, 4-7.10-22;  2ª Sam 12, 1-7.10-17;  Hch 9, 1-22; Mt 25 )

            Hoy he caído en la cuenta que los distintos textos tienen el mismo hilo conductor,

en cada uno de ellos se está expresando Dios.

            Yo me había fijado en Samuel, en David y en la persona de Pablo cuando cayó,

en el pueblo cuando le dice a Samuel que ya él es mayor,

en David cuando llamó a Betsabé y de ella usó,

en Saulo cuando fue al sumo sacerdote a pedir autorización,

pero sobretodo volvía a poner el acento en David cuando buscaba tapar su traición.

            Sin embargo en este momento tengo una nueva visión,

visión más profunda, que abre los ojos de mi mente y mi corazón

porque no es contra Samuel, ni contra Betsabé, ni contra los cristianos a los que Saulo arrestó

sino que el desprecio iba directamente a Dios.

            Él mismo nos lo dice: No me quieren a mí como rey, ni que les muestre el camino mejor,

en otro pasaje por medio de Natán pronuncia su voz:

me has despreciado quedándote con lo único que tenía Urías, toda su ilusión,

y en Hechos ¿por qué me persigues? le dice al arrogante de Saulo, el gran perseguidor.

            Me sorprende como éste al escuchar una voz pueda dirigirse con el término Señor.

Soy a quien tú persigues Jesús respondió.

            Lo que descubro es que el mal, hecho a las personas se lo hacemos a Dios,

no podemos quedarnos simplemente en la persona sino ver en ellas templos de Dios,

porque el compromiso que hacemos es alianza de comunión,

en algunos pasajes están las personas que Dios mismo eligió

sin embargo en Saulo vemos que es un gran conocedor de las leyes y de su tradición,

él conoce el mensaje de su religión

pero no había dado el salto al Mesías, Salvador.

            Nuevamente en mi ser está latente las palabras que Jesús mismo pronunció:

Lo que hagáis a uno de estos, mis hermanos a mí me lo hacéis pero no todo el mundo esto lo comprendió,

Venid, benditos de mi Padre y recibid la bendición,

y respondemos extrañados: a Ti ¿cuándo te lo hice yo?,

y escuchas de sus labios palabras de ternura y comprensión:

a quienes diste galletas porque su merienda olvidó,

a quien por la calle diste limosna y con él entablaste a la vez una conversación,

a quien preguntaste su nombre y te interesaste por su situación,

cuando a las personas que no se hablan le invitas a dar un paso e intentar sanar una vieja relación,

cuando a los jóvenes le muestras el camino del perdón,

cuando luchas y enseñas a que vayan construyendo su vida interior,

cuando la gente te dice que confía en tu oración,

cuando procuras la paz y descubres en la gente sus pequeños pasos de maduración,

yo voy aprendiendo a mirar a los hombres que están en la calle pidiendo un bocadillo o dinero para una pensión,

no son grandes mis pasos pero sí me siento mucho mejor.

            Y paso a otra realidad de mi preocupación:

En nuestro mundo nos pasamos la vida poniendo normas para que todo funcione mejor,

sin embargo por desgracia siempre escuchamos después de una de ellas una sanción:

a nivel familiar, escolar, de circulación, profesional, política o de cualquier situación,

 y me digo que pena, siempre tiene que a ver quien estropee una buena relación,

parece que el instinto, la pereza, el fraude, el orgullo y la poca reflexión siempre tienen la razón,

y quedan atrás la responsabilidad, el compromiso, la honradez y el empreño de una gran preparación,

parece que vamos apagando nuestro mundo interior,

y nos saltamos las reglas y vienen los conflictos, los accidente e incluso la mutilación,

la mutilación del otro y de nuestro propio yo.

            Y nuevamente resuena en mi ser su voz:

Lo que hacéis con uno de mis hermanos a mí me lo hacéis, pero esta vez no escucho ninguna bendición,

me viene a la mente las palabras de Agustín con su madre: Me basto yo,

o cuando éste le dice a San Ambrosio: ¿puede el hombre conocer la verdad?. El cual, le muestra su equivocación:

es la Verdad quien viene al hombre. Y tú abre tu corazón,

y en el diálogo de sus padres cuando Patricio le dice a Mónica: ¿cómo me has aguantado tanto? Ella le contesta: porque en mí siempre ha estado el perdón,

y he aprendido a amarte como eres porque me ha enseñado Dios.

            Padre bueno enséñanos a vivir con la paz en nuestro interior,

y que con nuestro testimonio los otros puedan descubrir tu voz,

enséñanos a transmitir con nuestra firmeza tu mensaje de amor,

ayúdanos a corregir como a Saulo nuestros errores con la luz de tu esplendor,

enséñanos a luchar por un mundo mejor,

y que no todo vale porque está en juego nuestro compromiso y relación.

            Santa María, Templo de Dios,

María y José que en la pobreza juntos encontrasteis a Dios,

concededme que mi vida y mis labios sean una continua alabanza y bendición,

gracias infinitas por cada día, cada segundo que puedo andar, mirar, oír, hablar, escribir, recordar, amar y expresar a los hombres tu inspiración.

            Bendito y alabado seas mi Dios,

Jesús Eucaristía, Amigo, Compañero y Maestro en mi peregrinación,

Uno conmigo en esta misión.

                                                                        Salamanca 29 – 01 – 12

                                                               Mª Elena Hernández González

MARÍA, EL ÁRBOL DE LA VIDA

MARÍA, EL ÁRBOL DE LA VIDA

(Gén 2 )

            Cuando pienso en el Árbol de la Vida surge dentro de mí la alegría,

el árbol me evoca cantidad de imágenes bonitas,

el árbol ligado a la tierra, a la fuente viva,

el Génesis nos habla de manantial cuando casi nada existía,

y brotaba de la tierra ¡qué maravilla!,

y la tierra me dice que está llena de energía.

Es impresionante la vida que de ella germina,

y me viene a la mente la fuerza del volcán, su expresión y como grita,

y como crecen las hierbas con colores de armonía,

y cómo se escuchan a los animales correr y cómo pisan,

y la tierra siente los pies de Aquel que le da la vida,

y también siente el peso que lleva encima,

y siente en esos pies la sangre que sana y limpia.

            Y volvemos al río, al manantial, a la fuente que da vida,

y cómo baña la tierra y llega al árbol de la vida,

al árbol que alimenta, transforma y purifica,

al árbol cuya savia es la esencia divina.

            Y ya desde el Génesis la Palabra existía,

ya desde el Génesis está presente el árbol de la vida,

el árbol que me evoca a María,

nos habla de la inmortalidad, de la felicidad infinita,

el árbol que acepta alimentarse del manantial que la invita. 

            Reina de la paz y Madre de la sonrisa,

árbol, que en las horas de cansancio nos cobija,

árbol, que al sentir necesidad nos ofrece el alimento del día,

árbol, cuyas hojas son mi medicina.

            Madre de la Paz y Árbol de la Vida,

¡qué grande eres en Ti misma!,

tu identidad te la ha dado tu fiat.

            Es verdad que eres la Madre del Verbo de la Trinidad que te habita,

pero el Verbo te da la dignidad de persona que vale por ella misma,

por eso cuando le dicen: ahí está tu madre y tus hermanos, Él dice: son los que hacen la Voluntad Divina,

es Jesús quien se refiere a María.

            Y la Biblia nos habla de la suegra de Pedro que está enfermiza,

nos habla de la hija de Jairo que resucita,

y de muchas mujeres que con el de se identifican,

y comprendemos la mentalidad del pueblo israelita

que da valor a la mujer según el varón con quien camina,

sin embargo Jesús a María la desliga

y le da el nombre y el valor por sí misma,

dignidad que realza por ser su discípula.

            No estoy en contra de la mentalidad israelita,

ya que tendría que conocer su cultura y como se ha ido gestando cada día. 

            Hombre y mujer somos combinación divina

ya que con él he aprendido a ser una mujer honesta y sencilla,

¡qué suerte, poder escuchar al hombre que te mira!,

¡qué don, tener a mi lado siempre una mano amiga!,

¡qué bien, que haya alguien que en medio de las tormentas me diga: tú, ánimo y tranquila!,

¡qué maravilla, poder recorrer juntos el camino de seguidores y discípula!.

            Reina de la Paz y Árbol de la Vida

cuyo ser está alimentado por la Palabra encarnada y a la vez escrita,

ya en tu mente, ya en tu seno la Palabra existía,

ya en tus entrañas la vida se movía,

tu fiat y fidelidad sostienen nuestra vocación de hija,

todo hombre puede disfrutar de la inmortalidad junto al Árbol de la Vida,

más aún, Ella sale a nuestro paso y su manto nos cobija.

            ¿Cómo no confiar nuestros sueños, nuestros días y todas nuestras expectativas?,

¿cómo no poner en tus manos: nuestra fe, nuestra historia y las personas que con nosotros caminan?,

¿cómo no implorarte y rezarte cada día?.

            Ya sabes, Madre, aquí tienes a tu hija,

ya sabes, Madre, sea de noche o de día,

ya sabes, esté en la oscuridad o en la presencia que brilla.

            Madre, que cada ser humano pueda experimentar tu caricia,

pueda sentir tu calor y cercanía,

no importa que sea anciano, adulto, joven o una niña.

            Pongo mi ser y mi alma en tu corazón, María

y junto con la Trinidad hazme también tu discípula,

hazme mensajera de Jesús Eucaristía.

            Madre de la Paz y Reina de la Sonrisa.

                                                             Salamanca  22 – 01 – 12

Mª Elena Hdez Glez

LA FUENTE DE LA SALVACIÓN

LA FUENTEDELA SALVACIÓN

(Bautismo del Señor Is42, 1-7; Hch 10, 34 ; Mc 1, 6-11)

 

            Hoy día del Bautismo, día de salvación,

brotan en mi mente imágenes bellísimas de la creación,

ayer cuando vine de Canarias estaba impresionada de todo lo que ví desde el avión:

Tenerife con sus montañas, barrancos y formando una gran cola toda su población,

a medida que íbamos subiendo ví Gran Canaria y al fondoLa Palmaisla de mi corazón,

era como una despedida con gran belleza interior,

ambas nos decíamos adiós o quizás un hasta pronto, hasta que lo quiera Dios.

            Era apasionante el cielo totalmente despejado hasta que las nubes taparon nuestra visión, 

a medida que iba avanzando el tiempo descubrí que las turbulencias no son fruto de un nubarrón,

y cuando veía a los aviones pasar parecían que todos iban más rápidos que yo.

            Es curioso a la velocidad que vamos y sin embargo no me invade ni el vértigo ni el temor cosa que en coche una curva a velocidad se me encoge el corazón.

            Y llegamos ala Penínsulay veo sus costas, sus playas, sus ríos y nuevamente mi ser grita: ahí está Dios,

y  pienso donde nacen los ríos, y me digo: en las alturas, es decir, donde está Dios,

donde el cielo pronuncia su voz,

y ¿a dónde van a parar? al mar, a lo profundo de Dios,

y en medio hay un lugar, y dicen que en el Jordán entró Jesús y que el agua purificó,

y hablamos dela Fuentede la salvación:

del árbol, dela Vida, del río, de lo alto, de lo profundo y de la voz,

y nos dicela Palabraque el cielo se abrió,

y nos dice que el Padre nos da su Espíritu, Espíritu de filiación,

y nos dice que es su Espíritu, que es su amor,

nos dice que su Hijo está en la tierra, que Él mismo se encarnó,

nos revela que ya no hay muros, sino entrega y comunión,

que su Hijo es toda su Palabra y en Él estála Viday todala Salvación,

que Jesús de Nazaret es el abrazo con toda la creación,

que no existen las distancias, ni el abismo y que está en mi interior,

y nos habita, y nos construye y nos forma, y nos hace hijos del mismo Dios.

            ¡Qué grande el estar bautizados, qué misterio, qué regalo, qué magnífico don!.

            Enséñanos a ser tu estrella, tu heraldo, tu mensajero, el canal dela Fuentedela Salvación,

y como dice Benedicto XVI: sed canales porque el canal nunca se queda con lo que recibió,

el canal transmite, no es él la fuente, ni es él la salvación.

            Enséñanos, Madre, a transmitir a tu Amor,

enséñanos, María, a llevar a los hombres a Dios,

enséñanos también a dar a Dios a los hombres sobre todo a los niños, a los pobres, a las familias y a los que no conocen su voz,

y a aquellos que la conocen que sigan alimentando su fe y haciendo experiencia de alianza y de amor con su Dios.

                                                               Salamanca   8 -01 – 12                                                                                                              

                                                                                                     Mª Elena Hdez Glez

EL PODER DEL PERDÓN

EL PODER DEL PERDÓN

 

 

            Hace muchos años viví una experiencia de dolor,

viví la muerte de mi hijo mayor,

quería enseñarle a no tener temor,

a no dejarse vencer por la primera impresión,

a que no le venciera la desilusión,

y que a veces para conseguir las cosas hay que tener constancia, esfuerzo y valor.

            Estaba aprendiendo a montar en bici y sin las pequeñas ruedas al suelo cayó,

se sentía desanimado y bajo en su yo,

mientras le animaba a mirar hacia delante pero al suelo no.

            Y cuando mi hijo pronunció mi nombre para decirme que lo consiguió,

un chico negro al huir me lo atropelló.

            Hoy todavía me siento culpable a pesar que hace diecisiete años que eso pasó,

en ese momento también morí yo,

a pesar de tener una mujer preciosa que en todos los acontecimientos me acompañó,

y un hijo adolescente al cual no dejo de repetirle el nombre de mi hijo mayor.

            Mi vida es un infierno me quema por dentro el odio, la culpa y el rencor.

            A raíz de aquello decidí ser policía para evitar que otras familias pasaran lo mismo que yo,

pero soy un fracasado porque siempre en mi casa genero tensión.

            Me esfuerzo al máximo y deseo un ascenso para seguir pagando a mi hijo la mejor educación,

deseo infinitamente verle en su graduación

pero sigo metiendo la pata cuando iniciamos una conversación,

mis palabras siempre cargadas de reproches y llenas de acusación,

y se rompe el diálogo entre los dos,

mi mujer me mira y no dejo de comprender que tiene razón

pero dentro de mí no hay esperanza ni siquiera una simple ilusión.

            En el trabajo nos convocan para una reunión,

creo que habrá ascenso, espero que sea yo

pero mi jefe pronuncia el nombre de un hombre de color,

y el hombre viejo que hay dentro de mí toma posesión.

            Pido hablar con él y éste escucha mi voz

me dice que soy valioso pero en conducta no,

y decide darme por compañero al hombre que ascendió.

            No solamente es negro sino también pastor,

hombre creyente en un solo Dios

con una familia que son su bendición.

Cuántas horas pasamos juntos casi sin comunicación   

él canta y a mí me llena de irritación

sin embargo sabe suavizar la situación.

            Me pregunta: ¿problemas en casa Jon?

y ya le cuento que mi hijo se ha ido de casa por una discusión,

que no sé nada de él, ni donde vive, ni donde estará su rincón.

            Cuando dejé de hablar, mi compañero me hizo una confesión:

Yo, hace doce años que no sé nada de mi padre, no dejes que te pase esa situación

porque un hijo siempre necesita de su padre aunque haya habido tensión.

¡cuánto dolor! ¡cuántas muertes, heridas y desgarrón!,

¡cuántas familias rotas porque el pasado está presente y paraliza la acción!.

            Vuelve a nacer en mí: la rabia, el odio, la venganza, la muerte y la destrucción.

            Un día escuché a mi compañero decir que él con su mujer hacía oración,

que le preocupaba mi vida, que sentía que tuviera tanto sufrimiento y que sería necesario perdonar y pedir perdón.

Y me viene a la mente: negro, compañero y pastor,

y encima mi mujer va a ver a una consejera que es cristiana a la cual le cuenta nuestra desunión,

y lleva también a nuestro hijo cuando sabe que lo expulsaron de la universidad mejor.

            Mi hijo no se abre y ataca a la señora con una dura expresión,

sin embargo ella le dice: es necesario ser hombre para reconstruir vuestra comunión,

¿cuánto tiempo hace que no sale una palabra de amabilidad de tu voz?.

            Cuando llegó a casa sí cambió y fue él el que inició la conversación

pero nuevamente yo pronuncié el nombre de mi hijo mayor

y como he dicho anteriormente mi hijo definitivamente marchó.

            Vamos en el coche policía y escuchamos desde la oficina solicitar nuestra posición,

éramos los indicados para solucionar el problema de un posible apagón.

            Llegamos a la zona y todo parecía tranquilo excepto yo

y al girar la cabeza vi que algo se movió,

desesperado salí del coche con el arma en las manos diciendo alto, detención,

disparé y el cuerpo cayó,

un hombre con el rostro tapado, herido, lleno de dolor,

destapé su rostro y mi alma en el suelo se hundió,

esta vez no, por favor ayuda es mi hijo menor.

            La dureza de la vida, todo generado por el odio, la venganza y el rencor,

ruptura, desgarro y más desunión,

ya me he quedado sin esposa, sin hijos, sin alma ni corazón.

            Estoy en el hospital sumergido en depresión

 porque parece que no hay solución,

la espera se vuelve silencio e incluso desesperación,

y en esos momentos llega a mi lado mi compañero de color,

en medio de mi sufrimiento, cuando mi hijo herido de bala, la cual, disparé yo

necesitaba urgente para vivir un trasplante de riñón.

            Es curioso soy del mismo grupo sanguíneo de mi hijo pero padezco hipertensión

los médicos me han rechazado como donante aumentando mi hundimiento, mi pena y mi dolor,

es mi compañero quien me invita a la oración

pero soy reacio e incluso llego a poner en tela de juicio su religión.

            ¿Cómo es posible que tu Dios se lleve a las personas inocentes y a mí que soy culpable no?

Me responde: no hay respuesta para eso Jon

pero toma mi mano y ven conmigo a rogarle a Dios

y con las manos juntas, suplicando compasión,

de rodillas ante el sagrario y humildad de corazón

imploramos misericordia y que perdone nuestras culpas y alivie mis entrañas, mi ser y mi yo,

por favor Dios salva a mi hijo menor

le quiero aunque nunca se lo he demostrado por estar esclavo de lo que pasó.

            Parece que ahora me siento mejor

y nos vamos al hospital mi compañero y yo,

y al llegar a él y mirar por el cristal los ví hablando a los dos,

eran mi mujer y mi hijo en ese instante se me abrió el corazón

porque había llegado el momento de la reconciliación.

            Toqué su mano y su mirada me habló,

pronuncié su nombre seguido de un te quiero y en ese momento hasta el cielo tembló,

se unieron las palabras, los te quiero, las manos limpias de todo rencor,

se unieron la esperanza y a la vez la familia de nuevo surgió

y también en ese momento mi vida brotó.

He nacido de nuevo porque en ese segundo todo el pasado se terminó.

            Mi hijo sigue grave pero nuestra relación no,

seguimos a la espera del transplante del riñón

a la vez que mi compañero y el médico entablan conversación,

le enseña su analítica donde ve el colesterol

y el médico cae en la cuenta que el donante ya llegó.

            No me lo puedo creer: compañero, negro y pastor

y que es la misma persona que conmigo oró,

¿cómo puede un hombre dar su vida siendo de otro color?.

Le pregunta su hija si el niño resistirá su riñón

y su madre les dice que por dentro esa persona es igual que su padre y que yo.

            Los milagros existen cuando surge en nosotros el arrepentimiento y también el perdón,

volvemos a la vida y a la comunión,

volvemos a ser familia y juntos vamos a la celebración.

Todo parece nuevo, todo tiene color de resurrección,

pero queda un interrogante ¿qué haré cuando vuelva a ver al que todo lo causó?,

¿Jacob a su hermano?,

¿José a quienes le vendió?.

            Han pasado tanto años necesito en mi alma la reconciliación,

necesito ver cara a cara a quien le causé dolor.

            Y se presenta en la fiesta el hombre que era joven y que estuvo en la prisión,

y confesó ante todos el daño que nos causó.

            He pagado lo que he hecho y me he ido a la misión,

pero necesito decirle que lo siento, a la vez que pedirles perdón.

            Llegó el momento de confrontar si en verdad había nacido yo,

momentos de dudas, de silencio y de suspense exterior

todo el mundo esperaba mi contestación,

saqué mi pañuelo blanco signo de paz y toda reconciliación,

fue un abrazo de padre el que de mí fuero salió,

no creo que en el cielo pueda haber fiesta mayor.

            Que todo el mundo experimente la sanación del perdón.

            Apuesta siempre por la vida y por la comunión,

apuesta por la libertad y por la paz interior,

apuesta por acoger la mano que te tendió,

y no olvides el poder de la oración,

sólo desde ella tendrá vida el perdón,

sólo desde ella puede surgir el amor.

            Alabanza y honor le sean dado a Dios.

 

 

                                               Salamanca 22 – 09 – 2011

 

                                                                 Mª Elena Hdez Glez