ABANDONO Y DESAMPARO DEL MENOR

ABANDONO Y DESAMPARO DEL MENOR

 

A lo largo de nuestro recorrido ¿a quiénes encontramos por el camino?.

¿Encontraremos a dos discípulos?,

¿encontraremos a nuestros niños?,

¿encontraremos a un peregrino,

o a aquel abandonado por el destino?.

            ¿A quién Jesús encontraremos por los caminos?.

Escuchamos las voces de quienes están perdidos,

escuchamos los golpes de quienes no han sido queridos,

vemos el fuego de la soledad cuando están heridos,

oímos las discusiones de quienes no han sido comprendidos,

y se dan la vuelta para regresar a su sitio escondido,

y tropiezan con nosotros en su largo o pequeño recorrido,

y nuestras manos las tendemos llenas de cariño

pero sin saber si les sirven de alivio.

            Y dudamos porque no somos expertos en sanar a los heridos

porque quizás a veces aparece el juicio,

porque nos faltan elementos que están escondidos,

y nuestros ojos están ciegos porque sólo vemos lo que dicen los dichos,

y no somos capaces de ver ni escuchar lo que pronuncian sus gritos.

            Señor Jesús que acompañas nuestro camino

que nos sales al encuentro como a tus discípulos,

abre nuestro ser ante el abandono y desamparo de estos nuestros niños.

            Y volvemos a escucharles: nosotros esperábamos que sería él quien estuviera conmigo,

hice caso, estudié y di lo mejor de mi mismo,

intenté seguir las señales y los límites permitidos,

confié y abrí mi corazón, mi alma, mis sentimientos y todo lo que había sufrido,

te abandoné mi vida porque siempre creí que tú ibas conmigo, y hoy te pido ayuda y continuas tu trabajo como si nunca nos hubiésemos conocido,

y has hundido mi historia porque se ha apagado la luz que me habías encendido.

            Pon Señor la luz de tu mirada para descubrir las necesidades de nuestros niños,

para decir la palabra oportuna a quienes nos piden auxilio,

concédenos y enséñanos a ser los educadores que les ayudemos a sacar lo mejor de ellos mismos,

que entre todos construyamos la perla que hay en nuestra ostra cuando hemos sido heridos.

            Señor, Tú que sales a nuestro encuentro cuando vamos de camino,

aligera nuestros pasos para llegar a su ritmo,

para crear juntos la misma melodía, la que trae la paz consigo,

que sembremos de esperanza, de fe y amor a todos los que encontremos y pongas Tú en nuestro camino.

            Santa María, Madre del Amor, del niño, del joven, del adulto y del anciano que vive, llora, siente y lucha por sacar de su interior lo mejor de sí mismo,

Madre de la Iglesia, Madre de nuestro camino ponemos nuestras vidas, nuestro ser y misión en tus manos porque son las manos y el corazón en quien siempre confío.

            Y a ti, Madre Matilde, María Briz y San José gracias, gracias porque guías y guardas nuestros pasos y todo nuestro recorrido.

 

                                                                                           Madrid 22 – 04 – 12                                                  

                                                              Encuentro de Equipos de Pastoral y Monitores.  

                                                                                           Mª Elena Hdez Glez

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¿QUIÉN SOSTIENE LA VIDA?

¿QUIÉN SOSTIENE LA VIDA?

 

      Ayer por la tarde salí al patio a rezar el magnificat y me sorprendí de tal maravilla,

estaba la lluvia, el viento, las nubes, la oscuridad, la luz pero todo era vida,

habían más elementos: las montañas, los árboles, las flores y varios pájaros con su característica,

la tierra, la hierba, los colores, todo rezumada una gran armonía,

y hoy vuelvo a mirar hacia fuera lejos de la capilla,

y ante tal realidad me pregunto: ¿quién sostiene la vida?

Hay diferentes árboles: grandes, pequeños, con troncos delgados y otros gruesos, con ramas secas y verdes pero con una cosa en común todos disfrutan del día,

aunque no todos se mueven con la misma melodía,

sin embargo es el mismo sol y la misma brisa,

incluso diría que la misma tierra y el agua que les rocía

pero son tan diferentes ¿será sólo por la semilla?

sigo mirando hacia fuera y veo un parajito que canta cuando camina,

que vuela sin saber en que rama aterriza,

su tamaño es pequeño pero aún así nada le paraliza,

y su vuelo aunque no muy alto mi mirada hacia el cielo sí que guía,

y veo a dos cigüeñas volar como en circulo, cómo quienes se organizan

y en unos segundos ambas se separan y al viento se confían

al contemplarlas brota en mí la paz de quien se abandona en las manos infinitas

y me surge nuevamente la pregunta: ¿quién sostiene la vida?.

      Y regreso al lugar que siempre me cobija,

regreso al lugar por excelencia que marca mi vida

su nombre es de imaginar, su nombre es la capilla,

el lugar que conoce mis entradas y salidas,

el lugar de quien conoce mis lágrimas y sonrisas,

el lugar donde está quien me enamoró y dio sentido mi vida,

pero aunque estoy aquí la respuesta a mi pregunta todavía no está dicha.

      ¿Quién sostiene la vida?,

¿será la savia que todo germina?,

¿serán las raíces que sostienen al árbol y le da largos días?,

¿será incluso la comida?,

o ¿el aire que se respira?.

      Es curioso todo necesario para mantener la vida

pero hay algo más: es la Fuente que baña y purifica,

es la Fuente donde mana la energía,

es la Fuente que nos limpia del pecado, del mal y de toda codicia,

es la Fuente que da a cada uno el don que necesita,

el que hace respetar el movimiento y la idiosincrasia que en cada ser fructifica.

      Señor y dador de la vida,

Señor que sostienes mis pasos y a mi lado caminas,

Señor, Jesús de la Eucaristía

nuevamente me llevas al centro donde Tú miras,

donde Tú escuchas y ves las lágrimas y fatigas,

donde ves como en la creación que cada ser humano tiene su característica,

que todo es irrepetible esté dentro o fuera de la capilla.

      Señor ¿quién sostiene la vida?.

     La Verdady el Amor que resucita la Vida,

la Verdad y el Amor es el secreto que permanece en el Dios que te acaricia,

en el Dios Trinidad que te ama y te cuida cada día,

en el Dios que se entrega y os salva día a día.  

 

                                                                                       Collado Villalba 12 – 04 – 12

                                           Mª Elena Hdez Glez

EL AMOR Y LA VERDAD RESUCITAN A LA VIDA

EL  AMOR  Y LA VERDAD RESUCITAN  A LA VIDA

Cuántas veces el hombre mutila a la vida,

cuántas veces el hombre a la vida sacrifica,

cuántas veces el hombre mata la vida pensando que con ello todo termina,

y sin embargo cuando ocurre esto la persona sigue totalmente intranquila,

sigue nerviosa, y su mente más maquina.

            Sin embargo es de suponer que el cuerpo en el cementerio habita,

y que los muertos de momento no resucitan,

entonces ¿por qué sigue el alma intranquila?.

            Han dicho que era un blasfemo, que iba en contra del rey y que a la religión perjudica,

también han dicho que incumplía la ley y que con publicanos y pecadores comía,

que estaba en contra de los sacerdotes, los fariseos y de la gente rica,

que defendía a los pobres, a los marginados y que muchas mujeres a él le seguían,

que hablaba con autoridad cuando las cosas decía,

y que amaba a la gente humilde y sencilla,

y también que decía la verdad y que nunca mentía

y sin embargo lo prendieron por blasfemo y por todo el bien que hacía.

            ¿Cómo se puede condenar al que lucha por la vida?,

¿al que al ciego, al paralítico, al endemoniado le cura la enfermedad que tenía?

y al que no tiene solución con su mirada reanima.

¿Cómo pueden condenar al hombre que da su vida?

¿cómo poder escuchar: crucifícalo porque se lo merecía?,

¿ Dónde está la honradez, la limpieza, la sinceridad de toda la justicia?,

¿cómo poder así confiar en los hombres nuestras vidas?.

            Jesús me enseña que hay que defender la vida

y que siempre apueste por mantenerla arriba

pero si en algún momento alguien quiere quitarme la vida

que luche por el amor y la verdad que ellas nunca terminan,

sólo el amor y la verdad permanecen aunque todo el mundo nos acusen con mentiras,

aunque parezca un fracaso los hechos y las palabras que has vivido cada día,

aunque la gente incluso te maldiga

graba en tu corazón la verdad y el amor del Dios que siempre te guía,

y aunque digas la verdad y la gente machaque tu integridad, tu ser y tu sonrisa

cree en quien es la Verdad y te Ama como hija,

cree en el Dios que se hizo Hombre para salvar tu vida,

en el Dios que se hizo Eucaristía,

en el Dios que da sentido a tu vida.

            Una vez le pregunté a mis alumnos si había algo más valioso que la vida

y una alumna me respondió: que era más valioso entregarla por una amiga

y yo estaba totalmente de acuerdo pero ahora veo que más valioso es la verdad y el amor porque son quienes a ella resucitan.

            Porque la vida tiene sus días,

la vida nace para entregar su semilla,

para dar fruto y luego convertir su exterior en alguien que no se marchita,

pero eso sólo ocurrirá cuando deje de latir el corazón que palpita,

ojalá que no sea porque alguien te la quita

o porque haya alguien que te la mutila,

o te crucifiquen y maten por considerarse dueños de tus días.

            Que Santa María, Madre del Consuelo, de la Verdad y la Vida proteja con su amor a la humanidad caída,

y nos llene de paz, de fe, y de esperanza haciendo brotar nuestra sincera sonrisa,

alivia Madre el dolor de los seres que pierden a la persona querida,

a aquellas que son capaces de sacrificarse porque otros la consigan,

y a todo el que se sienta y sepa tu hija.

            Enséñanos Madre a seguir y testimoniar al Dios de la Verdad, del Amor y de la Justicia,

al Dios que es principio y fin, al Dios que es la Vida,

enséñanos a querer y ser como el Dios Eucaristía,

el Dios alimento, que levanta y acompaña cada día.

            Bendito sea el Dios Trinidad que al ser humano resucita.

                                                                    Salamanca   5 – 4 – 12

                                                              Mª Elena Hernández González