MADRE DE LA TERNURA

MADRE DE LA TERNURA

(Lc 1, 26 – 38)

                                El nombre de la virgen era  María

nombre con el que permaneciste toda la vida.

Es curioso ver como Abran, Saray, Jacob, Pedro, Saulo, Dios les cambió el nombre para la misión.

         ¿Cómo es posible que a Ti no te lo cambiara para ser la Madre de Dios?

¿será que a Dios se le olvidó?,

o quizás su ser ya estaba preparada para dicha misión?.

¿Cómo puede estar preparada una joven nazarena si nadie antes la informó?,

¿cómo puede estar preparada una joven nazarena si del pueblo no salió?,

¿cómo pudo formarse si nadie la preparó?.

         Lo cierto es que Dios su nombre le conservó,

lo cual quiere decir que era la joven perfecta para serla Madrede Dios.

         María revélanos la belleza de tu mundo interior,

dinos cómo te educaste en las cosas de mi Dios,

¿quién preparó tu fe para esta gran misión?,

¿quién te enseñó a escuchar las palabras del Señor?,

¿qué estabas haciendo cuando el ángel se te presentó?.

         Lucas nos dice que estabas en la ciudad y que el ángel entró,

pero no sé si estabas en la calle, en el patio, en la casa, haciendo la comida o cualquier otra labor,

no sé si estabas de pie, sentada, fregando o haciendo la oración,

lo cierto es que escuchaste su voz,

la voz del ángel que te dijo llenándote de bendición:

Alégrate llena de gracia porque contigo está el Señor.

       ¿A quién se refiere el ángel cuando dice el Señor?,

¿será a Yahvé el creador?,

¿será al que al pueblo  de Israel de la esclavitud liberó?,

¿es que conocía María a otro Señor?,

¿conocía María a otro Dios?.

         Y como es normal ante tales palabras se conturbó.

Supongo que no sería habitual la presencia de un enviado de Dios,

y ante el asombro, la belleza, la sorpresa y la voz

María discurre qué saludo era aquel pero no halló explicación,

en cuestión de segundos el talmud recorrió,

se pasaban escenas por su mente pero ninguna cuajó.

         El ángel sin darle más tiempo la tranquilizó

y al escuchar sus palabras la paz a ella volvió,

palabras que aún resuenan en el fondo de su yo:

“No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios”.

         Estamos delante de una joven nazarena:

una joven soñadora e inquieta,

una joven madura para su edad pero sin experiencia,

una joven con energía y llena de vitalidad capaz de superar todo tipo de barreras.

         Las palabras del ángel no caen sobre piedras

¿qué significa que no tema?,

¿hallar gracia ante Dios a qué me lleva?.

Y el ángel a su inquietud contesta:

     Vas a concebir en tu seno y darás a luz, es decir, tendrás descendencia

le pondrás por nombre Jesús que significa Buena Nueva,

significa Salvador, Dios en la tierra,

será grande aunque haya gente que no lo crea,

se llamará Hijo del Altísimo porque al Padre nos revela,

y es descendiente de David porque Yahvé mantiene su promesa,

su reino no tendrá fin aunque después de resucitar su cuerpo al cielo ascienda.

         La verdad Señor no comprendo muy bien todo lo que me entregas,

quizás es porque mi mente es muy pequeña,

o porque aún soy joven y no tengo experiencia.

         Y me paro un momento y examino mi existencia:

Quince años, juguetona, trabajadora en casa y también en la escuela,

en el pueblo, con la familia, en la calle y en la tienda,

y tengo grabada en mi mano como en una pulsera:

el servicio, la alegría junto con la obediencia,

los sueños, la fe unidos a una meta,

¿será que para esta misión no necesito experiencia?,

¿será que mi vuelo es alto teniendo los pies en la tierra?.

         Y el ángel nuevamente le hace notar su presencia.

El Espíritu Santo vendrá sobre Ti y con su poder quedas cubierta,

el Altísimo te cubrirá con su sombra y en tus entrañas está el Dios al que engendras,

tu ser, tus pasos, tus pensamientos, tus gestos son en Ti, su Vida y sus huellas,

toda Tú estas protegida por su Amor y su Presencia,

y añade el ángel: tu prima Isabel va a tener descendencia,

la que llamaban estéril aún con su vida de entrega

porque para Dios nada es imposible humilde y agraciada nazarena.

    María escuchaba las palabras que brillaban como estrellas

y en medio de su eclipse se dibuja su existencia:

luces y sombras, días y noches pero siempre acompañada del calor de su Presencia,

y es tal lo que emerge en su interior al llamarla nazarena

que dice: Hágase en mí llenándose así toda de fortaleza.

         No sólo es Madre de Dios sino también de la Iglesia,

Madre de la Ternura que acercas las pisadas que se alejan,

Madre de la Ternura que alivias el dolor de quien se queja,

que suaviza el golpe del que en la calle se queda,

Madre dela Ternura cuya paz derramas al pronunciar tu promesa,

la que levanta el ánimo de aquel que casi no espera,

la que hace ver en medio de la ceguera,

la que aviva los sueños de aquellos que todo han tirado a la papelera,

la que hace brillar las estrellas aún cuando se cierra una puerta.

         Madre de la Ternura, Madre de la Iglesia

te consagro mis días, mi alma, mi vida y mi pobre entrega,

mis sueños, dudas, alegrías y flaquezas,

te ofrezco lo que soy y tengo y lo que a partir de ahora aprenda,

el gozo, la fe, la esperanza, la felicidad y la libertad que dentro de mí mana por sentirme en tu presencia.

         Gracias por ser tu hija, Madre de la Ternura, Madre de la Iglesia.

 

               Salamanca a 28 – 05 – 2012  Festividad de María Madre dela Iglesia

                                                                         Mª Elena Hernández González

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s