CRUZAR EL UMBRAL

CRUZAR EL UMBRAL

(Carta Apostólica de SS. Benedicto XVI)

             La Puerta de la Fe, no sé si pasaré de la primera página que acabo de leer,

pues es tal la riqueza, que me he de detener.

Al hablar de puerta me recuerda a Palabras secretas que un día nombré,

y esta puerta no limita mi paso sino que me invita a ver,

más aún me introduce a una  relación personal que jamás quiero perder,

me introduce a una comunión que me concedió la Iglesia desde que me bauticé,

comunión de la cual no era consciente pero poco a poco mi familia, los profesores, los catequistas y los sacerdotes la iban haciendo crecer,

comunión que el mismo Dios me hizo comprender,

y no sólo comprender sino vivir en mi primer encuentro con Él.

            Puerta que introduce al misterio, es decir, al don de la Fe,

puerta siempre abierta para nosotros y para todo aquel que camine a pie,

puerta abierta para todo aquel que se quiera detener,

puerta abierta para el alto, para el bajo, para el ciego e incluso para el que no quiera ver,

puerta humilde y sencilla para el que va deprisa y para el que no puede cargar con sus pies,

puerta de acogida para el hambriento y también para el saciado de tanto comer,

es una puerta que alivia al sediento y mueve el corazón de aquel que tiene abundante agua para beber,

puerta abierta para todo aquel que se quiere enriquecer

y no hablo de oro ni plata sino de obras de bien.

            ¿Quieres cruzar ese umbral o seguir andando sin poder perdonar?,

¿quieres cruzar ese umbral o seguir ignorando el gran camino de la felicidad?.

            Puedes vivir en medio de la crisis aunque todavía no te vaya tan mal,

puedes centrar tus días con el dinero que te dejó papá,

puedes mantener el coche que te ayuda a viajar,

puedes tener una familia en un mundo que ya nada intenta superar,

puedes irte de fiesta que ya a mitad de semana comienza a animar,

puedes creer que vives en una situación genial

y sin plantearte que puede existir algo más,

puedes quedarte con la información negativa que de la Iglesia dan,

puedes luchar y sacar adelante las urgencias que los días te traen,

pero qué me dices de cruzar el umbral?.

            Y me pregunto cuál es el umbral que debo pasar,

el caso es que al leer me suena a seducción: La Palabra de Dios que se anuncia y el corazón que se deja plasmar,

¿plasmar?, ¿plasmar por qué o por quién? Me vuelvo a interrogar.

            El alma, el corazón, toda la persona que se deja transformar,

o quizás prefieres ser muro para que nada pueda entrar,

o quizás prefieres desviarte como líneas paralelas que no se cruzan jamás,

o tal vez has pensado dejarte salpicar,

o has pensado seriamente que deseas por la gracia dejarte inundar.

            Porque atravesar esa puerta es algo más que una simple aventura o pensar dar marcha atrás,

atravesar esa puerta supone emprender el Camino que te ha de acompañar,

atravesar esa puerta supone escuchar,

supone dejarte por el Espíritu guiar,

supone ser dócil a la voz de Abbá,

atravesar esa puerta supone la comunión con la Trinidad,

con el Dios que te ama y te ayuda a levantar,

con el Dios que descoloca tu vida y te enseña a apostar por lo esencial,

el Dios que te introduce en la profundidad,

el Dios que te educa en la verdad,

el Dios que en medio de cualquier limitación de tu humanidad

te preserva tu alma y te guarda del mal,

es ese Dios que te ayuda a luchar en la enfermedad,

ese Dios que en medio del dolor te colma de paz,

ese Dios que te hace mirar más allá

y dentro de ti pronuncia que te resucitará,

pronuncia que es la Vida y su Palabra veraz,

pronuncia que es tu alimento y que no te fallará

y que te tiene tatuado en sus manos con las que has de acariciar,

manos con las que has de curar,

manos con las que has de vendar,

manos con las que ayudarás a levantar,

manos que se convierten en puertas abiertas para los demás,

manos acompañadas de palabras que reavivarán

reavivarán la esperanza que está en la oscuridad,

reavivarán la esperanza y también su dignidad,

reavivarán la sonrisa que les quitó la tormenta y se llevó el mar,

reavivará la fe y el ser humano se encontrará con el Dios Personal,

resplandecerá la Palabra y el hombre creerá y sabrá la verdad,

y cada cristiano afianza su fe porque en su corazón se ha dejado plasmar,

se ha dejado por la gracias transformar,

se ha dejado por la sangre de Cristo limpiar,

se ha dejado por el Dios Trinidad salvar.

            Pasemos, entremos por la puerta de la fe que está siempre abierta y no se quiere cerrar,

está y estará abierta siempre porque su Dueño te espera para contigo hablar,

te espera para dialogar, convidar, pasear y descansar,

te espera para escucharte y darte la libertad,

te espera para que seas libre y libre puedas optar,

te espera de niño, de adolescente, de joven, de adulto o de avanzada edad,

te espera porque eres importante aunque no hagas nada o empieces a divagar,

eres tan importante que tanto de día como de noche no hace más que velar,

velar tus pasos, tus pensamientos, tus acciones, tus sueños y toda tu actividad,

te vela en los errores, en los fracasos, en las meteduras de pata y cuando no puedes más,

te vela cuando estás acompañado o sumergido en la soledad,

te vela cuando sonríes o lloras amargamente en casa, en la calle o en el bar,

te vela cuando piensas que tu vida es un desierto y que nada brotará

y te espera ansioso invitándote que cruces la puerta de ese umbral,

te espera para ser tu luz y sellar vuestra amistad,

te espera para presentarte a la mujer que te ha de acompañar

para darnos a María cuya Madre con su manto siempre nos protegerá.

            Hombre y mujer de este mundo no tardes y cruza ya este umbral,

porque a través de la Puerta de la Fe encontrarás la verdadera Felicidad,

el abrazo que te da la dignidad,

el abrazo que te proclama mensajero de la Paz y la Unidad.

                                                                                                         AMÉN.                                                                                                                                                                                                                                        Madrid  04 – 11 -12  

                                                                                 FILOTEA

¿VIDA SIN ESPÍRITU?

¿VIDA SIN  ESPÍRITU?

(1ª Cor 15, 35-37.42-49; Lc 8,4-15) 

            Al leer a San Pablo me ha interpelado,

aunque hay cosas que sí me ha aclarado

sin embargo me surge un interrogante, el cual, Señor quiero preguntártelo.

            ¿Puede haber vida sin que el Espíritu esté aleteando?,

¿puede haber vida sin que el Espíritu nos haya habitado?.

            Según San Pablo la vida es lo primero que nos ha llegado,

¿pero como puede existir algo si tu Espíritu no está a su lado?,

¿cómo puede uno crecer o morir para ir germinando?,

¿cómo puede uno transformarse e ir resucitando?,

¿a qué se refiere la vida que nos habla San Pablo?.     

Ya desde la creación incluso el aliento de Dios ya estaba en el caos,

¿cómo es posible la vida sin el Espíritu que la está amando?.

Es que ni siquiera la semilla que está en nuestra mano,

sí, la que está en nuestras manos es verdad que tiene vida pero sólo el espíritu está cuando va germinando?.

            Me viene a la mente un pasaje bíblico pero no sé si la duda me la está aclarando:

recuerdo a Jesús con sus discípulos caminando,

caminando de pueblo en pueblo y las ciudades bajando,

Lucas (8,1-3) nos dice que había mujeres que le van acompañando.

¿En realidad estos hombres y mujeres no tenían espíritu aunque sí iban andando?,

de hecho Jesús a los Doce les promete el Espíritu Santo

entonces ¿es verdad que puede haber vida sin Espíritu que nos esté impulsando?.

            No lo sé. Señor dame luz para ir discerniendo y para dar respuesta a lo que se me ha planteado.

            La vida da luz para seguir caminando,

la vida da luz para a Dios invocarlo,

para que nuestros labios lo vayan proclamando,

la vida da luz para a Dios alabarlo,

¿pero y el Espíritu? ¿podemos hacer todo eso sin que Él nos esté impulsando?,

¿podemos andar, hablar, jugar e incluso en ocasiones estar bailando,

saltar, dormir, esperar y a veces soñando,

podemos recordar o hacer presente aquella historia que nos está marcando

sin que el Espíritu esté a nuestro lado?.

            Si somos imagen de Dios y por Él hemos sido creados

¿puede existir la vida sin el Espíritu y seguir trabajando?,

¿luchar, amar y continuar procreando?.

            Creo que el Espíritu está en nuestro interior y desea que le abramos nuestra alma para irnos a su ser configurando,

pero es cierto que hay hombres y mujeres que se mantienen cerrados,

hombres que luchan y maltratan al hermano,

hombres que violan al indefenso, al débil o al más necesitado,

hay personas que lo que sobresale de ellos es lo malo

porque van contra el justo, contra aquel que quiere corregirlos y enseñarlos,

hay gente que va contra sí misma pensando que así se está salvando,

gente que mata a los demás ocasionando varios atentados.

            Estos hombres caminan a nuestro lado,

conviven con nosotros en las ciudades o barrios,

hombres que respiran y que por las calles van paseando,

estos hombres tienen vida pero Espíritu que guíe sus acciones y lazos?.

            Creo que son hombres y mujeres que tienen el Espíritu pero lo tienen encarcelado,

personas que ni siquiera saben que por Él son habitados,

gentes que han decidido mantener sus ojos, sus oídos, mente y corazón todo bien cerrado,

gentes que quizás libremente han opcionado,

pero creo que otros muchos son porque nadie les ha enseñado

o porque en algún momento de su vida se han sentido defraudados,

o incluso ellos mismos han fracasado.

            Sin embargo Señor yo te sigo preguntando:

Todo lo que existe tarde o temprano nos vamos transformando,

nada será lo que somos aunque algunos sean guapos,

todos al morir vamos resucitando,

es decir, nuestro aspecto será transfigurado,

transfigurado como el grano de trigo después de haberse plantado,

como el gusano de seda después de haberse encerrado,

como el ser humano después de haberse engendrado.

            Nada ni nadie tendrá el mismo aspecto con el que el la tierra ha habitado.

            Señor Jesús ¿es posible este cambio sin tu Espíritu Santo?.

Creo que no, Jesús Sacramentado

porque he ido leyendo y también a la gente escuchando,

hoy San Agustín nos habla de parálisis, de abrir el techo que nos impide encontrarnos,

de abrir el techo para poder hallar al que nos está salvando,

de descubrir en nuestro interior al Dios que nos está hablando.

            A medida que leo el libro que me habla de la amistad de Dios y de su abrazo

me interpela su fidelidad continua en medio de nuestros fallos,

en medio de las rupturas, infidelidades y pecados,

en medio de tantas y tantas veces que hemos roto nuestros pactos

y me admiro cómo un Dios sigue fiel a nuestro lado

y pienso: esto sí que no es humano.

            Lléname Señor de tus sentimientos porque yo no alcanzo ni un gramo, 

sé Señor que si de mí te alejas yo caigo.

            Señor a cuántas personas en la vida has valorado,

cuántos profetas y reyes has ensalzado

y sin embargo David y Salomón que mal han terminado

pero Tú siempre a su lado,

siempre tendiendo una mano,

siempre fiel a tu pacto.

            Que difícil me resulta mantener la palabra cuando mi corazón ha sido tocado,

que difícil me resulta mantener la amistad, la fidelidad si me han fallado,

necesito Señor aprender de Ti para dar al mundo tu corazón enamorado

y aunque a veces me viene a la mente un corazón materno y entregado

no todas las madres tienen fuerza de estar al lado del hijo que le ha engañado,

no todas las madres tienen la fuerza y el valor de seguir con el hijo que le ha hecho daño.

            Por eso Señor no podemos vivir sin tu Espíritu Santo,

no podemos mantenernos ni en tu presencia ni a tu lado,

no podemos ser fieles ni continuar nuestro pacto.

            Concédenos Señor romper y abrir el techo que paraliza nuestro hacer y nuestros labios,

concede a toda la creación sentir dentro de nosotros a tu corazón amando,

concédenos Padre Bueno tener tus sentimientos para que nuestro mundo vaya cambiando,

para que nuestra vida junto a la tuya se vaya configurando.

            Enséñanos Jesús Eucaristía, Jesús Sacramentado

Concédenos el regalo de sólo vivir con y desde tu Espíritu Santo.

                                                   Madrid 23 – 09 – 2012

                                                                                                        Filotea

MISIÓN CONJUNTA A LA SANTIDAD

MISIÓN CONJUNTA A LA SANTIDAD

            Queridos Padres: y digo queridos Padres aunque esta sea la primera vez que os vea.

Gracias por haber venido y haber confiados en nosotros aunque vuestras razones sean quizás por ser el colegio más cerca,

pero esto no nos importa ya que lo importante es que nuestros niños y jóvenes continuamente crezcan.

            Os invito a recordar que es conjunta la tarea,

que los primeros educadores sois los padres aunque alguno no lo crea,

y que nosotros los maestros somos vuestros colaboradores en esta etapa que cada niño comienza.

            La mayoría ya conocéis el Colegio, las Religiosas, los Profesores, las clases y el patio con quienes vuestros hijos están y juegan,

pero no penséis que este es un año cualquiera.

            Es un año importante para cada uno, tenga la edad que tenga,

es el momento de enseñarles las metas verdaderas,

enseñarles a pensar, resolver sus dudas o las preguntas que vengan,

es el momento de orientarles con sus estudios, conductas y también en sus esfuerzos y entrega,

es el momento ideal para tomarnos el pulso los adultos que aquí o fuera se encuentran

ya que nuestro barco es el mismo y también nuestra marea.

            Queridos Padres: ¿cuáles son vuestras metas?:

¿alimento, ropa, juguetes y tal vez buena presencia?.

Todo esto es importante pero no está aquí la esencia,

porque sabéis que para crecer se necesita la entrega,

entrega que supone sacrificios, dolores de cabeza y también mucha paciencia,

se necesita además tener muchas veces una mirada nueva,

unos oídos limpios que no estén taponados por lo que uno ya piensa,

se necesita estar abiertos al perdón y ofrecer posibilidades para que a nuestro lado vuelvan,

es también necesario ponernos en el lugar por donde llega el problema,

y verlo como oportunidad y no como algo que nos frena.

            Busquemos en nuestra vida la verdadera esencia

y no gastemos los días en palabras que uno inventa,

en palabras que nos dicen pero nada fundamentan,

o en hechos que uno cree, se fabrica y todo el ambiente impregna.

            Creamos en nuestros hijos y sembremos en ellos la Palabra que nos crea,

el Dios que nos hace dignos y que siempre nos libera,

alimentemos en nuestros niños el respeto, la responsabilidad, las relaciones y también la inteligencia,

el esfuerzo, la constancia y la tarea bien hecha,

construyamos las raíces con valores que van más allá de nuestra tierra,

con la fe, la esperanza y la verdad que dan espigas esbeltas.

            Padres y adultos como dijo el Papa Benedicto XVI: tended a la Santidad pues ella es vuestra misión y también vuestra tarea,

porque la santidad no sólo es cosa de cristianos sino de la humanidad entera,

santidad que no entiende de culturas, de razas o de lenguas,

santidad que sólo entiende de amor, fidelidad y de generosa entrega.

            El Equipo Directivo os pedimos queridos Padres, Tutores y Profesores caminar juntos superando las dificultades y también las diferencias,

que ellas nos sirvan para crecer como personas y sembrar la paz entre quienes nos rodean.

            Recibid de nuestra Madre la Virgen de la Almudena, Madre de la Iglesia su bendición especial, su guía y también su fuerza.

            Buen año y a remar todos en la misma dirección tengamos viento a favor o en contra para llegar a la meta.

Ánimo y Adelante que Madre Matilde y San José nos enseñan.  

                                                         Madrid 07 – 10 – 12 

                                                                                                 (Filotea)

MENSAJEROS DE LA FE, SIEMPRE ACOMPAÑADOS POR DIOS

MENSAJEROS DE LA FE,

SIEMPRE ACOMPAÑADOS POR DIOS 

A lo largo de la Historia aparece una voz,

aparece la Palabra que remueve el corazón,

aparece un hombre perdido o quizás inquieto en su interior,

varios dioses, varias voces, varia información,

un sin fin de bombardeo a su alrededor,

figuras, imágenes y mucha adoración,

adoración a las nubes, al trueno, incluso al sol,

adoración a todo aquello que se escapaba de nuestra protección,

a todo aquello que no teníamos control.

            Pero poco a poco se fue personalizando la belleza de una voz,

una voz que se hacía presencia en todo el interior,

una voz sin rostro pero con manos que ofrecían protección,

una montaña donde subíamos y  experimentábamos una cierta liberación,

una escalera que nos llevaba hasta Dios,

una nube que guiaba nuestros pasos indicándonos el camino mejor,

un árbol ofreciendo su sombra ante nuestra rebelión,

ante nuestro cansancio y también de depresión,

una luz que nos ilumina y despierta la esperanza que un día se nos cayó,

y el pueblo esclavo escuchó nuevamente esa voz.

            Pero la duda, el miedo, el sufrimiento y el dolor,

el dolor surgido por tantas injusticia y a la vez incomprensión,

no entendimos el momento que nos esclavizó,

no entendimos y por eso nos ha costado reconocer su voz,

voz que envía mensajero y nos invita a obedecer a quien tiene un bastón,

a pasar un mar, cuyas aguas dividió,

a comer del maná que del cielo bajó,

pero todavía nuestra fe sigue en una vacilación,

nuestra fe se tambalea porque sigue la duda en nuestro mundo interior,

todavía mi pueblo no ha aprendido a confiar plenamente en mi Dios,

pueblo que sigue marcado por los dioses que dejó.

            ¿Cómo podrá mi pueblo abandonarse a su voz?,

¿cómo podrá mi pueblo reconocer a su verdadero Dios?,

¿cuándo aprenderá a vivir de la fe de su interior?,

¿cuándo se dejará guiar por la luz que de la esclavitud le liberó?.

            Son tantas las marcas y las heridas que tiene su corazón,

son tantos los ensayos que ha hecho con los amigos y gente que le defraudó

que guarda como en una cárcel personas, acontecimientos y dolor que le causó,

herida que no le hace libre porque nunca perdonó:

padre, madre, hermano, hermana, vecino o joven que un día conoció,

amigo, amiga, maestro, maestra, compañero o compañera que aquel año se encontró,

chico o chica guapa que un día nos cautivó

en una fiesta, en casa, en el patio o en un rincón,

en la calle, en un concierto, en el cine o quizás en aquella reunión,

y mi pueblo lleva un peso que con gran secreto guardó.

             Pero hoy es un tiempo nuevo y Dios te regala este tiempo y también este espacio en el salón,

te invita a su casa y que puedes elegir cualquier sitio para una conversación,

te invita que le presentes tu herida y le hables de ese momento que tanto te marcó,

de esa o esas personas que todavía no ha podido perdonar tu corazón.

¡Cuánta grandeza hay niño, adolescente, joven y adulto en tu interior!,

¡cuánta belleza empañada y sin salir al exterior!,

¡cuánta nobleza enraizada en el centro de tu yo!,

¡cuánta vida te regala hoy mi Dios!,

¡cuánta vida y cuánta liberación!.

            Prueba a entregarle y confiarle a Él toda tu preocupación

pues tiene un gran deseo de que seas su colaborador,

quiere que en este año de la fe seas su mensajero y repartas ilusión,

quiere que luches por un mundo mejor,

que luches no con armas, con puños ni pistolas o cañón,

quiere que luches con la experiencia y ofrezcas alegría y perdón.

            No es fácil lo que te pido pues tiene que bajar de la mente al corazón

y debes trabajarte a la vez el amor y la razón.

            ¿Podré contar contigo para esta mí misión?,

¿podré contar contigo como mensajero de la fe, la esperanza, la paz y el amor?,

¿podré contar con tus manos, con tus pies, con tu sonrisa y tu voz?,

¿podré contar con tu sacrificio, con tu generosidad, limosna y también tu donación?.

            Sé que puedes y yo quiero pero en ti está toda la decisión.

            Si decides seguirme siempre te acompaño Yo,

y si me dices que no, te esperaré en el Sagrario o en cualquier rincón de mi creación.

             Mensajeros de la Fe siempre acompañados por Dios.

                                                                           Madrid 21 – 10 – 12