SERÁS PESCADOR DE HOMBRES

SERÁS PESCADOR DE HOMBRES

(Lc 5, 1 -11)

         San Lucas nos narra como los discípulos nacen en la playa,

como la Palabra de Dios se transmite a orillas del agua,

como Jesús se sube a la barca,

y como la gente que se va agolpando más que escuchar una voz ve una mirada.

            Y escucho el comentario de los pescadores lavando sus redes y mantas,

lavando sus redes por los entresijos que la comida se enlaza,

y se oyen las voces de toda una jornada,

los sudores y cómo estaba la mar de picada,

cómo les costó coger las redes y llevarlas a la playa,

redes cargadas de agotamiento pero de más nada.

            Los pescadores no se enteraban de nada,

de nada de lo que a su lado pasaba,

porque era mucho la frustración de sus almas.

Una vez más analizaban las horas en alta mar pasadas,

y recordaban el viento que arreciaba,

recordaban la noche oscura y la luna tapada,

recordaban cómo las aguas a sus barcas golpeaban,

y entretanto Jesús les escuchaba,

escuchaba su lamento, no lamento por las horas entregadas

sino lamento por no haber podido traerles al pueblo nada,

y Jesús lee en el corazón de Pedro la entrega de sus entrañas,

y es cuando sube a su barca y desde la orilla les habla.

            Ya sí, en los pescadores hay algo que les cambia,

ya salen de sí mismos porque escuchan una voz que les llama,

y ven una luz que no alcanzaban,

un Simón que escucha a Jesús que por favor su barca de la orilla la apartara.

            Simón obediente, de la tierra la alejaba

aunque él seguía con las redes y de vez en cuando miraba,

miraba a Jesús y a la gente que escuchaba,

a la gente que a la orilla llegaba,

eran gente de todas las edades y algunas que no localizaba,

algunos eran del pueblo o de aquella misma plaza,

pero al ver a gente desconocida él mismo se planteaba:

¿cómo es posible que vengan aquí durante la semana?,

¿cómo es posible que un día de diario la gente se para para escuchar la Palabra?

Y daba su mente vueltas sin entender lo que pasa.

            Jesús observaba sus gestos y sobre todo su cara,

observaba como los demás pescadores hablaban y hablaban

pero que Pedro todo el tiempo callaba.

            Y Jesús veía lo que por su cabeza rondaba

así que dejó de hablar y a Simón con una señal lo llama.

            Él sube a la barca y espera su palabra,

palabra que Jesús seguidamente dictaba:

“rema mar adentro y echa las redes que en la orilla tú lavabas”.

Simón contestó: Maestro a noche no pescamos nada,

nos pasamos la noche bregando y no conseguimos ni siquiera una caballa

pero porque confío en Ti echaré las redes, porque Señor yo confío, confío en tu palabra.

            Y puestos a la obra hicieron una redada,

redada de grandes peces que inundaban a la barca.

            Simón ante tales echos, señales hacía a los socios de otra barca,

y al estar juntas las barcas sus pies ya flaqueaban,

pasaron por su mente las horas de anoche pasadas,

pasaron las frustraciones y la oscuridad del alma,

pasaron las dudas, los temores pero también las confianzas,

pasaron por sus ojos las estrellas que en ese momento brillaban,

pasó su debilidad y su pecado, su flaqueza y las horas entregadas,

pasaron sus sueños, sus proyectos, sus amigos y su casa,

pasaron todos sus días, su familia y sus relaciones con las gente con quien andan,

y no puede menos que arrodillar ante Jesús sus rodillas, su ser y también su alma,

y evoca: apártate de mí, Señor, que soy un pecador, lo único que pueden proclamar sus palabras,

palabras que Jesús traduce: serás pescador de quienes te acompañan,

pero no sólo de los que están a tu lado sino también los de las demás barcas

pero para ello no has de olvidar tu misión: la de escuchar mis palabras,

porque la palabra “no temas” estará en ti grabada,

grabada como señal de pacto y alianza,

palabra que has de pronunciar al que contigo trata,

palabra que sana del miedo y de enterrar el tesoro que nos salva,

no temas de dar tu vida para llevarles al Dios que les ama,

no temas de llenar al mundo de esperanza,

de llenar al mundo de fe aunque se balancee la barca,

de llenar a los hombres de vida que el Espíritu derrama,

no temas en curar las heridas que a los hombres desgarran,

no dudes en dar luz a quienes la oscuridad les llama,

no dudes en suavizar las rupturas de quienes aman

porque desde este momento eres pescador por donde los hombres pasan,

ya sabes por donde los hombres pasan: sea tierra, sea mar o por el aire si viajan.

            Que la Virgen del Camino acompañe nuestra vida y guíe nuestra mirada,

mirada que va dirigida al Dios Trinidad que nos habita y nos ama.

            Y San José en esta tierra custodie nuestro trabajo y toda nuestras jornadas.

Alabanza y honor sea Jesús Eucaristía que en el Sagrario nos espera y acompaña.

                                                                                       Madrid 10 – 02 – 13

                                                                                Mª Elena Hernández González

¿DÓNDE SOSTIENES TU ENTREGA?

¿DÓNDE SOSTIENES TU ENTREGA?

Ni siquiera lo había pensado de manera racional.

Hace poco tiempo llegué a pensar que mi entrega se sostenía en algo material,

esto no lo pensé así de forma tan radical pero sí actué como si con ese algo

mi entrega llegaría hasta el final, el caso es que no fue así,

pues ese día mi ofrenda me salió fatal,

yo que había depositado en ese algo mi confianza total

no salía de mi asombro y me preguntaba porqué me había salido mal.

No he dejado de pensar en esa ofrenda que iba plagada de generosidad,

ofrenda llena de ilusión , deseos y gran disponibilidad,

ofrenda cargada de gran respeto, confianza y una profunda amistad

el por qué había fallado no me lo podía explicar,

pero ahora si descubro lo que había hecho mal,

había depositado mi libertad y mi entrega en algo material

hoy agradezco ese momento fatal porque de lo contrario

me hubiera creído que el amor y la amistad lo sostiene algo material

 algo que se estropea y se va,

creer que tener algo en tus manos tu ofrenda ya es total

es el peor mal que podemos ofrecer a la sociedad,

el creer que por tenerlo en las manos ya está toda la seguridad

seria derribar las columnas de años de fidelidad,

centrar nuestra entrega en una partícula que podemos comprar

sería construir nuestra vida sobre arena que se lleva el mar,

no podemos vaciar nuestro amor como si fuera el viento que todo se ha de llevar

no podemos tirar por la borda las luchas que nos han hecho triunfar,

las crisis que nos han hecho pelear y levantar,

los encuentros que han tejido la verdadera amistad.

No podemos depositar nuestra entrega en lo que es lo material,

no podemos depositar nuestra entrega en lo palpable,

en lo que hoy tenemos y mañana no está,

¡Qué bien me educa mi Maestro cuando me quiere enseñar¡

¡Qué suerte con las personas que pone a mi lado cuando mi entrega me salió fatal¡

Tenemos un Dios que nos cuida y vela por nuestra autenticidad,

tenemos un Dios que nos cuida y nos enseña a vivir en gratuidad,

tenemos un Dios que acoge nuestra ofrenda total.

Libera Padre bueno de mi mente mi entrega de lo material,

libera cuantos miedos se esconden que no quieren aflorar,

libera cuanta información errónea nos haga actuar mal,

y enséñanos a poner la roca, la roca de la verdad,

y demos a nuestros jóvenes la herencia que no podrán derrumbar.

Que no crea el ser humano que es fácil de conquistar,

que no crea el ser humano que sólo consiste en pensar,

 que no crea el ser humano que basta con desear,

pues deseo y voluntad están prontas más no así el actuar.

Hemos de construir nuestras bases en el respeto hacía el otro, la ternura y dialogar,

hemos de aprender a leer y a escuchar más allá,

hemos de aprender a acoger cualquier gesto que nos dan,

hemos de saber y aceptar que el otro es diferente hasta en su forma de amar.

¿Por qué  esperar recompensa con algo material?

¿Por qué sostener mi entrega en las cosas que se van?

¿Por qué vivir erróneamente legando tal herencia a nuestra sociedad?.

Gracias Señor por aquella ofrenda fatal

gracias porque has guardado en mí el sostén de la unidad, 

gracias por enseñarme como se ha de amar,

gracias por educar mi interior para la gratuidad.

¡Cuántos muros tenemos que saltar¡ ¡cuántas montañas tenemos que escalar¡

¡cuántos icebergs tenemos que superar¡ ¡cuántas barreras tectónicas hemos de desconectar¡

¡Cuántas salidas de nosotros para empatizar¡.

Sólo la aceptación del otro con su distinta forma de amar

vencerás cualquier obstáculo y llegarás al final,

sólo pensando y creyendo en el otro tu ofrenda será total,

se verá recompensada tu ilusión, tus deseos, y tu generosidad,

se verá recompensada lo que hace años tú has querido dar.

Enséñanos Padre bueno a sostener nuestra entrega en la pura gratuidad,

aunque utilice el medio material.

                                                         Madrid 12-11-12.

Mª Elena Hernández González

UN DÍA MÁS EN MI VIDA

UN DÍA MÁS EN MI VIDA

          Hoy al bajar a la capilla pensé que la mañana estaría en dirección para ponerme al día.

Y comienzo la jornada estando en la portería,

estando en la portería como cualquier viernes con un toque de alegría.

            Toca el timbre y empiezan los alumnos a subir en sus filas,

excepto un curso que está enfrente de la capilla,

y espero para cerrar la puerta de la calle un tiempo reglamentario sabiendo que alguien se retrasaría.

            Nuestros alumnos deseosos de ensayar pues la fiesta se aproxima

y yo dando tiempo para ver si la profesora llegaría,

pero esta vez la profesora por teléfono avisaría,

así que me toca la primera sustitución del día.

            Y empieza primero de la ESO a ensayar su melodía

unos en el patio cubierto y otros en el gimnasio donde la música poco se escucharía,

también baja un grupito de segundo de la ESO para practicar los pasos que no sabían,

las chicas con el ritmo en el cuerpo y a los chicos del sitio no les moverían.

Algunos decían que ellos no bailarían,

así que les dije que inventaran un anuncio para ese mismo día.

            Nuestros niños se convirtieron en atletas y expertos deportistas

y otros anunciando seguros para toda nuestra vida.

Terminamos la primera hora y a dirección yo subía

pero antes de llegar me encontré con una alumna que un trabajo me debía,

me debía entregarlo hoy y así recuperaría

pero en sus manos, ella nada tenía

y comienza ahí su historia pues me habló de su experiencia tenida:

ayer por la tarde tuvo que ir a un lugar donde no le gustaría,

lugar al donde nos pueden llevar las malas compañías,

 porque nos hacen caer si por ellas tú te guías.

Fue una tarde y una noche de acompañar a quien tanto quería,

lugar donde se piensa lo importante que es la vida,

lugar donde te planteas la libertad cuando caminas,

lugar donde se valora y se ve quien puede ser tu verdadera amiga.

            Ante tal experiencia amplié el plazo de entrega en unos días,

pero le dije que a las ocho y media de la mañana el lunes ya lo quería,

sus ojos agradeciendo y en su boca una sonrisa,

una nueva esperanza en su vida florecía.

            Y en mi mente está la oración del mediodía,

oración no preparada ni en folleto, ni en internet, ni en la página de mochila,

sin embargo en esta última sí encontré el video de mil millones de bocas que al verlo me inspiraría,

y una vez más cojo mi bolígrafo y cuaderno y me voy a la capilla,

capilla, lugar que es mi escuela y en la que en ella Dios dicta

y comencé a escribir “No me gustan mamá las lentejas”, oración que hice en forma de poesía.

            Y llegó el momento de compartir la comida

y teníamos en dudas el gimnasio o el patio ya que el frío nos encogía,

y al terminar la oración el mismo sol respondía,

el frío había pasado y ganó el lugar donde están las porterías.

            Salimos y cuatro alumnos de la ESO ya habían retrasado en decir sí a esta cita,

pero gente generosa les entregó la bolsita de su día

y contentos pensamos que todo funcionaría

hasta que una profesora me contó que había cinco niños de infantil con los cuales se equivocó su familia.

y allí estaban sin merienda ni mochila.  

            Se lo comento a quien tiene manos y corazón generoso y vuelve a entregar su comida,

parece que la multiplicación de los panes en nuestra vida ocurría.

            Así que bajando al comedor contentos se les veía,

al enterarse Sor Rosa dice: que las necesidades siempre las socorrería,

 y buscó lo necesario, teniendo así todos la botellita de agua por la cual beberían.

            Salgo al patio todo era digno de una fotografía,

al igual que el silencio y el respeto que escuché de mis alumnos en el salón de actos mientras yo les leía,

y mis ojos pasearon viendo los juegos y las distintas risas,

risas de complicidad, risas de ir en la misma línea,

risas en la misma sintonía,

risas y ninguna perdida,

y al pasear por el patio a cuatro alumnas de primero de la ESO enfrente yo tenía,

una de ellas viene siempre sin desayunar y sin merienda aunque dijo que hoy sí desayunaría,

sin embargo el bocadillo estaba entre sus manos todavía.

            Le digo que coma y me dice que ella no lo tiraría

que en su casa alguien se lo comería,

creo que la dieta que tiene en su cabeza comer no se lo permitía,

así que le dije: que hasta que no comiera por la puerta no saldría.

            Ya la dejé porque vino una visita

y después de un buen rato ya lo conseguiría,

pues al salir del colegio me dijo: ya me lo comí yéndose con una sonrisa.

            Continúa la tarde con primaria donde en el salón de actos una actuación de animación a la lectura ellos tendrían,

así que a la siguiente hora a clase yo subiría.

            Estaban entusiasmados dibujando expresiones de la cara que todo nos lo decía:

los ojos, la boca, las orejas como dibujar ya sabían

y al hablar con su tutora los dones ya nos saldrían.

            Valoramos lo grandioso que sucede en nuestra vida,

sintiendo un gran apoyo por las palabras tenidas. 

            Y ya comencé la clase emitiendo mi pregunta preferida:

¿qué en un don? Y los alumnos de 6º sus manos levantaría,

Algunos contestaron algo innato con lo que uno nacía

y ya les expliqué que es un regalo que nadie merecería,

 es un regalo que Dios gratuitamente daría,

puede ser innato o en un momento puntual de tu vida,

eso sí un regalo que la persona tiene que cuidad, mimar, alimentar y cultivar cada día,

es algo con lo que disfrutas pero para entregar al que contigo conviva,

y pasamos a corregir las tareas ya escritas,

tarea que consistía en empalizar con la experiencia de Jacob cuando sus hijos mentían,

y también cuando recuperó al hijo que más quería.

            Terminamos las clases y bajamos en la fila

y cada uno del otro se despedía.

            Nuevamente un paseo por el patio y me encuentro con dos alumnos de la ESO que por la mañana un favor me pedían,

favor que otorgué porque prometieron que me  lo devolverían,

el caso es que eran las cinco de la tarde y me dijeron que en su casa lo tenían.

Al pedírselo uno me dijo que el lunes lo traería

y el otro me preguntó sí se acercaba a su casa pues vivía allí mismo en la esquina,

como es de imaginar mi respuesta fue que sí y no por no poder vivir sin la fruta ofrecida

sino porque no quiero sacrificar la palabra de quien se comprometía,

y les comenté que la palabra es en la que el hombre confía.

            Quiero educarles en la veracidad y sinceridad de la palabra emitida,

porque el valor de la persona comienza en las cosas sencillas.

Así que mi jornada se cierra escuchando sus voces en el patio jugando con alegría.

            Que la Virgen del descanso recupere nuestras fuerzas y recree nuestra mirada para poder empezar la semana con fe, esperanza, amor y las manos de acogida.

            Madre de la Esperanza bendice nuestras Familias.

                                                                                              Madrid 8 – 02 -2013

                                                                                    Mª Elena Hernández González

NO ME GUSTAN MAMÁ LAS LENTEJAS

NO ME GUSTAN MAMÁ LAS LENTEJAS

            La mayoría de las veces que me siento en la mesa,

a la mesa para comer la comida, de mis labios sale una protesta,

protesto madre porque no me gustan las lentejas,

porque no me gusta el pan duro que de ayer queda,

no me gusta la verdura aunque dicen que vitaminas llevan,

no me gusta la carne o el pescado porque está blando o no hay quien lo muerda,

no me gusta la fruta aunque dicen que es muy buena,

y digo en el comedor: esta comida es… y me vuelvo una protesta,

o cuando llego a casa y me encuentro la comida preparada aunque sin padres que la calientan,

continuamente de mi boca salen barbaridades que todo lo estropean,

porque lo que yo deseo son muchas hamburguesas,

deseo patatas fritas con refrescos que recrean,

deseo comida que entra por los ojos y que nos afilan los dientes y las muelas,

pero no pienso en la salud y en el tiempo que preparar a mi familia le lleva,

no pienso en el sacrificio y tampoco en su entrega,

no pienso en los desvelos que mis padres han tenido hasta llegar a la tienda,

porque yo me permito el lujo de seguir siendo protesta,

parece que la gratitud a mi vocabulario no llega,

y creo que me lo merezco todo y llego con exigencias.

         Pero hoy te pido Señor que cures nuestras cegueras,

porque hay millones de bocas que ahí fuera nos esperan,

te pido que nos enseñes a ser conscientes de los que están en la acera

y aunque yo sea pobre mi barriga de comida sí se llena.

         Padre Bueno haznos conscientes para que nunca más yo pronuncie una queja,

para que sea comprensivo si la comida está sosa, o salada, o a veces se quema, 

que mi mente recuerde esas miles de bocas que ahí fuera nos esperan

y seamos generosos al entregar nuestra ofrenda.

         Ojalá que nuestro gesto solidario eduque nuestro corazón y también nuestra cabeza,

ojalá sepa agradecer siempre la comida que a mi boca llega.

         Madre de la Esperanza que nuestro donativo alivie y alimente a tantas personas que no tienen ni un plato ni una cuchara sopera.

         Yo en nombre de todas ellas os doy las gracias por vuestra generosidad y os pido que quitéis de vuestro vocabulario cualquier tipo de protesta,

cualquier tipo de protesta que por la comida sea.

                                                                                                                       AMÉN

                                   Madrid 8 – 02 – 2013

                         Mª Elena Hernández González

RECLAMO DE UNA AFECTIVIDAD PERDIDA

RECLAMO DE UNA AFECTIVIDAD PERDIDA

 

Señor, ¡cuánta vida escondida!,

Cuántos niños atrapados por la información vendida,

¡cuántos niños!, porque por su edad son niños, se ven envueltos en el silencio y en la mentira,

¡cuánto temor esconden las respuestas por las palabras ya dichas!,

¡cuántas noches sin dormir por el temor a un castigo o quizás una paliza!,

¡cuántas horas de clases perdidas!,

perdidas porque la imaginación maquina,

porque la mente no te deja descansar porque se siente perdida,

perdida en un callejón sin salida.

Y vienen a clase sin libreta, sin material y con la agenda escondida,

con la agenda guardada diciendo que está perdida,

porque ya no queda espacio ni para poner el día.

            Y vuelvo a recordar que estos niños están casi siempre en casa sin presencia física,

sin un padre y una madre que caliente simplemente la comida,

sin una voz o una palabra que les llene de alegría,

sin una mirada que descubra como les ha ido el día.

            Y nuevamente continúa nuestra misión de educadoras de vida,

personas que hemos de orientar y encausar sus actos, sus pensamientos y la esperanza que devuelva sus sonrisas,

no sonrisas superfluas sino de dentro salidas,

ojalá nos descubran como personas que sus acciones no enjuician,

sino que nuestras palabras las escuchen como gel que suaviza,

como agua suave que su conciencia limpia.

            Ojalá Padre bueno podamos ayudarles a tener recurso para sus vidas,

que podamos prevenir muchas de sus heridas,

Padre bueno sana la inocencia que ha roto el engaño y la mentira,

sana la ingenuidad que les ha quitado la información mal tenida,

sana la necesidad de escuchar por teléfono la afectividad no tenida,

sana la necesidad de obtener el cariño de una persona más que desconocida.

            Padre bueno que sientan tu mano y tu compañía,

que en medio de sus súplicas escuchen tu voz que les guía,

que en medio de sus miedos puedan experimentar tu amor y tu cercanía.

            Concédeles Señor tu paz que sus súplicas sellarías,

concédele Señor la paz que nadie se inventaría,

esa paz que nadie es capaz de imaginar si no es tu gracia infinita.

            Necesitamos Señor levantarles de sus caídas,

necesitamos Señor que salgan adelante porque Tú los has puesto en nuestras vidas,

Señor han de salir adelante porque yo creo en la Providencia que marca y guía mis días.

            Creo Señor que han de ser mejores personas porque eso les dignifica,

porque Tú apuestas por el ser humano y la niñez desvalida,

porque el mundo es mejor aunque el mal nos salpica.

            Creo en el corazón del hombre porque has puesto tu semilla,

enséñame a escuchar ese corazón cuando me cuentan su vida,

concédeme Señor tu gracia y sabiduría,

concédemelas para ayudar al ser humano a conseguir la libertad prometida,

pero, por favor, lléname de gran humildad porque sé que eres Tú quien en mí lo realiza.

            Padre bueno, Trinidad Santa purifica mi mente, mi corazón, mis acciones y cualquier palabra que diga,

porque soy el puente por donde Tú caminas,

puente que une los lados que uno no alcanzaría,

y porque soy tu canal por donde pasa tu agua bañando la tierra en sequía,

bañando y sanando su gran o pequeña herida,

porque sólo Tú haces posible el recuperar la inocencia perdida,

porque sólo Tú puedes hacer crecer la semilla ya marchita,

porque sólo Tú puedes hacer posible que se una la familia,

porque sólo Tú puedes hacer realidad la súplica a Ti dirigida.

            Gracias Padre bueno porque sé que mis palabras no caen en Ti vacías.  

Bendito y alabado seas Dios Trinidad siempre y en toda mi vida.

            Gracias Madre por poner mis manos junto a las tuyas y hacerlas manos de acogida.

                                     Madrid 5 -02 – 2013

                                 Mª Elena Hernández González

PESIMISMO Y PERSECUSIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

PESIMISMO Y PERSECUSIÓN  DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Hoy viernes por la tarde ¡cuánto agradezco poder estar en la Capilla!

y una vez más hacer la recopilación de este día.

                Me despierto escuchando las noticias

y lo primero que oigo es con relación a un ciclista,

persona que ya no puede más con su mentira,

persona que necesita liberar su conciencia encogida,

persona que testimonia su fraude a la verdad y a la justicia,

persona que proclama su dopaje con transfusiones y también con insulina.

Y casi sin respirar comienza otra noticia.

                Noticia nuevamente repetida,

noticia que vuelve a golpear la honestidad, la sinceridad y las manos limpias,

y cansada de escuchar el mal que a todos perjudica

decido apagar la radio y poner una canción que me anima,

canción que no recuerdo su letra pero sí su melodía,

canción que me ayuda a prepararme para bajar a la capilla.

                Pero aunque está la melodía dentro de mí me golpean las noticias.

                Y rezamos y me doy cuenta la persecución que los medios de comunicación realizan,

y me planteo la honradez de la gente que camina,

y me planteo la sociedad que está marcada y señalada como una gran mentira,

y me siento con un gran peso que quiere aplastar mi semilla,

y me pregunto dónde está la verdad qué al hombre dignifica,

dónde está la verdad si todo lo que escuchas son noticias negativas,

y siento en mi interior una gran rebeldía,

rebeldía por la persecución constante sea de noche o de día

y me niego a aceptar que sea esa la vida.

                Y doy gracias a Dios por las palabras que escucho en la Capilla,

y doy gracias a Dios porque existe otra realidad y otra vida,

y pasan por mi mente todos los cursos con sus tutores desde 3 años hasta 4º de la Eso que este curso terminan,

y veo clara nuestra misión: trabajar la honradez, la honestidad, la sinceridad y la acogida,

el amor por sembrar la verdad y escucharla de sus labios sea un niño o una niña,

sea un adolescente o de las personas que les cuidan,

sea padre, madre, abuelos, tutores o tías,

seamos profesores o personas que en el colegio pisan.

                Y nuevamente agradezco mi gran dicha,

y al comentar las noticias con los profesores que están en la portería,

uno de ellos comenta: es que sin fe no hay quien viva,

¿cómo puede alguien vivir sin fe en su vida?.

                Y cambiamos de tema, retomando los problemas de convivencia que pasaron estos días,

y en esto que aparece por la puerta el policía,

policía que despierta la curiosidad en nuestros niños y niñas,

policía que nos da las charlas de educación vial y con sus videos evoca algunas sonrisas

y también expresiones de dolor cuando ven un choque o una caída

e insiste en lo importante que es el cinturón de seguridad vaya despierta o dormida.

                Y llamo por teléfono a aquellos alumnos que todavía no nos han dado pistas:

unos están enfermos, otros no contestan y otros ya tenemos la respuesta sabida.

                Y continúa mi día, gracias a Dios la jornada está un poco más tranquila

aunque en alguna agenda convocamos una cita,

aunque algún abuelo también nos solicita

pero esto forma parte del engranaje del día,

porque el mes pasado fue de mucha movida,

así que hoy me siento más relajada y tranquila.

                Y entre paso y paso algunos alumnos me preguntan por las notas que son muchos días de intrigan.

Y les prometo que las sabrán hoy al mediodía.

                Y al dar la clase volvemos con la viña,

la viña que da agrazones aunque el dueño la cuida,

y también con el texto de Isaías,

texto que nos habla de los dones que derrama el Espíritu en el Mesías,

y aprendemos a distinguir las cualidades del hombre dócil al que el Espíritu guía,

y las consecuencias positivas de quien así viva,

consecuencias que repercute en la sociedad y en la creación misma.

                Y recuerdo hacer los ejercicios de hace ya unos días

y pongo tres más sobre un texto que ya alguien conocía,

y vuelvo a insistir de cuándo vamos a empezar a dar uvas y no agrazones de nuestra viña.

                Y me dirijo en especial a un alumno que está en la primera fila,

y le hago la pregunta personal pues en su cuaderno todos los ejercicios desaparecían,

creo que todos estaban invisibles porque ninguno se veía

                Y seguimos la conversación: todavía estas a tiempo, es mejor hacer las cosas cada día

y descubres que lo que dice su mirada no concuerda con su sonrisa emitida,

y ya sus palabras me hablan de su infancia y su familia

y que la laguna que tiene ya no hay quien la corrija,

y sigo hablándole de esfuerzo y de posibilidad y que sí tiene salida,

y me habla de soledad porque cuando llega a casa nunca hay presencia física,

lo cual creo que su forma de actuar es una protesta pero también una excusa que le jugará malas partidas.

                Ya me voy directa a la comida,

como y sin desconectar mentalmente me dirijo a la puerta de salida,

faltan cinco minutos para que la ESO pronuncie su despedida,

pero mientras disfruto de los niños que juegan en el patio enfrente de la capilla,

unos en el suelo, otros jugando al pilla-pilla,

otros a los caballitos y algunos como profesionales al balón dándole su paliza,

y escucho a una niña de segundo de primaria decirle a su compañero que el de 3 años también participa,

y que hay que pasarle el balón para que aprenda a jugar una partida.

                Ya comienzan a salir los adolescentes con una cierta energía,

ya estoy en la puerta y veo la diversidad y como se van formando las distintas pandillas,

y aparece el alumno esperando el resultado de la nota tan querida,

su cara ya todo lo decía,

sus gestos nobles y su ilusión se mezclaban con su intriga

y ya por fin le dije: tienes un nueve y saltó de alegría,

pero lo más significativo fueron sus palabras: <dame un abrazo> y con mucho gusto mis brazos yo le ofrecía.

                Y al pensar en su edad mi interior se gratifica

y percibes nuevamente la belleza que existe cada día

y pido para que la nobleza no la apaguen sino para que siempre siga 

para que el Dios de la Vida les bendiga,

para que cuide sus pasos, sus mentes, sus corazones y también a sus familiares.

                Madre, Virgen Santa y Mujer de la acogida,

ruega por nosotros y sella en nuestras almas: la honestidad, la verdad y el derecho a toda vida,

enséñanos a educar en el plan que Dios sueña cada día,

en el amor y la entrega que el mismo Jesús continuamente te ofrecía,

concédenos experimentar tu presencia que acompañan nuestros pasos con tu luz que nos guía,

abre nuestra mirada, nuestros oídos y ser para percibir en los otros tu dulce y suave sonrisa.

                Espíritu de Dios pon siempre en mi boca palabras que al mundo anima,

palabras de esperanza, de fe y de alegría

porque existe otra realidad a la que los medios de comunicación esta mañana decían.

                Creo Trinidad Santa en Ti, creo y sé que Contigo existe otra vida,

otra vida donde germina la semilla,

donde florece y da color a las entrañas y los días, 

donde el hombre y con la cual éste se dignifica,

donde el hombre experimenta la libertad y el gozo de ser tu hijo o hija,

porque la belleza, la bondad, el bien y la verdad inundan todas nuestras acciones, sueños y vida,

y el mundo y el ser humano puede contar siempre con nuestras manos tendidas,

manos de un Dios que nos ama, acompaña y nos cobija.

                Bendito sea el Dios Trinidad que habita en mi vida.

                                              Madrid  1 – 02 – 2013

                                       Mª Elena Hernández González

LAS CUATRO FOTOGRAFÍAS DEL DÍA

LAS CUATRO FOTOGRAFÍAS DEL DÍA

             Terminé el viernes con una sonrisa,

pero las tres fotografías anteriores despiertan un interrogante en mi vida.

            Comencé el día aún un tanto dormida,

ya que a mi vista le cuesta encontrarse para leer las antífonas,

así que intento espabilar mi oído para escuchar la Buena Noticia,

y aunque no soy muy consciente empiezo la jornada llevando dentro de mí a Jesús Eucaristía.

            Desayuno, suena mientras el timbre y evoca un buenos días,

profesores y nuestros niños se refugian en la portería,

y al bajar las escaleras se respira un ambiente ya de vida,

preocupación por los exámenes, los deberes y por las cosas de familia,

por la convivencia o por lo que van a hacer en la salida,

y en medio de todo eso nos dan los buenos días,

también a pesar del frío y del peso de sus mochilas.

            Suena la sirena y estoy en el patio dirigiéndome a las filas,

los que me ven me saludan expresando una sonrisa,

y llegan mis preguntas por el descanso y la comida,

y una niña del primer ciclo de primaria me dice que no ha desayunado y obtengo mi primera fotografía,

y continúa la jornada y media hora más tarde hablo con una veterana que dentro de seis meses nos da la despedida,

ya 4º de la ESO es de suponer que tiene una gran semilla,

sin embargo cuando tiene que formar grupo en educación física

me sorprende su respuesta, creo que llamó pringadas a las que no acogía,

por lo tanto sin querer tengo otra fotografía.

Y continúa la jornada y un poco más tarde lo que veo no transmite buena dicha,

cuando entran del recreo me encuentro con cuatro niñas,

y digo niñas no por su tamaño ya que me pasan en la medida,

niñas de catorce años y una de ellas con lágrimas como canicas.

            Le pregunto si quiere hablar conmigo y acepta con un pañuelo en la mejilla.

 ¡Cuán dolorosa es su vida!,

¡cuánto sufrimiento estos días escondía!,

y eso que yo varias veces la reñía por el escándalo que su risa en clase producía.

            Sus minutos y sus horas está llenas de gritos, de peleas y de riñas,

riñas cargadas de culpabilidad que caen sobre sus costillas,

que caen sobre su mente y el por qué no se lo explica,

y el término familia le produce gran herida

pues prefiere estar en el colegio y pasarse aquí los días,

porque el llamar a su puerta sus dedos se paralizan,

y vuelve a derramar las lágrimas que apagan su tenue y tímida sonrisa,

aquí tengo mi tercera fotografía,

y cada una de ellas está golpeando mi vida:

            Madre que trabaja y que no puede atender a su hija,

es verdad que viene bien vestida y con cierta energía,

es verdad que si no lo dice pasa desapercibida,

la niña llega a tiempo con un compañero de su misma fila,

y me dice que ella sola se prepara la merienda que tiene en su mochila,

y me cuenta que eso le pasa varios días.

            Lejos de mí el juzgar el hecho de las familias

sólo quiero analizar e intentar buscar soluciones que suavicen las heridas.

            Y vuelvo a pensar en mis alumnos veteranos ¡tantos años utilizando sus enormes parabrisas!,

tantos años sin dejarse mojar por la belleza, la bondad y la acogida,

tantos años con sus muros impermeables sin dejarse afectar por la pluralidad que les salpica,

¡cuántos años rechazando lo que quizás le toque vivir algún día!,

Quién sabe si no tendrán que emigrar a otro país para buscar su comida.

            ¡Cuántos valores hemos querido infundir en nuestros chicos y chicas!,

los valores evangélicos, humanos  de respeto y cercanía,

valores de igualdad, de humildad y de escucha hacia el otro que decía,

los valores de escucha y compartir lo mejor de nuestras vidas.

             ¿Qué le falta a nuestros niños veteranos que no han sabido, podido o querido acoger aquello que dignifica?,

¿qué le pasa a nuestros niños veteranos que con los valores no se identifican?,

¿qué le pasa a su corazón que pone tantas medidas?,

qué pone tantas barreras para no ser sus amigas,

¿qué os pasa que dejáis marchar a quién con vosotros crecía?

a quién contigo compartió sus buenos y malos días

a quién revelaste secretos que os unían

Qué os pasa veteranos solo en años pero no en la madurez y crecimiento de vida.

Todavía tenéis unos meses para poner en práctica lo que tantas veces oías,

todavía tienes la oportunidad de descubrir la riqueza de sus gestos y miradas comprensivas,

todavía podéis tender vuestras manos y compartir la sabiduría.

Veteranos de 4º de la ESO denunciad las injusticias,

Denunciad aquello que va en contra de la dignidad y favorece la mentira,

porque la verdad pide justicia,

porque la verdad llena al ser humano de alegría,

porque sólo así la libertad te acaricia y la vida en ti germina

y creces como persona porque tu palabra te dignifica.

Ánimo veteranos de 4º de la ESO estudia y fomenta la acogida.

Y ahora que decir de mi tercera fotografía

Sólo he podido escuchar y ofrecerle mi escucha, mi mano, mi tiempo y una mirada hacia arriba,

mirada también hacia dentro pues le toca trabajar más que a otras niñas,

trabajar en comprender que la felicidad empieza por una misma,

que no es culpable de las peleas,  los gritos y las riñas,

que es posible sacar el curso pero debe de trabajar en apartar de su mente aquello que le perjudica,

que debe repetir y repetir las frases que ya están leídas

y que no abandone aunque se sienta perdida,

aunque a veces no comprenda los ejercicios o palabras del profesor emitidas.

Ella me habla de dolor y yo le aconsejo; esfuerzo, trabajo, voluntad, esperanza , fe, confianza y acogida.

 Espero que salgamos adelante y eso sin haber yo mencionado la ausencia del dinero en la familia,

ausencia que también pesa cuando en el colegio organizamos las actividades y las  salidas.

¡Cuántas de nuestras familias afectadas por esta realidad que golpea las mentes, el corazón y las paredes que habitan!

¡Ojalá podamos suavizar tantas heridas!

¡ojalá podamos encontrar soluciones que nos den pronto una respuesta y salida.

Y en medio de tanto dolor surge también la sonrisa

y voy a mi cuarta fotografía, fotografía de una humilde familia de un alumno de la ESO con su hermano más pequeño puesto en la portería

ese viernes por la tarde jugando al fútbol enfrente de la capilla,

no importan las edades lo importante es que al balón perseguían

y cuando llega el momento uno tira directo a la portería

le meten gol y el pequeño pasa a ser jugador de la plantilla

y su hermano mayor  le recibe con un beso en la mejilla

son niños muy humildes de familia muy sencilla

pero de un gran corazón y que en medio del paro practican la entrega , el amor, la gratitud y la acogida.

Bendice Señor a todas nuestras familias,

a las de cerca y a las de lejos, a las que están rotas y a aquellos que permanecen unidas,

danos luz y sabiduría para ir remediando los casos de cada día,

danos la paz para entregarles lo que ellos necesitan,

danos un corazón comprensivo para no juzgar ni hablar solo de oídas,

danos un corazón misericordioso para llenarles de fe, de esperanza y de alegría,

para poderles dar una mirada que anima.

            Y tú, querida Madre, mujer de gran acogida haz que sientan tu presencia en medio de sus vidas,

que sientan tu calor en el frío de sus días,

que sientan tu consuelo en medio de sus desdichas,

y en medio de las horas de las noches y los días te encuentren siempre haciéndoles compañía.

                                                            Madrid 25 – 01 – 2013

                                                   Mª Elena Hernández González