EL VINO QUE SE DERRAMA

EL VINO QUE SE DERRAMA

Hemos invitado a la boda; hay fiesta y en ella vino y pan

Y el vino parece exquisito, parece de la mejor calidad

vamos sirviendo a los invitados y empieza a escasear

nuestros deseos, ilusiones, alegrías y esfuerzos,

lo vemos en un momento tambalear

habíamos cimentado la boda, en los invitados, en la familia y todo lo material.

Pero allí estaba presente un invitado sin más

un amigo de mis amigos que le dijeron: ven acá

eso sí, su Madre para mí era más familiar.

Me empezaban a temblar las piernas al darme cuenta de la realidad

y sabía que esta mujer en las bodas era algo genial

atenta, buscadora, e incluso invitaba a bailar

hacía de toda fiesta un momento especial.

Ella me miró e intuyó que algo funcionaba mal

se acercó, me dirigió su palabra y ante mi angustia me dijo: No te preocupes esto se arreglará.

Estas palabras sonaban en mis oídos con tanta seguridad

que seguí con mi mirada sus pasos interrogándome a quien iría a buscar,

sus pasos se dirigieron a ese amigo que mis amigos le invitaron a entrar

era joven, apuesto y esa melenita no le sentaba nada mal

su voz al dirigirse a María tenía un acento más que cordial

a pesar de oírle “que no era mi hora” sucedió algo especial

el mayordomo se hace presente con un vino no conocido jamás.

Este vino tiene años, tiene cuerpo, tiene olor y sabor que transforma la relación esponsal

no está basado ni en la tradición ni en la cultura actual.

Este vino es nuevo se ha ido forjando en mi trato con los demás,

ha ido adquiriendo color cada vez que encontraba en la gente tanta marginación,

su olor se ha ido especializando ante el mundo del dolor

y dejando por el camino gotas de su sudor

a la vez que ha adquirido cuerpo en su relación con Dios,

Nazareno, ambulante, carpintero de profesión

se paraba en los caminos para escuchar la voz:

la voz del caminante, del río y del cantor,

la voz de la nube, de la tormenta y la que produce temor

la voz de la brisa suave, de los sueños y también de la ilusión

la voz de la entrega que también está en mi interior.

No sólo escucho las voces que hay en el exterior

sino que a la vez proclamo la voz de mi corazón

con mi vida os ofrezco lo que el Padre me entregó

con mi vida os entrego mis entrañas y el Espíritu que me invadió.

Vino nuevo, derramado, el vino de mi pasión

Tú Señor que conoces mis gestos, mis deseos, mis huidas y mi ilusión

quiero acompañarte como las mujeres del Evangelio que siempre escucharon tu voz,

 las que estaban en Nazaret, en Cafarnaúm y en la cena de tu invitación,

esas que salieron contigo y paso a paso recorrieron la entrega de tu loco amor,

quiero ser de esas que estuvieron a los pies de tu cruz ofreciéndote su vida, su pobreza y su don

concédeme ser de las que te vieron, tocaron y sintieron después de tu resurrección.

Hazme Señor Contigo portadora de reparación,

hazme una Contigo portadora de ilusión,           

hazme Contigo sanadora del hombre roto en su mundo interior,

que niños, jóvenes, adultos y ancianos te descubran y experimenten como su único Dios

como el Dios gratuito, enamorado, misericordioso y liberador

y juntos con María sintamos su cariño, su consuelo y protección,

y seamos de la humanidad Familia en Comunión.

Es el vino derramado, la sangre de nuestro Dios.

Es la sangre que limpia, que regenera y mantiene en el amor,

él sana nuestras heridas llenándonos de perdón,

es el vino nuevo, es la Eucaristía que hace a su Iglesia un signo de Comunión,

hace de su Iglesia, el hogar que Él soñó.

Ponte depie peregrina y camina siempre junto con tu Señor

alabando, bendiciendo y acogiendo al pecador

que éste encuentre siempre tus manos abiertas

y se experimente dignificado porque lo lleva hasta tus entrañas,

introduciéndolo dentro de tu corazón.

NOCHE DEL JUEVES SANTO Y VIERNES SANTO

CABEZUELA DEL VALLE  21 y 22-4-11.

 

Filotea

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PROVIDENCIA DEL AMOR INCANSABLE

PROVIDENCIA DEL AMOR INCANSABLE

 

                Si escudriñamos la Palabra nos lleva a la Vida,

y no hablo de la vida de añadirnos unos días

sino que hablo de semilla que germina,

hablo de la vida que recorre el interior y que nunca se termina,

hablo de la reconciliación que sana nuestras heridas,

hablo de la transformación que madura a la persona que a nuestro lado camina.

            Y te hablo de alegría,

te hablo de la libertad que experimenta el hombre que llega a la cima,

te hablo del abrazo del Padre cuando  nos cobija,

de esos pies que se ponen en movimiento porque el corazón se lo dicta,

de esas palabras que salen de su boca y que todo daño suavizan,

de esa mirada que te penetra y a la vez te limpia.

            Y te hablo de esa experiencia divina,

de esa experiencia que a veces hemos tenido de niña,

de esos momentos de encuentro cuando el Padre te acaricia,

de esas lágrimas enjugadas que con ternura nos quitan.

            Y te hablo de ese pájaro que canta para que tú le sonrías,

y te hablo de ese vuelo que te eleva y te posa en la última ramita,

de ese grano de mostaza que casi no visualizas,

o de esa semilla que tú vas sembrando día a día.

            Y valoras, y corriges y a la vez cada cosa se lo explicas,

y recuperas el tema del perdón e invitas a los alumnos que su experiencia nos digan,

y hablamos de ciegos, de sordomudos y de todo aquello que nos paraliza,

pero lo más grande es cuando ellos mismos las conclusiones te dictan,

y nos dicen las causas, cada una vario pintas:

el  orgullo, el egoísmo, el odio, el rencor y sale también la envidia,

sale la vergüenza, el qué dirán y el temor a que se rían,

y que de los otros tienen bajas expectativas.

            Y comienza nuevamente la labor educativa:

el respeto por el otro que también interioriza,

y enseñamos a escuchar lo que está entre líneas,

y enseñas a ver la riqueza de la palabra emitida,

y enseñamos la fidelidad por la palabra ya dicha,

y a avanzar en la confianza y en la honradez de la persona elegida.

            Pero todo esto nos habla también de salida,

nos habla de herencia y a la vez de las cosas recogidas,

nos habla de gratuidad pero viendo las prendas como todas merecidas,

y cogemos nuestra ropa, los zapatos, la bolsa de aseo junto con fotografías,

y llevamos el móvil, el cargador, el ordenador e incluso la tarjeta de divisas,

y llevamos la tablelt para leer la información recibida,

y también los libros que me amenizan,

y me voy a otro lugar con la herencia recibida.

            También me llevo la palabra de mi hermano que todo me recrimina,

y la tristeza de un padre que a quedarme no me obliga.

            Y con todo eso al salir de mi casa los pasos se agudizan,

la boca de oreja a oreja evocan una sonrisa,

y sueño con la libertad pareciendo que el huracán se convierte en una brisa,

y sueño con la fama, el poder y poner una empresa en donde el rótulo mi nombre se escriba,

y sueño ser una persona afortunada con tantas expectativas.

            Soy joven, fuerte, vigoroso hasta incluso un manitas,

se me dan las relaciones pues entablo conversaciones continuas,

y potencio la amistad con varias chicas.

            En realidad no hay nada que hoy me contradiga.

Soy un hombre afortunado a pesar de mi familia.

            Y van pasando los años, los meses y cada día,

y de vez en cuando vuelve a brotar el deseo de familia,

pienso en mi hermano en la hacienda yendo para abajo y para arriba,

cuidando el ganado por la noche y por el día,

acercándose a la cosecha observando como ésta dentro de poco germina,

y recuerdo mis encuentros y juegos como a veces cuando fallaba salía,

cuando su mano a mi mano él tendía,

cuando me revelaba secretos que sólo él y su amigo sabían,

o también cuando nos enfadábamos por quitarnos a la chica,

o por no hacer la tarea requerida.

            Recuerdo también como le costaba reconocer que perdía,

o los días que pasaba sin pronunciar buenos días,

recuerdo verlo hablando con mi padre sentados en una silla,

cómo mi padre le hablaba comprendiendo su rencilla,

como siempre suavizaba contándole las historias que él sabía,

cómo le hablaba del Pastor que continuamente cuida,

o del sembrador que esparce generoso su semilla,

o de aquel hombre que a su rey tanto debía.

            Recuerdo aquella noche cuando nada se veía,

recuerdo la oscuridad de aquella tormenta que silbaba en cada esquina,

recuerdo las palabras que mi padre a mi hermano le decía:

Hijo, aunque escuches ese viento piensa en la barca de los apóstoles que el aire así se oía,

aunque escuches la tempestad trasládate con tu mente al pasaje donde Jesús dormía,

piensa en lo importante que es una lámpara encendida,

piensa en las palabras de Jesús y en el perdón que a la gente concedía,

piensa en las oportunidades que has tenido este día,

y da un voto de confianza a tu hermano que no tiene tanta dicha.

            Tú eres el mayor y contigo he disfrutado viéndote como crecías,

viendo como jugabas con la tierra y cómo de ella aprendías,

cómo con tus sonidos los distintos animales siempre te obedecían,

cómo ibas aprendiendo cada cosa que decía.

            Hijo, también el amor y el respeto de los que a ti te cuidan,

da oportunidades para que ellos también se corrijan.

Hijo, reconoce los errores y vendrán a ti si alguien te necesita,

mira en el fondo del hombre la dignidad que le habita.

            ¡Cuántas palabras recuerdo de mi padre sin ser a mí dirigidas!.

            Y ahora seguiré mi vida buscando nuevas salidas,

buscando nuevas ofertas pues las monedas no se me multiplican,

pero como soy joven y fuerte, soñador y de conversaciones continuas,

iré de puesto en puesto por si alguien me necesita

ya que poner mi empresa eso me arruinaría.

            Busco sitios lujosos, llenos de banquetes y comidas

pero ahí ignoran mi presencia y palabras emitidas,

entro en comercios de tiendas o frutas ya que yo ahí sí valdría

pero nadie, nadie, nadie por ahí me solicitan,

y me voy apartando de la ciudad dirigiéndome a una finca,

finca donde los animales parecen de buena familia,

y algo me dice que toque a la puerta y que pida una entrevista

aunque en verdad mi físico ya no tiene buena pinta.

            Así que seguí lo que por dentro sentía,

con tal suerte que al verme me dijeron: ya tengo en usted la persona requerida.

            Pensé ganar mucho dinero pues era una gran finca,

pero al pasar los meses ya mis sueños se me iban,

ya la realidad y el estómago todo sueño desmentían.

            Así que pasé angustiosos y tristes días,

pasé gran necesidad y la mente se me iba,

hasta las fuerzas se me desvanecían,

incluso las palabras yo solo me las comía,

ya nada de mi valor en este caso servía,

la herencia, la juventud, los sueños, la arrogancia el aire esfumaría,

y parte de eso la tierra todo desvanecía,

y cada segundo sentía como mi vida se iba.

            Me quedaba al intemperie lluvia o calor sí venían,

me ponía en una esquina pero el barro me invadía,

el olor me penetraba y casi ni lo olía,

ya mis fuerzas se rendían,

ni el último animal de aquella casa sufría lo que yo padecía,

y entre cansancio, agotamiento, sin sueños ni herencia recibida,

sin amigos, compañeros y con maleta perdida,

sin anillo, ni corbata y alma entristecida.

            Empecé a reflexionar qué iba a hacer con mi vida,

porque en la suma pobreza mi ser se consumía,

la miseria era todo lo que yo tenía,

mis pasos ni el norte ni el sur veían,

sólo entendían de fracaso y de ruinas,

de oscuridad, de tinieblas y de falta de caricias,

sólo veían lo negro de una experiencia perdida.

            Y llegué a pesar que en mi vida no hay salida.

Ya rendido por el hambre, el mal estar y por la misma fatiga,

casi desplomado, no sé, ni cuántos fueron los días

hasta que volví en sí pensando en mi familia

y en cuestión de segundos cientos de imágenes por mi mente sucedían, 

vi a tantos jornaleros con dignidad y con dicha,

vi también a sus mujeres atendiendo a sus familias

y me llené por dentro de una sana y fuerte envidia,

sí envidia por no haber sabido aprovechar lo que mi padre hacía,

por no saber escuchar lo que siempre me decía,

por no saber aprender de su entrega y sabiduría divina.

            Pero ya no hay tiempo de lamentos ni tampoco de huidas,

ya no hay tiempo para los reproches ni lágrimas por le herencia perdida,

ahora es tiempo para reconciliar mi vida,

para poner en orden las noches y los días,

para confesar públicamente todas mis caídas.

            Y llegaré hasta Él, hasta mi Padre y me pondré de rodillas,

y gritaré a los cuatro vientos todos mis fallos y también las fatigas,

le confesaré en el oído cuanto amor mi corazón por él escondía,

y cuánto he añorado a toda ésta, mi familia,

me pondré en camino aunque me cueste infinidad de días,

me pondré en camino para ser un jornalero de los que a mi padre cuidan,

me pondré en camino porque al pensar en él me brota un rayito de alegría.

            Me levanté y cada paso que daba reflexionaba qué es lo que a ellos les diría:

Pues he pecado contra el cielo y toda mi familia.

Y así fueron pasando muchas noches y muchos días,

y aunque desorientado sin saber el mes ni el día en que vivía

mi corazón con más rapidez latía

pues había zonas que me sonaban y casi reconocía,

pero había otros terrenos que al verlos me confundían,

sin embargo mi corazón no mentía,

y mis pasos con la misma agudeza que marcharon a mi casa llegarían.

            Llegó el momento donde todo mi ser se paró sin saber que sucedía

y algo más acá del horizonte la parcela de mi padre mis ojos descubrirían.

            En ese instante no sabía si era de noche o de día,

por una parte mi pecado a mis pies los retenían

pero el amor que de niño yo experimenté a estos los soltarían.

            Así que sin pensarlo más, ni dar lugar a la duda o a vacilar eché andar entre lágrimas y risas,

y a lo lejos desfiguradas imágenes yo veía,

imágenes que continuamente se movían,

personas que yo no conocía

pero nuevamente mi corazón y mi ser sí intuían.

            Yo veía que corría y corría,

corría hacia mí pero yo no comprendía

y hasta que no oí mi nombre, mis palabras no saldrían,

no sólo oí mi nombre sino cuando me di cuenta ya tenía sus besos y sus caricias.

            El gozo de sus lágrimas por mi rostro recorrían,

noté su corazón como con fuerza latía,

noté como su amor sanaba todas mis heridas,

noté sus brazos del suelo a mí me recogían,

noté como sus manos, la dignidad, en mis dedos Él ponía,

sentí y descubrí como mi desnudez a la vez Él vestía,

pero sobre todo su mirada, sus palabras y sus gestos era toda una armonía,

pues todo proclamaba cuanto amor por mí tenía.

Porque su mirada era la misma que cuando con Él yo vivía,

Era como si jamás hubiesen pasado esos años, esos meses, esas horas y esos días.

Me sentí en las entrañas de la misericordia divina,

entrañas que perdón y oportunidad me ofrecían.

            Es como si cada lágrima que derramé cuando a casa yo volvía

se convirtiera  en un campo con flores que jamás se secarían,

es como si de aquella sequía el fruto hoy obtendría,

porque nunca pude imaginar el amor que me tenía,

ni siquiera imaginar cuanto he significado yo en su larga vida.

            Padre he pecado contra el cielo y contra Ti y hacia toda la familia,

concédeme tus entrañas de misericordia divina,

para que mi libertad la ejerza siempre en tu compañía,

y pueda aprender de Ti evocando la esperanza y la fe de quien confías,

transmitiendo la seguridad de una mano de acogida,

y comprendiendo a aquel que más tiempo necesita.

            Que Tú, Trinidad Santa y yo ofrezcamos a la humanidad el gozo de la sonrisa.

Madre mía y San José acompaña a cada persona hacia la Misericordia Divina.

 

                                                                 Madrid 20 – 03 – 2013

 

                                                                          Filotea

EL DIOS TREMENDAMENTE HUMANO

EL DIOS TREMENDAMENTE HUMANO

FILP  2, 6-11

Se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo.

Todo un Dios encarnado,

todo un Dios que pide permiso a una mujer que el hombre ha marginado,

le pide permiso para ser aceptado

le pide permiso para ser en ella, humano

y su respuesta aunque la esperaba, a Dios le dejó anonadado,

su voz, su sencillez, su dulzura al pronunciarlo

el ángel se retiró viniendo el Espíritu Santo

toda Ella es seno y cuna para el Dios humano.

Nace niño, ¡nace tan necesitado!,

nace Dios, desnudo, indefenso, sin poder y vacía sus manos,

necesita alimento, vestido y ayuda para ponerse de lado

necesita atención, cuidado pero sobre todo calor humano,

necesita cercanía, necesita sentir la piel de quien le está amamantando

necesita la protección, la seguridad y el amor de su pecho y de sus brazos,

y María y José necesitan escuchar su balbucir y su llanto,

el llanto expresión de vida, de necesidad, de reclamo,

expresión de un ser humano,

el Dios que nace encarnado, el Dios que nace llorando

son sus lágrimas o también porque está acompañando

No tienes cuna, no tienes techo, tienes que huir pero nunca te faltaron sus brazos,

nunca te faltó la familia que te acompañó en cada paso, 

María y José fueron fortaleciendo al niño encomendado

fueron fortaleciendo y compartiendo con Jesús la vida que les ha tocado

fueron formando su personalidad sin dejar de ser humano

a pesar que su cultura ponía en el varón todos los mandos,

las niñas, las mujeres, los enfermos y a veces los ancianos, todos eran marginados,

podemos decir, los hombres que cumplen la ley están sin pecado.

Señor, Jesús ¿existe alguna persona libre, es decir, sin ser esclavo?

Señor si todos estamos tan condicionados por la familia, por la Iglesia, por la nación y por la cultura que estamos pasando?

¡Estamos tan ciegos! Y nos estamos matando.

Señor nos caracterizamos por querer sacar adelante un legado que han dejado en nuestras manos,

nos preocupan las obras y nos llevamos de activismo para poder solucionarlo

y tenemos un peso: la afectividad a un lado

y aparece el individualismo y ahora nos quejamos

y nuestra cultura nos exige papeles, tecnologías, todo con urgencia sin poder pensarlo

e intentas vivir el día a día y nos olvidamos de Dios que nos sigue llamando

y nos olvidamos del hermano que vive a nuestro lado

y nos olvidamos del Xto. Que nos invita a contemplarlo.

Señor ante esta realidad me preocupaban muchas cosas pero sobre todo ponía el acento en la superficialidad, es decir en mis actos

Me olvidaba de la mochila, de todo lo que está subterráneo

he pasado de largo lo oculto, lo que tiene energía y mando

he pasado mi ceguera y lo que me está matando.

Señor Jesús que te sienta mi ser amando

que ante tanta muerte que he ido acumulando

no siento tus manos que me están levantando

perdóname, Señor, por tanto daño

perdóname, Señor, por haber ido por la vida con un corazón inhumano,

perdóname Señor por no haber facilitado el encuentro Contigo cuando de Ti iba hablando,

Concédeme Señor sentirme por Ti amada por la locura de tu amor apasionado

Señor, que no pueda separarme de Ti y siempre te vaya acompañando

vuelve Señor mi corazón humano

porque sé que sólo así podré ir evangelizando,

Señor haz mi corazón, mi ser, mi vida, mi persona, todo mi yo humano

porque en él habita la pasión, la humildad, la belleza, la misericordia de quien me acogió en sus brazos

sólo así podré servir y ayudar a mi Congregación, a la Iglesia y al mundo que Tú me has dado.

Madre de Dios y Virgen del Camino que siempre me has acompañado

recibe mi corazón y mi vida y guárdalos

edúcame junto y en Jesús Sacramentado,

que alabe, ame, sirva y bendiga al Dios Trinitario,

al Dios profundamente loco y apasionado

al Dios que en María se hizo humano,

al Dios que se hizo amor encarnado, al Jesús Resucitado.

CABEZUELA DEL VALLE 18-4-11.

FILOTEA

HOMBRES Y MUJERES COMO YO

HOMBRES Y MUJERES COMO YO

(CENTRO PENITENCIARIO)

ÉXODO 3, 1-8 y Jn 11, 1-44

Un nuevo día amanece el sol,

Y aunque está despejado hay un revuelo en el comedor,

Parece que en cualquier momento va a pasar lo peor

Y a veces por tonterías donde ponemos el acento mayor,

que a veces se escapan de nuestras manos el significado de perdón

y creemos que vivir el Evangelio es sólo con el que me cae mejor,

o es cuando las cosas me salen a la perfección.

Sin embargo he descubierto que cuando me he encontrado con el que no quería yo

era un momento especial para mi reconciliación

y bien digo, para mí, porque al hacer lo que me pedía Dios,

experimenté la paz interior,

cosa que la otra persona se mantuve en su posición,

posición de venganza y también de rencor,

pero lo que me importa es el caso que le hice a nuestro Señor,

y es que siento al Espíritu dándome ese pequeño empujón.

Y es por eso hombres y mujeres como yo

por lo que quiero compartir con vosotros esta oración

o si alguien no se siente identificado con la palabra oración podéis pensar que es mi reflexión.

Va por ti, hombre y mujer como yo, aunque a veces vuestros hechos han manchado vuestro honor,

vuestros nombres y apellidos han quedado bajo el sol

han quedado sumergidos en las paredes de una celda interior.

Hombres y mujeres como yo,

No podéis quedaros con el invierno y el frio que aquel hecho os dejó,

no debéis mantener las heridas que aquel hecho provocó,

no debéis alimentar en vuestra mente el daño que os causó,

no debéis potenciar en vuestras vidas el odio ni el rencor,

o la venganza del otro y su destrucción.

Hombres y mujeres como yo.

Sé que todo eso es lo primero que surge y es nuestra reacción,

sé que lo primero que surge es el deseo de salir para hundir al que me hundió,

sé que el deseo que surge es de arruinar e incluso matar al que nos arruinó

y también en cierto modo porque nos mató,

y sé que cada vez que pensamos en ello sentimos nuevamente el dolor,

dolor por la separación de quién me amó,

dolor por no hacer caso al que bien me aconsejó

dolor porque mi vida hubiera tenido otro tipo de color

dolor porque por las noches sólo oigo el llanto y el temor,

dolor porque he defraudado al que me ayudó

y siento dolor y rabia por a veces no haber tenido quién me dijera un no,

siento rabia y también dentro de mí una llama de rencor

siento el odio que destruye mi vida porque no puedo pronunciar las palabras de perdón

y es que el daño que he sentido no se borra de mi pobre corazón.

Sin embargo yo te invito a derretir el hielo que a tu ser le congeló.

Aunque leo los interrogantes que tu mente planteó.

Me parece escucharte decir: que fácil te lo pinto yo,

me parece escucharte: no tiene ni idea lo que he pasado en mi interior,

no tiene ni idea en la bajeza que estoy

algunos me dirán: no tienes ni idea que significa vivir sin unión

y otros pronunciáis no te puedes imaginar el daño que a algunas familias le he causado yo.

Creo que cada persona es diferente y su vivencia exterior,

creo que pueden existir, matices comunes que tengáis en conexión.

No sé si algunas de las causas surgieron cuando estaban de ti en gestación,

no sé si algunos de tus padres te abandonó,

no sé si alguno de tus amigos de ti se aprovechó,

no sé si alguien en quien tú confiabas en algún momento de tu vida te violó,

no sé si en tu pandilla el bien no apareció,

pues pasan por mi mente palabras de alumnos de 9 años que no quieren crecer porque tienen temor

temor a que cuando lleguen a la adolescencia pueda ser un macarra como con los que aquel sábado salió,

pues su grupo de referencia le está marcando hoy.

Niños de 9 años que duermen en la calle porque se consideran estorbos o el mayor problema de su progenitor,

niños que jamás han escuchado de las personas que ha querido un gesto o palabras de perdón,

niños que nunca han sentido el calor y la cercanía de una mano de amor.

Hombre y mujer como yo, derrite el hielo que tu corazón congeló,

vence la parálisis que te dejó el miedo y el rencor,

abre tus ojos a la luz y vence el mal que te oscureció,

abre tus ojos a la Palabra que en ti siempre confió.

Y me dirás: ¿Quién ha confiado en mí cuando no lo sé ni yo?

¿quién ha confiado en mí si cuando le supliqué a Dios no me escuchó?

¿quién ha confiado en mí si ha permitido que esté aquí hoy?,

¿quién ha confiado en mí si desde que estoy aquí nadie me visitó?,

¿quién ha confiado en mí si me estoy volviendo loco porque no tengo amor?,

si nadie vela por mi vida y me voy a morir en un rincón,

¿A quién me dices que le importo yo?,

¿a quién me dices si me drogo para escapar de este horror?,

¿a quién, a quién le importo yo?

¿a quién si la bebida es mi única salvación?

¿a quién le importo si en mi vida estoy huérfano porque el mundo entero me rechazó?

porque ni fuera ni dentro he encontrado un rayito de paz para mi pobre interior,

si los de fuera como mi familia: esposa e hijos el correo y el teléfono ya olvidó,

y los de dentro me consideran el enemigo mayor o quizás el menor,

y me pongo la coraza como una gran torre con guardias de protección,

y me pongo la coraza para que nadie pueda tocar lo que toco yo,

y me pongo la coraza y marco el territorio que considero posesión,

y sigo con la coraza habiendo conseguido que me respeten o teman los de mi alrededor,

pero yo sé que en segundos puede derrumbarse  mi torre de protección,

yo sé que en cuestión de segundos me puedo venir abajo porque falla mi corazón,

porque ya me ha pasado cuando me he agredido debido a la depresión,

he caído al suelo con gran desesperación me he agredido teniéndome que llevar a la sala de curación,

pero que importa por qué ¿a quién le importo yo?

¿qué más da si no tengo solución?

¿qué más da? ¿Para qué vivir si mi carne y mi vida huelen mal desde que estoy en esta prisión?

Y tú me escribes para decirme que no guarde ni odio, ni venganza, ni rencor,

y tú me dices que hoy nuevamente sale el sol,

y tú me dices que alguien en mí confió

cuando todo mi ser se encuentra en una prisión?.

Sí hombre y mujer como yo,

yo te hablo de esperanza y de liberación,

yo te hablo de vida nueva y de resurrección,

yo te hablo de posibilidad y que tu vida si tiene solución,

y que la solución no es el odio, la venganza ni el rencor,

y que la solución no es la droga ni el alcohol,

no es el dinero, el poder o el chantaje al inferior,

no es el maltrato a los demás o la autoagresión

porque sé que donde estás puedes percibir semillas de comprensión,

puedes percibir en algunas personas la respuesta de tu Dios

porque al igual que en el Génesis Dios le dice a Moisés he visto en mi pueblo la opresión,

he escuchado sus lamentos y su dolor,

y me he fijado en el sufrimiento que habita en su corazón,

también tienes a tu lado personas que han escuchado su voz,

personas que te ofrecen su hombro en el momento de tu autoagresión,

personas que te tienden la mano y te preguntan cómo has amanecido hoy,

personas que están llenas de la compasión de Dios,

personas para quien no eres un número sino un hombre o una mujer como yo.

Dios sí ha escuchado tu súplica y conocía toda tu situación,

al igual que Juan nos narra la muerte de Lázaro el amigo del Señor,

Jesús de Nazaret no ha dejado de conocer lo que contigo pasó

no dejo de conocerlo porque quién te quería por ti a Dios suplicó,

porque quién te conocía no dejó nunca la oración

porque continuamente a Jesús de ti le habló

pero tú en aquellos momentos no estabas en disposición

tu mente estaba obcecada y embotado tu corazón,

tú en ningún momento podías escuchar ni reconocer su voz.

Pero ahora sí que es pobre y humilde tus entrañas e interior,

ahora sí puedes sentir su caricia y su amor,

ahora sí estás preparado y tus ojos pueden descubrir su luz y el paso de tu Amigo y Dios,

ahora sí puedes descubrir la Familia que en su seno te acogió,

ahora sí puedes reconocer a Dios como el Padre Creador,

a Jesús como tu Hermano y Salvador

y al Espíritu Santo como el dador de tu vida, de tu esperanza y amor

como el dador del bien que en tus entrañas sembró

ojalá descubras y comiences la experiencia del perdón

ojalá comiences a dar los pasos que pueden darte la felicidad interior.

Te invito a hacer el bien para que puedas disfrutar de los frutos de este don.

Muchas gracias por escucharme los hombres y mujeres como yo,

recibid de María nuestra Madre su amor y protección

y del Dios Trinitario siempre su bendición.

MADRID  3-3-13.

Filotea

EL AMOR Y LA VERDAD RESUCITAN A LA VIDA

                                           EL AMOR Y LA VERDAD RESUCITAN A LA VIDA

Cuántas veces el hombre mutila a la vida,

cuántas veces el hombre a la vida sacrifica,

cuántas veces el hombre mata la vida pensando que con ello todo termina,

y sin embargo cuando ocurre esto la persona sigue totalmente intranquila,

sigue nerviosa, y su mente más maquina.

Sin embargo es de suponer que el cuerpo en el cementerio habita,

Y que los muertos de momento no resucitan

Entonces ¿por qué sigue el alma intranquila?

Han dicho que era un blasfemo, que iba en contra del rey y que a la religión perjudica,

han dicho que incumplía la ley y que con publicanos y pecadores comía,

que estaba en contra de los sacerdotes, los fariseos y de la gente rica,

que defendía a los pobres, a los marginados y que muchas mujeres a él le seguían,

que hablaba con autoridad cuando las cosas decía

y que amaba a la gente humilde y sencilla

y también que decía la verdad y que nunca mentía

y sin embargo lo prendieron por blasfemo y por todo el bien que hacía

¿Cómo se puede condenar al que lucha por la vida?

al que al ciego, al paralitico, al endemoniado le cura la enfermedad que tenía?

Y al que no tiene solución con su mirada reanima

¿Cómo  pueden condenar al hombre que da su vida?

¿Cómo poder escuchar: crucifícalo porque se lo merecía?

¿Dónde está la honradez, la limpieza, la sinceridad de toda la justicia?

¿Cómo poder así  confiar en los hombres nuestras vidas?

Jesús me enseña que hay que defender la vida

y que siempre apueste por mantenerla arriba

pero si en algún momento alguien quiere quitarme la vida

que luche por el amor y la verdad que ellas nunca terminan

sólo el amor y la verdad permanecen aunque todo el mundo nos acusen con mentiras,

aunque parezca un fracaso los hechos y las palabras que has vivido cada día,

aunque la gente incluso te maldiga,

graba en tu corazón la verdad y el amor del Dios que siempre te guía,

y aunque digas la verdad y la gente machaque tu integridad, tu ser y sonrisa

cree en quien es la Verdad y te Ama como hija,

cree en el Dios que se hizo Hombre para salvar tu vida,

en  el Dios que se hizo Eucaristía, en el Dios que da sentido a tu vida.

Una vez le pregunte a mis alumnos si había algo más valioso que la vida,

y una alumna me respondió que era más valioso entregarla por una amiga

y yo estaba totalmente de acuerdo pero ahora veo que más valioso es la Verdad

y el amor porque son quienes a ella resucitan.

La vida tiene sus días, la vida nace para entregar su semilla

para dar fruto y luego convertir su exterior en alguien que no se marchite

pero eso sólo ocurrirá cuando deje de latir el corazón que palita

ojalá que no sea porque alguien te la quita o porque haya alguien que te la mutila,

o te crucifiquen y maten por considerarse dueños de tus días.

Que Santa María, Madre del Consuelo, de la Verdad y la Vida

proteja con su amor a la humanidad caída, y nos llene de paz, de fe y de esperanza

haciendo brotar nuestra sincera sonrisa,

alivia Madre el dolor de los seres que pierden a la persona querida,

a aquellos que son capaces de sacrificarse porque otros la consigan,

y a todo el que se sienta y sepa ser tu hija.

Enséñanos Madre a seguir y testimoniar al Dios de la Verdad, del Amor y de la Justicia

al Dios que es principio y fin, al Dios que es la Vida,

enséñanos a querer y ser como el Dios Eucaristía,

el Dios alimento, que levanta y acompaña cada día.

Bendito sea el Dios Trinidad que al ser humano resucita.

           SALAMANCA 5-4-12     

 Mª ELENA HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

UNGIR TUS PIES DESCALZOS

UNGIR TUS PIES DESCALZOS

(Jn 12, 1.8)

Anoche tardé en dormirme aunque en verdad no estaba preocupado,

quise escuchar las noticias pero la radio se me ha desconectado,

y esta mañana me di cuenta que mi móvil se había vuelto ermitaño.

Nada de sonidos, ni siquiera la alarma ha sonado,

al escuchar la música que nos suele ir despertando

me sentí totalmente abandonado,

mi mente no estaba pensando

es como quien se abandona en la persona que le va guiando,

me sentí bien, un momento más para poder contarlo,

y tomando conciencia doy mis primeros pasos,

aunque mis ojos no están todavía muy claros

vengo a la capilla con mis gafas colgando

pero decido escuchar la voz que los laudes va proclamando

y voy interiorizando la antífona del invitatorio que un mensaje nos va revelando:

Verdaderamente ha resucitado,

seguimos rezando pero reconozco que todavía del todo no me he despertado

además el día parece un poco apagado,

me parece triste, como si estuviera un poco cansado,

pero aún sigo caminando,

y no sé que lectura coger: si la de Juan, o la de Lucas, o Mateo o quizás Marcos,

Me inclino por la de Juan que es donde aparece Lázaro

Juan nos dice que Jesús a Betania va caminando

y que allí estaba su amigo Lázaro a quien había resucitado,

era de noche porque nos cuenta que estaba cenando

es fácil la escena irla imaginando,

Marta servía, Lázaro en la mesa acompañando y ¿dónde está María? Nos vamos preguntando

María ha tomado una libra de perfume en sus manos,

es un perfume de nardo puro y muy caro,

¿Qué va a hacer con él? Quizás regalarlo?,

No, no lo ha regalado , ha hecho algo más importante: ha ungido los pies del amado,

pies que al tocarlos parecen cansados,

pies endurecidos y también con algún callo,

pies que hablan de mar, de montañas, de caminos y de lagos,

pies que al ir ungiendo se van revelando.

Mis manos Señor sienten el peso que te va llegando,

mis manos quieren suavizar tus heridas y tu llanto,

mis manos quieren unirse a ti y mi vida en tu vida ir entrando

¡Señor cuántas veces tus pies en mi casa han descansado!

¡Cuántas veces me he sentado de rodillas para escucharte a la vez que tus pies he contemplado!

¡Cuántas veces he sentido las ganas de besarlos!

Y es ahora cuando extiendo hacia ti mis brazos

es ahora cuando extiendo mi ser para ir contigo mi vida entregando

y con mis cabellos tu cuerpo voy secando.

Son momentos tan profundos, momentos de pura unión y de lazos,

momentos de intimidad que nadie más ha captado,

momentos de eternidad que sólo yo he experimentado,

momentos como si nadie en el mundo hubiera allí estado.

Sin embargo una voz todo lo ha cortado,

alguien que nada de lo sucedido ha sospechado,

es Judas hablando de los pobres y del perfume tan caro,

es alguien que nunca de los demás se ha interesado.

Y Jesús nuevamente nuestra relación ha recuperado.

Déjala pronunciar sus labios.

Cuando lo he escuchado mi corazón nuevamente ha respirado,Nos hemos mirado y me ha consolado,

y sabe que yo siempre estaré a su lado,

no sé expresar como mis manos en sus pies iban traspasando,

como corría su sangre y su vida por mis manos,

como eran unas en el dolor y en el cansancio,

al igual que en otros momentos eran alivio y bálsamo,

Señor Jesús, el servicio al hermano,

Señor Jesús, como Tú en el Jueves Santo nos has lavado,

enséñame Señor a ver tu rostro en el hombre pobre y necesitado,

enséñame a ver tu rostro en el hombre destrozado,

enséñame a ser consuelo y para el herido bálsamo,

enséñame a limpiar las lágrimas en el niño desamparado,

ayúdame a poner un rayo de esperanza para el que esté desolado,

y una palabra de aliento para el que vive el sin sentido y está totalmente hundido y amargado.

Que nunca deje de atender a quien pongas a mi lado.

Quiero vivir unida a Ti, Jesús Resucitado,

quiero vivir desde Ti, desde el centro de la Eucaristía donde Tú me has llevado,

quiero escuchar los más suaves y leves llantos para tenderles tus manos,

bendición, alabanza y paz que dejen mis pasos cuando vayamos andando.

Madre de l Consuelo, Madre del hijo en la calle abandonado educa mi corazón para siempre ir amando,

Madre de la Iglesia y de la humanidad me sigo entregando a tus brazos,

guárdanos del enemigo, del mal y del pecado,

guárdanos y protégenos cada día, cada segundo con tu amor y con tu manto.

COLLADO VILLALBA 13-4-12

 Mª ELENA HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

DESPIERTA TENGO PARA TI UNA SONRISA

DESPIERTA TENGO PARA TI UNA SONRISA.

 

¿Por qué me tengo que despertar?.

Si me hago esta pregunta es que mi vida va mal,

creo que la pregunta me surge antes de irme a acostar

pues puedo llegar a la cama cansado de tanto bregar,

he bregado, he trabajado hasta no poder más,

y cansado mi cuerpo se ha desplomado ayudando a los demás,

ha caído rendido en la cama pero satisfecho porque lo soñado lo he podido realizar,

me ha costado sudores, nerviosismo y temor por si salía algo mal,

pero al llegar a la noche sueño con que mañana me pueda otra vez levantar.

Pero oigo otra voz que me pregunta ¿Por qué mañana despertar?

Y escucho su día y su vida y descubro su esperanza a punto de terminar,

y me cuenta: porque antes de que salga el sol ya he empezado a buscar,

no tengo trabajo pero sí varias bocas que tengo que alimentar,

y voy calle arriba y calle abajo sin nadie que me pueda ayudar,

y veo comercios cerrados cuando empiezo a caminar,

y nuevamente me pregunto por qué he de despertar.

Mis hijos me dan la vida pues son pequeños y piensan solo en jugar,

pero cuando pienso en ellos mi corazón se rompe por no poderlos calzar,

mi casa malamente amueblada me van a tener que embargar

parecen tan altas las olas que no consigo ni mis pies levantar,

tampoco esta tierra me da seguridad,

y el sol quema mi piel cada vez más y más,

y el miedo que tengo no me deja respirar.

¿Para qué Señor? ¿Para qué y por qué me he de despertar?

Porque escucho el llanto que no puedo callar,

veo a mi alrededor lágrimas que no puedo cesar,

veo miradas que no puedo consolar,

y mi corazón quiere dormir para no despertar,

aunque a veces también temo cerrar los ojos por si algún día no los pueda abrir más.

Y también escucho otra voz que no es por no trabajar

Esta voz me dice que en su trabajo lo está pasando fatal

y otra que se pregunta el por qué despertar.

Soy una persona angustiada porque me tratan muy mal,

personas que me machacan porque siempre soy puntual,

porque estoy pendiente de los niños que se van quedando atrás,

porque no voy con historias ni en contra de los demás,

porque me mantengo fiel en mi trabajo e incluso estando horas de más,

pero me siento agobiada, herida e insultada por quien no opina igual,

por los que se dejan llevar de las rencillas y prefieren criticar,

por aquellos que sólo ven lo negativo y hablan continuamente sin saber la verdad,

y una vez más me pregunta ¿por qué he de despertar?.

La noche, el cansancio, las heridas parecen  que cada día me golpean sin parar,

y mi ánimo decae y quisiera escapar,

quisiera buscar otro sitio e incluso ir a otro lugar,

quisiera en este momento a todo lo que tengo, renunciar,

pero a la vez pienso en cada persona, en cada niño que no es capaz de avanzar,

y pienso en los momentos que aprendes en esas miradas y sonrisas que traslucen claridad,

y siento ese abrazo profundo lleno de gratuidad,

y sus palabras sinceras de que quiero aprender y saber mucho más.

Y aunque estoy muy golpeada eso me ayuda a luchar

pero cada noche para mí es un triunfo mi sueño reconciliar.

 Y yo te respondo: es hora de despertar,

despierta porque tengo una buena y gran sorpresa que a ti te va a ayudar.

Y en medio de tanto dolor y del oleaje del mar

en medio de tanto sufrimiento y querer abandonar

descubro un rayito de esperanza en lo que acabáis de hablar.

Me has dicho que a veces no te quieres dormir por temor a no poder despertar

y tú que a veces sigues queriendo luchar

pues esa es la sorpresa que yo te vengo a dar.

Que no renuncies y no dejes de luchar, que aunque las olas son grandes,

ellas en cualquier momento te pueden levantar

piensa también que la tierra que pisas te ofrecerá un lugar,

y encontrarás una casa que con el tiempo podrás a tu gusto amueblar,

amueblar de colorido porque el Mesías que viene nos traerá la paz,

la paz que no es dejadez sino poder el llanto callar,

la paz que se consigue por la mirada aliviar, la paz que se consigue buscando la libertad,

libertad que llega no por nuestra justicia sino por la que el Maestro da,

libertad que se consigue en el encuentro con el Dios personal.

Despierta pero no temas tu ser descansar, no temas recuperar tus fuerzas

que has gastado al tener que madrugar,

no temas apoyar tu cabeza y dejar por un instante tu mente desconectar,

reconciliar pues verás de otra manera porque la luz que te habita ella te guiará,

esa luz necesita que la dejes alumbrar, pues tus esfuerzos, fracasos,

angustias e impotencia no te ha dejado escuchar.

Despierta, pues tengo para ti la sorpresa, la sorpresa, que está por llegar,

se llama Enmanuel y te quiere acompañar,

se llama Enmanuel y nos quiere liberar,

se llama Dios con nosotros que María nos lo da,

se llama Niño de Belén, que ríe y que llora y que nos quiere enseñar,

es el que nos comunica que Dios es nuestro Papá,

es el que nos dice que nunca nos dejará,

es quien nos anima y siembra en nosotros semillas de felicidad,

es quien aviva nuestra esperanza aunque las cosas nos salgan mal,

es el que nos consuela y con quien podemos contar,

es el Dios que nos espera en este tiempo de Adviento y que nos quiere habitar,

es el que en medio de nuestros esfuerzos nos ha querido alentar,

es el Dios que está ahí siempre y cuando lo quieres buscar.

Despierta, pues verás su sonrisa que te ayuda a caminar,

despierta, escucharás su voz animando tu cuerpo que se resiste al no tener que levantar,

despierta pues en esa melodía que en medio del sueño te dice arriba es nueva oportunidad,

en ese abrazo lleno de gratuidad, es la voz de tus hijos cuando te dicen:

quiero ser como tú querido y buen papá,

que no se te embote la mente por las cosas que van mal,

porque el Dios del universo siempre transforma el mal,

háblale, cuéntale, pídele y dile tu necesidad, tus sueños y lo que quieres lograr,

confíale tu vida, la de tus compañeros y de cualquier familiar,

confíale tus palabras, las que quieres decir y las que quieres guardar,

entrégale tus heridas, tu corazón roto y dile que te lo ayude a sanar,

dile mejor que te lo sane para poder despertar,

y así enseñar a otros la sorpresa de nuestro Dios Personal,

el Dios encarnado en toda la Humanidad,

el Dios que se ha regalado en toda su gratuidad,

el Dios que nos ha entregado a María como Madre que con nosotros está.

                                                          Madrid 7-12-12    

                                                 Mª Elena Hernández González.