HOMBRES SIN LETRAS

HOMBRES SIN LETRAS

            Hombres rudos, ¿pueden ser Testigos, hombres sin letras?,

¿hombres que tienen en bruto la delicadeza?,

¿hombres a los que se les va a poner en duda todo lo que vean?.

Hombres faltos de experiencia,

pero ¿de qué experiencia hablamos en esta escena?

¿será la de aquellos ancianos creíbles que engañaban a la gente por su manejo en las letras?,

¿son los mismos que acusaban a una joven muy bella?,

¿son aquellos que con la mentira culpaban a la inocencia?,

¿será la de los hombres que tienden la mano y una palabra de sanación entrega?.

¿Es posible que sea la experiencia de hombres y mujeres que no han podido ir a la escuela?

o ¿es la de aquellas personas que siempre se están quejando aún teniendo carrera?.

¿Testigo lo podemos equiparar con hombres de letras?.

Aunque en la actualidad todo se mezcla.

Quizás la inteligencia y la credibilidad no está en el conocimiento sino en la experiencia.

Experiencia que te marca y que te lleva,

experiencia que te enseña a ver por donde pasas, sus huellas,

te enseña a escuchar aunque tú no lo veas,

te enseña a ser veraz y también sincera,

sincera con tu realidad y con lo que por dentro llevas.

¿Pueden ser testigos unos hombres sin letras?,

¿hombres rudos, pescadores, luchadores sin fronteras?,

¿hombres capaces de sobrevivir a las distintas mareas?,

mareas convertidas en auténticos problemas,

problemas de oleadas y de insultos e incluso ser golpeados por piedras,

problemas de cárceles por decir lo que viven y lo que piensan,

problemas por reunirse a orar y vigilados en sus caras y en las cuevas,

problemas al irse de la ciudad y también al regresar hacia ella,

y es que la verdad no son hombres de letras,

no son hombres que se saben las lecciones de la escuela,

la mayoría sí saben el hacer las cuentas,

otros saben a la perfección el trabajo que les da el alimento para sobrevivir y luchar así por su tarea,

otros sí saben como mantener bien arriba su cabeza,

mantenerla aunque no son hombres de letras.

Pero no penséis que el insistir en título que a escribir esto me lleva,

es para potenciar la ignorancia o desvalorar la ciencia,

no es para que dejemos de investigar ni apagar la inteligencia

sino para valorar la obra con la que Dios nos recrea,

nos recrea haciendo de la gente ruda personas con su presencia,

personas capaces de curar a los hombres y mujeres que pasan al lado de ellas,

personas que con su sombra aviva la fe y la esperanza de los seres con problemas.

Si existo en el título es para abrir los ojos de aquellos que nada esperan,

es para abrir los oídos que están llenos de sorderas,

es para abrir los labios que aquellos cuyas palabras se habían quedado muertas,

es para hacer andar a los que les paraliza su cojera,

porque para el encuentro con Dios no es menester la carrera,

no es menester saber letras

sólo es imprescindible que la persona lo quiera,

sólo es necesario que niños/as, hombres y mujeres deseen tener la experiencia,

experiencia, encuentro de una amistad única y a la vez verdadera,

experiencia de docilidad para seguirle las huellas,

experiencia de aceptación para realizar lo que vea,

para poner en práctica el amor, el perdón y la paciencia.

Ya sabes que esto lo puedes conseguir si no eres hombre o mujer de letras

y los que sí hemos tenido la suerte de estudiar debemos abrir más nuestra voluntad e inteligencia,

debemos seguir formándonos en los estudios y en las ciencias,

en las investigaciones que luchen por el ser humano, entre ellas, la bioética,

en la defensa de los desechos humanos para así evitar las guerras,

debemos formarnos como médicos para curar las conciencias,

formarnos en la justicia para que la verdad siempre prevalezca,

formarnos como bomberos rescatadores de los hombres con problemas,

problemas de bajo tierra,

problemas al escalar montañas que han desgarrado sus piedras,

problemas de los hombres que quedan bajo las ruedas

debemos formarnos como payasos para hacer brotar de los niños las sonrisas que llenen nuestro planeta,

y también ser psicólogos para hacer brotar al hombre del hombre el daño que le aterra,

pero sobre todo debemos ser teólogos y poetas.

Teólogos para conocer a ese Dios que nos rodea,

para conocer y darle a conocer a la gente que simplemente tiene ideas,

para profundizar en el Dios que se nos entrega,

ese Dios Trinidad que salva nuestra existencia,

ese Dios que colma nuestros días de la Vida verdadera,

ese Dios que es siempre la fuente que nos une y nos recrea,

ese Dios cuya agua limpia y purifica todos nuestros errores, culpabilidad y nos llena de inocencia,

debemos estudiar Teología para conocer, experimentar y llenarnos de su esencia,

y como también dije anteriormente es necesario tener dosis de poeta.

Poeta para ver la botella medio llena,

para dar a conocer que es posible o imposible que el hombre aún no sospecha,

poeta para decir que es realidad que las flores pueden brotar de las piedras,

y que de cualquier palabra, Dios se nos presenta,

y que con su Palabra y desde Ella podemos tener su experiencia.

Debemos de ser un poco o mucho de poetas,

poetas capaces de descubrir las cosas más bellas,

las palabras más sinceras,

capaces de ver en la humildad de las personas el Dios que nos rodea,

capaces de descubrir su Espíritu en los hombres y mujeres sin letras,

capaces de percibir el amor de María y su Presencia.

Debemos ser poetas para limpiar de nuestros niños sus lágrimas y hacerles brotar la sonrisa que a nuestra alma la llena.

Madrid   09 – 04 – 13

Filotea

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SED DEESPERANZA SACIADA EN LA SORPRESA DE DIOS

SED DE ESPERANZA SACIADA EN LA SORPRESA DE DIOS

                                                                 ( Homilia del Papa Francisco Vigilia Pascual. Lc 24, 1- 12)

Nos basamos en el Evangelio de Lucas,

aunque el título de Sed de Esperanza me surgió cuando estaba con mi madre en su casa,

y fue al ver a la gente que se congregaba para escuchar las palabras de Papa,

en verdad no recuerdo muy bien que día fue de la Semana Santa.

Y es que el hombre está cansado de tantas palabras,

de tantas noticias cuyos mensajes al ser humano aplasta,

de tantas oportunidades que son todas ellas trampas,

de algunas manos tendidas que nos hunden y atrapan,

de tantos avales que nos esclavizan y atan,

y es que con todo eso el ser humano va perdiendo la esperanza.

Y no te cuento cuando te cierran o te echan de tu casa,

o cuando la enfermedad parece tener la última palabra,

o cuando un médico poco profesional te derrumba sin conocer bien lo que te pasa,

o cuando en la niñez tus padres se separan,

o cuando te dan una paliza creyendo que está bien justificada,

y es que el miedo paraliza tu ser y tu mirada,

y claro que con todo eso se va minando la esperanza.

Pero el hombre tiene sed de palabras

y de gestos que sean luz en medio de tanta oscuridad que le abarca,

el hombre tiene sed de palabras que broten como el agua,

de palabras que limpien su interior y muevan sus pies para salir de sus casas,

de esa casa que se sumerge en el yo de la soledad que le amarga,

de ese yo que no ve ninguna solución y que continuamente nos mata,

de ese yo que es todo defectos y sólo ve problemas y callejones sin salidas y túneles sin escapada.

Y ante todo esto el Papa grita y nos dice que no dejemos lugar a la desesperanza,

que no demos lugar al odio, al rencor ni a la venganza,

que no busquemos entre los muertos al que vive porque Él es capaz de correr la piedra que nos tapa,

porque no hay situación que se resista a Dios por medio de su Palabra.

Es verdad que Dios con su sorpresa descoloca mi alma,

es verdad que en mí surge el temor cuando la seguridad se me escapa,

cuando surgen cosas y no estoy preparada,

y es verdad que lo primero que viene a mi mente son situaciones de mala racha,

pienso en posibles catástrofes pues creía conocer cualquier cosa que pasara,

y eso considerándome persona privilegiada.

¡De cuántas circunstancias mi conocimiento es una pura ignorancia!,

y por ello ante la sorpresa de Dios quedo despavorida y también descolocada.

Esto me enseña que mi confianza en la Providencia es todavía muy limitada,

que es como el avión cuyas ruedas permanecen en el suelo muy clavadas,

y cómo mi memoria a veces no recuerda sus palabras,

pues leemos en Lucas: Acordaos de lo que os dijo en Galilea cuando la gente escuchaba.

En verdad no recordamos lo que tanto nos impresionaba,

por eso ¡cuántas veces nuestro ser se desvela en la oscuridad de la madrugada!,

¡cuántas veces la violencia, las guerras, los intereses políticos dejan nuestras vidas sepultadas!,

¡cuánta sangre, por enemistades viejas, derramada!.

¡Por cuánto dinero quedan las manos manchadas!,

manos que trafican con las vidas humanas,

manos que ofrecen drogas, robos, desunión entre jóvenes y adultos que quedan al final encarceladas.

Y ante tantos acontecimientos negativos la esperanza nuevamente queda sepultada.

Pero el Papa nos sale al encuentro y nos dice: Que sí hay lugar para la Sorpresa que nos salva,

que sí hay lugar porque el Viviente nos ama,

porque el Viviente es el Hoy eterno del Padre que siempre nos acompaña,

porque el Espíritu su vida y fuerza derrama,

por eso siempre hay lugar para la esperanza,

esperanza en medio del pecado que nos mancha

porque no hay pecado que no pueda perdonar si la persona hacia Él un paso avanza,

y nos invita a no quedarnos con el momento de muerte que nos ataca

sino que recordemos lo que en Galilea Jesucristo pronunciaba.

¡Cuánta belleza surge en nuestra fe renovada!,

¡cuánta gratitud por haber sido elegida y llamada!,

¡cuánta alegría brota al ser tu testigo invitada!,

porque sanas nuestras vidas y reestableces la alianza pactada,

porque nuestras heridas están cicatrizadas,

porque nuestras cicatrices están curadas,

porque Cristo nos devuelve la inocencia perdida y mal encaminada,

porque el manto de su luz sacia la sed de nuestra tierra en sequía y quemada,

porque Él nos alza la mirada,

y con su voz y sus palabras reconstruye la filiación perdida y también abandonada,

abandonada por otras palabras,

abandonada por otras personas que aprovechan cualquier causa,

que aprovechan el dolor y el sufrimiento de niños y niñas, hombres y mujeres para que caigan en la trampa,

hombres y mujeres que cambian la identidad de quienes agarran,

personas que hacen romper la filiación con los seres que más aman,

de ahí el Dios de la Sorpresa que siempre nos busca y aguarda,

del Dios que nos busca y se tropieza con nosotros aunque nuestra mente esté ofuscada,

es el Dios que pronuncia su palabra,

y nos habla las palabras y los hechos que en nuestro corazón se guardan,

es el Padre que limpia nuestra mirada

y a ambos se nos caen la sinceridad de las lágrimas,

es el Padre que tiende sus manos llevándonos nuevamente a sus entrañas,

y Padre e Hijo experimentan la fuerza de la alianza,

cómo el amor vence y nos llena de esperanza,

esperanza que con la unión de la familia es colmada.

Enséñanos a mirar esas vendas que nos hablan,

enséñanos ir al sepulcro sólo para confirmar la fe en tus palabras,

enséñanos a escuchar en él: No busques entre los muertos a Aquel que te acompaña,

enséñanos a ser Testigos de tu esperanza,

más aún: Testigo del Dios Viviente, del Dios que nos ama

que llevemos siempre a nuestros Hermanos la Buena Nueva del Dios Trinidad, el Dios Familia que nos abraza,

el Dios que sana nuestras heridas recobrando la filiación y la alianza,

el Dios que nos guarda y nos protege en sus entrañas.

Madre que siempre nos velas y cuidas nuestras pisadas,

Madre que nos susurras al oído cuando la Formas consagran,

concédenos vivir desde la fe y la confianza,

desde el amor y el servicio que Tú siempre profesabas,

concédenos mantener siempre viva la llama que brota del fuego bendecido por el Papa,

del agua que bendijo para bautizar a los hombres que dijeron sí a la llamada,

concédenos mantener encendida la luz que vence la oscuridad que quiere apagar la unidad y la esperanza,

concédenos tocar a punto siempre nuestras campanas,

y que el viento del Espíritu lleve su sonido a todo ser humano que no conozca al Dios que les abraza,

que el viento del Espíritu lleve nuestra melodía al hombre que se siente amenazado por la indiferencia, la dejadez, la crisis, la enfermedad, la violencia y la venganza.

Que el soplo del Espíritu nos penetre con su vida, el perdón, la paz y la libertad del Dios que nos salva.

Madrid 1 – 04 – 13

Filotea