ORAR LA VIDA

ORAR LA VIDA

EL PADRENUESTRO (Lc 11,1-4)

            Orar no es simplemente rezar,

orar la vida tiene otra señal,

es dejarte inundar,

inundar de felicidad,

es dejarte llenar de paz,

es saber perdonar,

es no llevar cuentas del mal,

ni desear aquello que pueda destruir a los demás.

Orar simplemente es pronunciar,PADRENUESTRO_n

pronunciar la palabra Abbá,

es dejarte acariciar,

es dejarte llenar,

llenar a la vez que escuchar,

es escuchar a Jesús pronunciar:

Padre en tus manos mi vida está,

enséñame lo que he de enseñar,

enséñame Padre bueno a orar,

a orar la vida, la vida que se nos va,

la vida que es relación con los demás,

enséñame Jesús a poder escuchar,

a escuchar la voz de quien no puede más,

a escuchar las palabras de gran amistad,

a escuchar las palabras que nuestros niños nos dan,

palabras hechos gestos que pueden decir más,

palabras que revelan su verdad,

palabras que expresan que a veces se sienten mal.

Padre bueno enséñame a orar,

a orar la vida que Tú nos das,

enséñame a los otros proclamar tus palabras de paz,

enséñame a ir delante de Ti para que otros te puedan encontrar.

Benditos son los pies del mensajero que te lleva a los demás,

bendito son los pies que dejan huellas para que otros las puedan andar.

Bendito el pan que cada día nos das,

el pan hecho de manos que no se cansan de amasar,

de manos que recogen el trigo que otros pudieran sembrar,

benditas las manos que lo pueden transportar,

bendito los ojos que descubren en él al Dios que se nos da,

al Dios que va nuestro lado y nos espera cuando decidimos descansar,

el Dios que en nuestro interior quiere habitar.

El pan que se convierte Eucaristía, es decir, ofrenda total,

el pan que es alimento y nos ayuda a caminar,

es el alimento que configura la palabra que has de hablar,

es aquel que impulsa a mi mano al otro levantar,

es aquel que te anima a siempre buscar,

buscar en su Palabra, cuál es su Voluntad.

Y escucho en tu Evangelio el Padrenuestro enseñar,

un Padre que es a la vez Comunidad,

un Padre que es Familia y a la vez felicidad,

es un Padre que siempre a nuestro lado está:

si me siento o me levanto o si decido descansar,

si opto por silenciar mi palabra o si deseo hablar,

si miro con energía o con él/ella tengo miradas de complicidad,

si mi mano la guardo o con ella yo decido acariciar,

si  mis pies se paran o apuestan por al amigo acompañar.

Te doy las gracias Padre bueno porque sé que conmigo siempre estás.

concédenos Padre nuestro de tu Hijo alimentar,foto_Trinidad_Santa

concédenos ser dóciles y dejarnos por Él configurar,

enséñame a dejarte mi vida para aprenderla a orar,

enséñame a poner mi vida en tus manos para dejarme educar.

Que sea tu Espíritu el que guíe mi vida y me empuje a caminar,

que sea Él quien me revele tu verdad,

que sea tu Espíritu quien renueve mis fuerzas cuando el cansancio me haga parar,

que impulse mis pasos lentos para poder consolar,

y sostenga mi corazón en el deseo de amar,

para amar al enemigo y a aquel que nada me da,

que bendiga al mendigo y a todo ser humano que por la calle va,

que bendiga al enfermo y a todo aquel que trabaja en cualquier hospital,

que bendiga al que vocea y al que no desea hablar,

que bendiga al rubio y al moreno y al de distinta edad,

que bendiga al que canta y a aquel que no para de llorar,

que bendiga la misionero y a todo aquel que su mano nos la da.

Bendito son los pies del mensajero que hace camino al andar,

bendito son los labios que proclaman tu verdad,

benditas son las manos que nos ofrecen tu pan,

el pan del encuentro, el pan de la unidad,

el pan que nos hace hijos del único Abbá.

Enséñame Padre bueno a mi vida siempre orar,

enséñame Padre bueno a buscar tu voluntad.

Gracias Padre bueno, mil gracias Dios Trinidad,

gracias porque en María te quisiste encarnar,

gracias porque Ella es nuestro modelo camino a la santidad,

gracias porque Ella me enseña a ser templo de la Trinidad,

templo del Dios que me ha querido habitar.

Educa mi corazón y mi alma para que en todo momento pueda bendecir a los demás,

educa mi corazón para entregarles a los adolescentes el Dios que con ellos siempre está,

educa nuestra vida para que nuestros hermanos los hombres en nosotros te puedan encontrar,

encontrar cuando nos sentemos a su lado y practiquemos el verbo escuchar,

escuchar con nuestros gestos que les llenen de fe, esperanza y caridad,

le ofrezcamos los gestos de la paz y libertad,

les enseñemos a orar la vida en el Dios Trinidad,

y a pronunciar Abbá.

Madrid 19 – 10 – 13

FILOTEA

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