DESAPRENDER LA GUERRA

DESAPRENDER LA GUERRA

(Inspirada en la canción de Luis Guitarra)

                Muchas personas se dejan llevar de los prejuicios,

por eso lo ven todo negativo.

Son hombres y mujeres que siempre viven ofendidos

y creen que cualquier cosa que otros hacen es para herirlos;

creen que nadie hace nada positivo

y si lo hacen piensan que es por un interés escondido,

por ello su mirada es gris y cada vez más un gris oscurecido.

                Me gustaría que esto fuera un canto a lo bueno que hay en nosotros mismos,

un canto a la paz porque a nuestro alrededor los sueños están vivos,

porque podemos desaprender lo malo que hemos aprendido,

porque cada amanecer es una oportunidad para ser agradecidos,

porque cada mañana le puedo hablar al Dios que nos ha nacido,

porque cada vez que me pongo en pie tengo la posibilidad de sanar al que está herido,

porque es una ocasión para salir de nosotros mismos

y analizar lo que nos ha constituido.

                Y surge en mí la pregunta: ¿qué valores me guían en el camino?.

pero antes de responder voy a analizar el ambiente en el que vivo,

el mundo donde he crecido,

y la información que he retenido.

                Desaprender la guerra en un mundo donde muchas veces reina el egoísmo,

desaprender la guerra cuando el orgullo está herido,

desaprender la guerra cuando los medios de comunicación destrozan la dignidad de aquel que se ha perdido,

donde la fuerza y las palizas consiguen sus objetivos.

                Desaprender la guerra donde la cerrazón se ofusca y no escucha lo que es distinto,

donde el yo es tan grande porque de la cuna no ha salido,

donde el yo permanece en el parquecito de cuando era niño.

                ¿Cómo se puede desaprender la guerra si no se ha crecido?,

¿cómo podemos, si la culpa se la echamos a todo lo que hemos vivido?.

                Y me pregunto cómo una persona puede cambiar su destino,

y pienso en Mandela, 27 años de cárcel y ser capaz de perdonar a su enemigo.

                Y vuelvo a preguntarme: ¿por qué hay personas que sólo viven en negativo?.

¿Por qué mantenemos como reliquias las cosas y las personas que nos han herido?.

                No es nada fácil desaprender la guerra que existe en nosotros mismos.

El caso es: que la vida nos ofrece la oportunidad de vivir desde la fe, y descubrir al Dios que recorre nuestro camino, 

el Dios de la esperanza, el que nos concede cambiar nuestro sino,

porque es posible la paz si vivimos desde su Espíritu.

                Desaprender la guerra creando un ambiente limpio,

uniéndonos a las sonrisas que pasan por nuestros sitios,

abriendo puertas y sentimientos escondidos,

poniéndonos al lado de todo aquel que vive en positivo.

                Desaprender la guerra con aquellos que han leído desde la fe su recorrido,

abriendo al mundo nuestros pequeños oídos,

acogiendo lo bueno que nos sale al paso a lo largo del camino,

aprendiendo a levantarnos cuando algo nos sale torcido,

y luchar con la esperanza que la paz es posible donde vivo.

                Desaprender la guerra cuando nuestro interior ha sido herido,

es un milagro posible en el ser humano que se deja educar por el verdadero Amigo,

es un milagro que desde la pequeñez podemos quedar limpios,

es posible al extender nuestras manos reconocemos que es un don divino.

                Desaprender la guerra cuando la cultura ha enseñado el maltrato a muchos niños,

desaprender la guerra es posible, porque a través de la belleza y en la plenitud de un abrazo han experimentado el cariño,

porque en su tristeza les hemos ayudado a sentir la alegría y el alivio,

porque en sus deficiencias les hemos colmado de recursos y los han aprendido.

                Desaprender la guerra con palabras de esperanza que alcancen a sus oídos,

con hechos que proclamen que lo nuestro con ellos los hemos compartido,

con manos que han levantado a los que estaban viviendo el sin sentido.

                Desaprender la guerra en cuyos hogares viven el odio y el abismo,

donde niños y niñas de primaria están solos en las calles cuando ha amanecido,

donde las palabras que escuchan dicen todo menos bonito,

donde no tienen ni siquiera para comer un bocadillo.

                Desaprender la guerra es posible para cualquier anciano, joven o niño;

es posible porque en nuestro mundo hay muchos corazones donde no reina el egoísmo,

porque hay personas que tenemos en nuestro interior el bien como un gusanillo,

en quienes la Palabra de Dios nos da nuestro sentido,

en quienes hemos experimentado el auxilio divino.

                Desaprender la guerra es posible porque cada Año Nuevo ponemos en María nuestros proyectos y a nosotros mismos,

ponemos bajo su amparo a toda la humanidad sea hija o hijo,

ponemos en su corazón cada uno de nuestros pasitos:

los que retrocedemos y aquellos con los que hemos avanzado un poquito,

ponemos en sus manos las realidades que vivimos,

todo aquello que nos resulta negativo o positivo,

y todos los valores que guían y construyen mi camino.

                Danos, Madre, mirada clara para mimar lo pequeñito

para no ambicionar fama ni riquezas que queden en el olvido.

                Concédeme Madre siempre un corazón agradecido,

concédeme ver en los demás a tu querido Hijo,

concédeme la humildad para reconocer y hacer ver a los demás que quien levanta del suelo no soy yo sino el Espíritu.

                Que tu bendición se derrame al bendecir a los niños

y desaprendamos la guerra que en algunas ocasiones hemos adquirido.

                Llena Madre de tu paz al corazón negativo,

a aquellos cuyos todos los frentes les llevan al desánimo y también hacia el abismo,

a aquellos que quieren levantar la cabeza y una vez más la vida se les ha torcido,

llena de tu paz al que sale a buscar trabajo para alimentar y vestir a sus hijos,

a aquellos cuya enfermedad les ha dado un aviso.

                Llena Madre mía de paz a todos los hogares y de manera especial a los que trabajan conmigo.

                Que ellos encuentren en Ti, el amor que necesitan y el calor de tu cobijo,

y nuestros niños aprendan a desaprender la guerra que muchos llevan consigo.

                Madre de la Paz y Virgen del Camino

bendice nuestros hogares y a aquellos que no tienen techo porque todo lo han perdido,

guarda nuestros corazones del mal, del odio o de cualquier egoísmo,

porque la paz es posible me lo ha dicho el Dios que nos ha nacido,

me lo has dicho Tú porque lo has vivido,

nos lo ha dicho la Palabra que guía nuestra vida y todo nuestro camino.

                Es posible en nuestro mundo, la paz interior, porque Tú, mi Dios vas conmigo,

es posible, la paz exterior porque la belleza, la verdad y el bien existen donde vivimos,

y la creación es sí misma es un magnífico signo.

 

Madrid 12 – 1 – 2014

FILOTEA

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