MAESTRA
(MARÍA MADRE DE LA IGLESIA)madre_de_la_Iglesia2[1]

Al pronunciar tu nombre en mi interior dejas tus huellas.
Ellas me hablan de una mujer serena,
de una mujer que espera,
de una madre despierta.
Despierta en detalles y de manos abiertas.
Me hablan de mujer sincera
y de mirada tierna,
de mirada profunda y a la vez de mirada que recrea.
Tus pasos dejan para mí las huellas que a Jesús llegan,
huellas donde Jesús se sienta,
y se sienta a escucharte y a aprender de tu belleza;
belleza que tus labios profesan,
belleza que al corazón moldea
y moldea para que escuche y cure la pobreza,
la pobreza que el ser humano experimenta,
experimenta la vida y el dolor que se entremezclan,
experimenta la lucha por las cosas buenas,
la lucha por las acciones buenas que siembra,
por la Palabra que la llena de pureza,
Palabra que su Espíritu nos entrega,
Palabra que llena de paz a donde llega,
Espíritu que como a los apóstoles nos regala su fuerza
porque Tú eres, María, mi Madre, la Madre de la Iglesia,
la mujer que nos enseña,
Tú eres Madre, mi Maestra.
Enséñanos a cuidar a los niños que nos rodean;1257265889497_f[1]
enséñanos a aprender de sus experiencias,
enséñanos a animar y a darles las respuestas correctas.
Enséñanos a estar al lado de quienes no ven sus puertas abiertas,
y de aquellos que quieren seguir otras huellas,
de aquellos que todavía no conocen tu presencia
y de todos los que te invocan como Madre y Señora de la Estrella,
de aquellos que a tu lado se sientan
y de los que cada día te entregan su ofrenda.
María, Madre de la Iglesia,
mujer sencilla y humilde, transparente y serena,
mujer que recoge mis quejas y limpia mis ojos cuando las lágrimas llegan,
mujer que alivia mis penas,
y aviva mi fe, mi esperanza, levantando mis ojos para que a Ella la vean.
María es la mujer que con su Sí ha sido y es capaz de mantener nuestra Familia en la unidad que Dios Trinidad sueña.
María, ruega por nosotros, Madre de la Iglesia.
Mi querida Amiga y Maestra
bendice nuestra Misión, a nuestras Familias, a la Comunidad Educativa y a la Humanidad entera.
Ruega por nos Madre de la Iglesia,
Mujer, Madre y Maestra,
Mujer exquisita en belleza,
Mujer, toda Tú eres pureza.
Maestra del cielo, del mar y la tierra,
Maestra que me enseñas a tener mi ser y manos abiertas.
Gracias por tu Sí compañera de poetas.

VirgenMariaEspirituçSant[1]Mª Elena Hdez Glez

Madrid 01 – 06 – 2014

 

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