ENTRA EN EL TEMPLO DE SU CORAZÓN

ENTRA EN EL TEMPLO DE SU CORAZÓN
Hoy día del Sagrado Corazón de María nos hacen una invitación:
“Entra en el templo de su corazón”.
¿Quién será la persona que nos hace tan atractiva invitación?,
¿Quién nos guiará hacia ese humilde y amante corazón?,
¿Cómo iremos vestidos a esa proposición?.
¿Y en qué lugar podré quedarme para aprender de su respeto y de su amor?,
¿me pondré en el banco anterior o posterior?.
Creo que entraré descalza para que ningún ruido interrumpa la contemplación,
entraré descalza para sentirlo mejor,
para poder sentir su calor,
para poder experimentar la belleza que llegará a mi interior.
Me postraré ante Ella y extenderé mis manos para sentir y palpar el ritmo de su noble y fiel corazón,
para que su ritmo acompañe y guíe mi acelerada o a veces tenue respiración.
Dulce corazón de María, esclava de nuestro Señor
atrae mi ser hacia ti para dejarme guiar por quien a Ti te guió,
porque sólo ese gran Maestro podrá enseñarme como a Ti te educó.
Dame tu mano Madre y llévame a tu interior,
llévame y desde él aprenderé a formarme por las mismas cosas que a Ti te formó,
déjame pasarme horas y días escuchando tu misma lección,
déjame pasarme meses y años para poder ver y mirar a los acontecimientos con tu misma visión.
Concédeme quedarme toda la vida para poder pensar, sentir y actuar con las personas con la misma humildad, sencillez y comprensión que en Ti destacó;
concédeme ese corazón humano en que todos puedan expresar su dolor.
En el que cada uno pueda expresar lo mejor y lo peor que en su vida vivió.
Veo Madre como transformas en serenidad la angustia que aquel joven te expresó,
siento la paz y el respeto infinito que experimenta a tu lado cada hijo de Dios,
siento un silencio acompañado cuando escuchas su voz,
siento como todo el que se te acerca se experimenta delante de tu corazón.
Veo como salen a la luz los secretos más guardados de gozo y de dolor,
de sueños alcanzados o de dura frustración,
veo sus voces tímidas expresándose sin ningún tipo de temor,
y puedo percibir las almas que te confiesan lo más íntimo y profundo de su sincero y transparente ser y mundo interior.
También observo lo a gusto que están y la paz que se va derramando a su alrededor,
las horas “perdidas” sin pronunciar ninguna oración
porque siento la armonía y la felicidad de quien se vive en el total respeto y máxima aceptación.
¿Cómo no permanecer en tu presencia y dentro de tu corazón?,
¿cómo no vivir y enseñar a vivir esa experiencia que me transformó?,
¿cómo no practicar lo que hoy mi Maestro me enseñó?,
¿cómo no regalar a la humanidad la experiencia de vivir en tu templo Madre de mi corazón?.
Manos rendidas, cansadas, quemadas por la labor,
manos deseosas de acoger el fruto que trabajó,
manos que a veces se rinden por tanta explotación,
manos que alejan de toda libertad de los hijos de Dios,
manos que buscan una curación,
manos que descargan su agobio y su deseo mejor,
manos que se te acercan llenas de una oración,
manos deseosas de tocar tu amante e infinito corazón,
manos, Madre que en Ti buscan su posible solución,
manos que te esperan porque tienen tatuadas la belleza de tu invitación.
Creo Madre que todas esas manos se han encontrado contigo en toda ocasión,
creo firmemente en la experiencia que las consoló,
creo que tus manos siempre han sido guiadas por la sencillez y la veracidad de tu corazón
porque tus manos cogen nuestras manos y las colmas de tu comprensión,
porque coges nuestras vidas y sentimos tu delicado y tierno amor.
Amor que ha sanado todo momento de desesperación;
amor que nos ha arropado y rodeado como un manto de segura protección.
Madre del Sagrado Corazón,
Madre del Corazón que a su Hijo enseñó.
Madre confiamos en tu continua bendición
porque te siento a mi lado cuando voy caminando o acostada, sentada o dormida y en mi continua oración.
Concédeme quedarme toda la vida contigo para poder pensar, sentir y actuar con toda la humanidad como tu corazón me mostró,
cómo tu corazón conmigo actuó.
Hombres, niños/as y ancianos de toda la creación acoged su invitación:
“Entrad en el templo de su corazón”
y recibid su infinita bendición.
Extiéndeles tus manos y dedícale aunque sean algunos segundos de tu mundo interior.
Bendito el Corazón de María, nuestra Madre y Madre de nuestro Dios.
Bendito el Dios Trinidad que a Ella eligió.

Madrid 28 – 06 – 14
(Sábado día del Corazón de María)
Mª Elena Hernández González

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