ESCONDIDA ENTRE LAS MURALLAS

ESCONDIDA ENTRE LAS MURALLAS
Virgen de la Almudena templo de la Esperanza.
Tú que habitas entre nuestras murallas
Y no hablo de las murallas de la Catedral que hoy todo el mundo te ensalza
sino que hablo de las murallas de nuestro interior que muchas veces por escondida pasas,
y pasas escondida porque no somos conscientes de que dentro de nosotros te hallas.
Virgen de la Almudena, Virgen de la Esperanza,
imagen de Virgen tallada,
bella talla policromada.
Tú que nos llamas para dar a conocer al mundo a quien tus manos abrazan,
enséñanos a sentir el amor que tú derramas,
enséñanos a escuchar el llanto de hombres y mujeres que a Ti te aclaman,
enséñanos a escuchar el llanto de tantas lágrimas,
las lágrimas de nuestras adolescentes porque el dolor les alcanza,
enséñanos a darles palabras de la Esperanza,
palabras que sean como tu manto, calor porque las amas.
Derrite Madre el frío que las amarga,
derrite Madre el frío que les impide levantarse de la cama,
derriba Madre el muro de la culpabilidad que en sus mentes se halla.
María de la Almudena, Madre de mi Esperanza,
Dueña del manto que me tapa,
Señora del resplandor que en cualquier lugar me alcanza.
Madre bendice nuestra mirada,
mirada de la confianza,
mirada de dulces palabras,
protectora de mis murallas.
Gracias Madre porque sólo los niños, los pobres y enfermos son los que las traspasan,
sólo los amigos, compañeros y familiares que llevo siempre en mi alma,
gracias protectora de la paz que tu Hijo me regala.
Santa María de la Almudena, Tú que siempre nos acompañas
regálanos tu corazón, ese que cada segundo ama,
regálanos tu dulzura que cada herida sanas,
enséñanos a esperar como Tú a los niños que no avanzan,
enséñanos a consolar a las jóvenes familias que por diversas crisis pasan,
enséñanos la humildad de quien aprende a tus plantas,
enséñanos a mantener viva en el hombre la fe en el Dios que nos salva.
María de la Almudena, Madre de nuestra Esperanza:
Mujer de las manos blancas,
blancas por la pureza que ellas derraman,
mujer de tez dorada,
dorada porque vives en las tierras más áridas,
mujer de pies negros, los pies que nunca se cansan,
los pies que llegan donde nadie más alcanzan,
mujer morena, Madre de las islas Canarias,
mujer de las cándelas que tienen encendidas sus lámparas,
Madre de toda tierra asiática,
Madre de la Almudena, Madre de las familias de la América que viaja,
Madre de la vieja y nueva África.
Madre acogedora de quién por la calle anda,
Madre de quien vende en una esquina macetas, bolsos o cintas, cualquier cosa que en sus manos caiga,
Madre de los niños y niñas que continuamente juegan y saltan
y de todo aquel que se deja admirar por la sencillez que en sus caras destaca.
Virgen de la Almudena, Madre de la Esperanza
te presento los proyectos, los sueños y los esfuerzos que cada día sobre nuestras mesas andan,
te entregamos también nuestras huellas y pisadas,
pisadas ligeras o cansadas,
pisadas para hacer realidad la Palabra que dentro de nosotros está pronunciada,
la Palabra que Tú, Madre cada tarde en el magníficat proclamas.
Madre de la Esperanza bendice a la ciudad de Madrid y a todo en la que ella se halla,
bendice nuestras manos para que a quienes toquen llegue tu amor y por Ti se sientan acompañadas.
Madre derriba ese muro que a nuestros ojos le tapan
y déjanos verte escondida entre nuestras murallas.
Madre de la Almudena, Madre de la Esperanza
sigue bendiciendo a cada bebé que ha nacido y también a todo el que nazca.
Madre de la Familia, de la Fe, de la ilusión y de toda persona donde quiera que se halla.
Templo de la Trinidad, del único Dios que nos ama,
Templo del único Dios que nos salva.

Madrid 9 – 11 – 2014
Mª Elena Hernández González
(Hija de María Madre de la Iglesia)

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