ANTE TU PRESENCIA CAMBIA EL MUNDO

ANTE TU PRESENCIA CAMBIA EL MUNDO

   Como todo Domingo antes de mi oración escucho la radio porque me gustan los retos y las novedades,

hablan de las investigaciones que el hombre hace

y me lleno por dentro de creatividad por los distintos avances.

Y así bajo las escaleras para a Jesús Eucaristía presentarme,

bajo contenta por todo lo aprendido que en mí yace.

Sin embargo al entrar en la capilla se desvanece lo que consideraba importante,

y entré en otro mundo que no sé cómo explicarte

y todo lo aprendido por los distintos avances quedó recogido en mi ser en un instante.

Todo cambió al arrodillarme,

simplemente al saludarle.

Y me viene a la mente el comienzo del libro del Eclesiastés: vanidad de vanidades

y también otra frase que leí en el oficio: La caridad divina no se cansa ni decae,

o en la reunión comunitaria de ayer: ¿Cuáles serán nuestras nuevas actividades?

Porque la caridad no se demuestra solamente con limosnas sino sobre todo nos dice San Máximo con comunicar a los demás las enseñanzas divinas que Dios quiere mostrarles

y también a su vez con los cuidados corporales.

¿Cuáles son Señor las periferias para a Ti encontrarte?

¿Cuáles son mi Señor?. Y la respuesta es muy clara al expresarse:

Son los niños que nacen,

son también sus abuelos, sus hermanos y sus padres,

son las personas que tu misión comparten,

son los alumnos que no tienen a nadie,

y a aquellos que sus estudios les quedan muy grandes.

Tus periferias: las mamas en gestación para que sigan adelante.

Qué misión más bonita Señor, la vida en pañales,

ir aprendiendo juntos a dar respuestas a las necesidades,

ir aprendiendo juntos el misterio que dentro del ser humano yace

porque la caridad divina no se cansa ni se decae.

Como persona mis fuerzas físicas a veces caen pero no el fuego, la ilusión y la generosidad para entregarme

porque contigo Jesús de todo problema se sale

y es que el mundo en tu Presencia una unidad se hace,

se hace pequeño y también sus grandes dificultades.

Tú eres Señor el Sol, el calor y el amor donde todo el universo cabe.

Concédeme, concédenos tu mirada para hacer realidad lo que delante de Ti sucedió al arrodillarme

para que cuando cruce la puerta de la capilla a toda persona de Ti yo le hable,

y pueda así saciar su hambre,

cubrir también sus necesidades corporales,

pero sobre todo vestir con mi mirada la soledad que él o ella pasen,

vestir con la dulzura, la delicadeza y el respeto con la que Tú, mi Dios me regalas cada instante.

Gracias mi Dios Trinidad porque juntos a Ti y a María, tu Madre la caridad ni se cansa ni decae.

Amén.

Madrid 19 – 2 – 17

Sor Mª Elena Hdez Glez

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