EL ÉXITO DE LA FE

  “EL ÉXITO DE LA FE”

Jesucristo fue como nosotros un hombre hasta ayer,/
un hombre de palabra que vivía de su Fe./
Una persona que compartía su amor, su vida y su saber,/
pero tenía algo diferente en su forma de ser./
Y no era por su ropa ni porque se creyera un rey,/
tampoco lo era por creerse con poder./
!Qué maravilloso día porque hoy nos podemos levantar, oír y ver lo que ha podido acontecer!/
!Qué maravilla se revela ante nuestra alma, nuestra mente y también ante nuestra pequeñez!./
Porque no hay palabras para poderlo entender./
Un sepulcro abierto que nadie sabe el cómo pudo suceder/
Pero cierto es:/
Y es cierto que hoy estamos viviendo el Éxito de su Fe:/
de la Fe que traspasó montañas y le hizo en la cruz permanecer,/
de la Fe de los sencillos, de los humildes, de los pobres y de la sencillez,/
de la Fe que curó a cientos de personas que creyeron en Él./
Esa era la persona de Jesús de Nazaret:/
Hombre obediente y fiel,/
servidor del ser humano lavándonos los piés,/
al igual que cuando nos sació el hambre y la sed./
Hoy ese mismo Jesús nos dice dónde le podemos ver:,/
y no es entre los muertos, ni en el sepulcro vacío enterrado anteayer,/
tampoco entre las sábanas que le cubrían su piel./
Porque estamos celebrando el Éxito de su Fe./
Y su éxito es Él mismo, El Dios cercano, el Dios vivo porque la muerte se ha rendido a Él./
Jesús ha resucitado y dice al mundo entero: que nosotros, también con Él./
Que es el Dios de los vivos, el Dios de la gente de buena voluntad y también de Fe,/
y nos interpela tocando nuestro corazón para así poderle comprender./
Nos dice: que en este mundo hay luchas, enfermedades, dificultades, noches oscuras pero que por ellas no nos dejemos vencer./
Porque ni el dolor, ni la crueldad, ni la pasión pueden vencer al Bien./
No hay mal en este mundo que ante Él se mantenga de pié./
Aviva, Señor Resucitado, aviva nuestra pequeña, grande o mínima Fe./
Despierta, por favor, nuestro entender, admiración y saber,/
y arraiga en nuestras vidas la Fe que envuelve todo el ser./
Esa Fe, mi Dios, que María la mujer creyente quiso y supo aprender./
La Fe de los creyentes que a tu lado supieron sus vidas mantener,/
porque Tú, mi Dios, Jesús Resucitado eres el Éxito de nuestra Fe,/
Tú eres el sentido de nuestra existencia y el porqué hemos podido nacer./
Amén.
Madrid 31-03-18
Sor María Elena Hernández González.

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