UNA LÁGRIMA EN MI TIERRA

                                                                 UNA LÁGRIMA EN MI TIERRA

            Celebramos el DOMUND con su lema
“SÉ VALIENTE, LA MISIÓN TE ESPERA”
pero para escuchar la llamada es necesario renovar las conciencias.
Conciencias apagadas por tantos papeles que llegan,
conciencias apagadas por las políticas que quiebran,
conciencias apagadas porque pensamos que eso no nos afecta.
Podemos poner mil y una excusas para aceptar sin escrúpulos que nuestras manos a la generosidad se cierran,
y para que sigan tranquilas nuestras conciencias.
Escuchamos que hay personas que mueren por falta de alimentos y creemos que es una música que en el abismo suena,
tiramos nuestras comidas sin tener, a veces, nada en cuenta,
sin sentir esa lágrima en nuestras fértiles tierras.
Y suena en mi interior una voz como una piedra,
como una gran piedra que pesa,
y que de este letargo me despierta.
Y siento una lágrima sumergida en su tristeza,
una lágrima lejana pero a la vez muy cerca.
¿Qué te pasa? Le pregunto: ¿Por qué estás triste?. ¿Cuál es tu pena?.
Y veo una mirada hundida sin poder levantar la cabeza,
mirada de quien está perdida, de quién está casi muerta.
Lágrima que no cree en la esperanza por haber escuchado tantas palabras huecas,
tantas posibles soluciones que nunca llegan,
hombres y mujeres que jamás han visto como los niños juegan.
Y es esa lágrima la que hoy ha llegado a mi tierra,
la que solo ha visto tierra reseca,
la que no conoce como un árbol se expresa,
la que nunca ha tocado una toalla con que secarse la cabeza.
Esa lágrima que a mi puerta golpea,
la que llama sin cesar, la que me grita: por favor Despierta,
y despierta a las personas que te rodean,
y también a aquellas,
las que están en otros países llenando de poder y de dinero sus casas, sus habitaciones y cocheras,
esas, que han creado y fomentan la pobreza,
esas, que a costa de la dignidad de los seres humanos han aumentado sus riquezas.
Hombres y mujeres que la fama, el poder, la política y/o las herencias junto con  la ambición los corrompen al igual que les ciegan.
¿Dónde está la voz de tu conciencia?.
¿Dónde estás cuando en todos los medios de comunicación te hablan de la pobreza?,
¿Dónde, tu mente y corazón cuando nos dicen que millones de bocas nuestras ayudas esperan?.
Millones de niñ@s y familias haciendo colas para recibir su pan en una vieja y rota cazuela.
¿Dónde estoy yo ahora?. Es la pregunta que se me plantea.
¿Estoy con las manos cerradas y con la mente que esto ignora y que no le interesa?
o ¿me encuentro queriendo ayudar al alma que llora de angustia, de fobia y de pena?
ayudar a esa lágrima que choca en mi tierra?.
Alzaré mi voz para que todos oigan por ti, mi defensa,
para rectificar todo el tiempo en el que estaba sorda y ciega.
Alzaré mi voz y moveré mis manos para que todos te conozcan fuerte pero a la vez indefensa.
Eres la Lágrima que habla por su pueblo y que solidaridad nos implora ya casi sin fuerzas.
Hablas por los niños que mueren por no tener nada que echarse en sus bocas, ni en el desayuno, ni en el almuerzo, ni tampoco en la cena,
no tienen agua, ni salud, ni ropa que les llega,
solo tienen el amor de los brazos que los cogen y arropan por si acaso la solidaridad y la compasión se acerca.
LÁGRIMA, seré tu aliada para recaudar medios que a tu pueblo favorezcan.
Y un día, ojalá muy cercano fructifiquen nuestras lágrimas con sonrisas que jamás serán sordas, ni mudas, ni ciegas
porque pudimos escuchar a Dios que en esta misión nos coloca y nos lleva.

Gracias por ser esa LÁGRIMA que toca en nuestra tierra.

Madrid 21 – 10 – 17
Sor Mª Elena Hernández González

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